Alternativa para tratar los trastornos por conducta alimentaria (TCA)

Los TCA son un importante problema de salud para muchos países de América Latina. Por ejemplo, en la bulimia se tragan palabras en forma de comida y se vomitan para no pronunciarlas; en la anorexia se cierra la boca para no hablar, al mismo tiempo que se cierra para no comer.

La anorexia y la bulimia están entre los trastornos alimentarios más frecuentes, y si no se detectan y tratan a tiempo pueden desencadenar incluso en la muerte. Antes del COVID-19 se calculaba que alrededor del 7,8 % de la población mundial sufría de estos desórdenes. Durante la Semana de la Sensibilización Interprofesional sobre los Trastornos Alimentarios, que se realizará en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se presentará un enfoque interdisciplinario que ha mostrado eficacia en el tratamiento de estas alteraciones y que sería de gran ayuda para los especialistas del país.

La psicóloga Olga Ricciardi, directora del Centro Especializado en Desórdenes Alimentarios (CEDA) de Argentina, anota que “desarrollamos un modelo de atención a estos trastornos que se destaca por su enfoque personalizado e interdisciplinario, lo que implica la participación de diversos profesionales de la salud como médicos, psicólogos, psiquiatras, nutricionistas y terapeutas familiares”.

Con frecuencia los pacientes que inician estos tratamientos no regresan a sus sesiones y el proceso queda inconcluso. Según la psicóloga, con este modelo de abordaje profesional, los especialistas trabajan en conjunto desde el momento del diagnóstico para entender las necesidades específicas de cada paciente y diseñar un plan de tratamiento adecuado.

Uno de los aspectos distintivos del enfoque es la inclusión de la familia en el proceso terapéutico. “Lo que hacemos es reconocer la importancia de la familia como un pilar fundamental para el éxito del tratamiento, por eso les brindamos apoyo y orientación para que puedan entender el trastorno y ayudar en la recuperación del paciente”, explica.

“Los TCA son un importante problema de salud para muchos países de América Latina. Por ejemplo, en la bulimia se tragan palabras en forma de comida y se vomitan para no pronunciarlas; en la anorexia se cierra la boca para no hablar, al mismo tiempo que se cierra para no comer”, refiere la psicóloga.

Infortunadamente en Colombia aún no hay cifras específicas que valoren el impacto de estos trastornos en la población. Sin embargo, estudios de años anteriores exponen que, por ser una enfermedad crónica en adolescentes, constituyen un problema de salud complejo y su mortalidad alcanza entre el 6 y 12 %.

La doctora Mariana Moretti, especialista en nutrición y directora médica del CEDA, señala que “la desnutrición, la debilidad muscular, los trastornos cardíacos, y en casos extremos la muerte, son consecuencias que llegan con la anorexia, desorden que se caracteriza por restringir la ingesta de alimentos a un nivel extremo”.

Esta se relaciona con que la persona tiene una representación de su cuerpo que no coincide con su cuerpo real, entonces se ve más grande, más ancha, más gorda de lo que realmente es, y esto se convierte en una carga que altera su vida.

Con la bulimia ocurre todo lo contrario, pues con frecuencia quienes la padecen se obligan a comer de forma excesiva hasta experimentar un “comportamiento de purga”. Estas conductas pueden causar desequilibrios electrolíticos, daño en el esófago y los dientes –por el efecto de los ácidos gástricos durante el vómito recurrente– y problemas gastrointestinales.

Un tratamiento con mayor eficacia


Otro elemento clave del tratamiento propuesto por el CEDA es emplear el arte como herramienta terapéutica. A través de la “arteterapia”, las personas pueden explorar y expresar sus emociones de manera creativa, lo que facilita el proceso terapéutico.

Además, para complementar el proceso y darle un seguimiento oportuno, se desarrolló una aplicación móvil que les ayuda a los pacientes a llevar un registro de su alimentación y estado emocional. “Nosotros podemos evaluar cómo avanza el paciente, y así identificamos los factores en los que debemos trabajar para mejorar su condición”.

“Con este modelo hemos visto cómo los pacientes terminan su tratamiento y todos han alcanzado la cura, porque, a diferencia de lo que se suele creer, los trastornos alimentarios sí tienen cura”, señala la psicóloga Ricciardi.

Por su parte, la doctora Moretti, enfatiza en que “el tratamiento no se limita a la alimentación, sino que también aborda aspectos más profundos de la vida de los pacientes. Además se trabaja en la reconfiguración de su relación con su propio cuerpo, así como en el manejo de las emociones y otras causas de los trastornos alimentarios”.

“La difusión de estos métodos clínicos es esencial para aumentar la conciencia y la comprensión de estos trastornos y para garantizar que las personas reciban la atención adecuada a tiempo, y eso es lo que queremos visibilizar en las charlas que dictaremos a los profesionales de la Universidad en la Semana de la Sensibilización Interprofesional sobre los Trastornos Alimentarios de la UNAL, que iniciará el 28 de septiembre”, concluye.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

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