Docentes del Politécnico Grancolombiano presentan libro sobre economía y género

Politécnico Grancolombiano
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La desigualdad de género es un desafío global que impacta directamente en el progreso económico y social. El sector empresarial se encuentra en el centro de un movimiento mundial para abogar por el empoderamiento económico de las mujeres reconociéndolas como agentes de crecimiento y desarrollo en sus funciones.

Por ello, en un mundo donde la igualdad de género se ha convertido en una necesidad innegable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el libro ‘Economía, Género y Academia: Una Conversación Pendiente’, ofrece una visión detallada de cómo abordar la brecha de género en América Latina y el Caribe, explorando la situación en diferentes contextos, desde la educación, hasta las organizaciones y las políticas de género.

Este libro es editado por Laura Andrea Cristancho, Marisol Salamanca y Gloria Nancy Ríos, docentes del Politécnico Grancolombiano, en conjunto con Mario Enrique Vargas, docente de EAFIT. Ellos resaltan la importancia de empoderar a las mujeres como agentes de crecimiento y desarrollo, pero también presentan cifras y datos actuales que muestran cómo la igualdad de género puede impulsar la economía de la región.

Los capítulos exploran una serie de cuestiones relacionados con la igualdad de género en América Latina y el Caribe, incluyendo el estado de la equidad de género tras la pandemia de Covid-19, las políticas y la enseñanza. En el contexto actual, aún persisten escenarios que no solo limitan las brechas, sino que también incorporan las desigualdades salariales y estereotipos que imposibilitan la inserción de la mujer al mercado laboral.

En la obra también se destacan los desafíos en las organizaciones. Se deben tener en cuenta los costos invisibles para mujeres y hombres: violencia, invisibilidad, subrepresentación. Se propone reconocer las condiciones culturales y los diferentes grados de porosidad organizacional para promover una intervención en tres niveles: desde el sujeto en la organización; en el campo organizacional, estructura, posiciones, procesos y productos; y a través de una praxis política.

Las mujeres ofrecen un insumo de doble economía, ya que estudian, trabajan y aun así no abandonan las labores del hogar, siguen siendo madres, hijas, hermanas, esposas… Las economías se mueven hacia el mercado de la fuerza laboral, asumiendo que la reproducción social sostenible está asegurada, el cuidado, la alimentación, la organización, la limpieza, y a esto se suman las brechas salariales en este mercado competitivo.

En cuanto a las políticas, el libro no se detiene en el diagnóstico, sino que también presenta soluciones concretas a analizar, como el caso de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que incluye a Colombia, Perú y Ecuador. Los autores subrayan la importancia de abordar la equidad de género desde los derechos humanos, proponiendo políticas públicas inclusivas que reduzcan las brechas de género y raciales.

Además, profundiza en la educación como motor del cambio. Los editores argumentan que es fundamental inculcar valores de equidad y respeto a la diversidad desde una edad temprana. Desde la enseñanza se evidencian los estereotipos y desequilibrios de poder que son aprendidos a través de discursos y narrativas cotidianas, y han sido moldeados por una larga historia de dominación y supresión.

En ese sentido, es necesario llevar a cabo un proceso masivo de sensibilización sobre la pertinencia del enfoque de género para evitar la reproducción de patrones culturales patriarcales y así incluir paulatinamente la igualdad y reducir los niveles de violencia de género. Esto ciertamente contribuye a fortalecer el ejercicio de los derechos de las mujeres a través de capacitaciones que promuevan el conocimiento sobre el tema y otras específicas relacionadas con el enfoque y la igualdad en la gestión y política pública.

“A nivel de la educación superior, las instituciones deben continuar con los espacios de diálogo que le apuesten a reconocer y a implementar acciones que contribuyan verdaderamente por ese liderazgo de las mujeres dentro de las organizaciones. Los temas de desigualdad, discriminación y violencia de género en la educación superior son incómodos y difíciles de manejar al seno de las instituciones y en el contexto político nacional. En particular, en muchas universidades se empiezan a establecer protocolos e instancias para atender las denuncias de discriminación, acoso, hostigamiento y otras formas de violencia de género”, afirma Marisol Salamanca, docente del Politécnico Grancolombiano.

El texto invita a la reflexión sobre los avances y retos en la igualdad de género en América Latina. Los editores enfatizan que el compromiso continuo de organizaciones, gobiernos y la sociedad en su conjunto, es esencial para lograr una sociedad más equitativa. Además, hacen un llamado a la acción para reconocer la importancia de la equidad de género en la economía y la academia, y tomar medidas concretas para abordar las desigualdades que persisten en la región.

Finalmente se reconocen los retos que aún se tienen y se deben convertir en una apuesta por parte de las organizaciones, si en realidad se pretende lograr la equidad de género en las organizaciones. Estos retos van más allá de hablar sobre equidad, cobran importancia las acciones y el ejercicio que se ha hecho a lo largo de esta contribución para que pueda ser reconocida y puesta en práctica como instrumento donde las organizaciones reconozcan en las diferentes experiencias y en su ejercicio el aporte que significa el aumento de la participación de la mujer como un agente de cambio y la contribución que puede llegar a tener en diferentes campos a nivel laboral.

Será necesario el apoyo del FMI desde la estrategia para incorporar mecanismos que permitan identificar, cuestionar y valorar la discriminación, la desigualdad y la exclusión de las mujeres, en sus países miembros, no sólo en el desarrollo y mejoramiento de las políticas de género, también desde la figura económica, con la supervisión periódica de cada uno de los países miembros y también para diseñar y ejecutar programas, fortalecer el aumento del gasto que se destina a programas apoyados por el FMI, para aplicar políticas económicas para promover la igualdad de las mujeres en todos los programas públicos.

“Economía y género siguen siendo una conversación pendiente, pero es una conversación que no podemos permitirnos ignorar si queremos un futuro más justo y próspero para todos en América Latina y el Caribe”, concluyen las docentes del Politécnico Grancolombiano.

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