EL VAPEO, ENEMIGO DE LOS JÓVENES

Ante este complejo panorama que amenaza con convertirse en un grave problema de salud pública global, resulta vital la implementación de políticas, normativas y controles para afrontar los riesgos existentes, en especial, entre la población más joven y vulnerable. Los hogares y los colegios están llamados a ser actores de primera línea para evitar que niños y adolescentes vapeen.

Una alarma generalizada ocasionó la difusión de la investigación ‘Primeros indicios sobre enfermedades asociadas al vapeo en Colombia’, publicada por el Journal Brasileiro de Pneumología, que relaciona el uso de vapeadores con 59 muertes y un total de 245 casos de enfermedades en el país, además de ubicar a Antioquia y Boyacá como los departamentos con mayor incidencia de las afecciones. 

La investigación advierte que “las lesiones pulmonares asociadas al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo son una realidad que representa un riesgo para la salud en Colombia”. Aunque el estudio ha generado críticas como la falta de evidencia toxicológica que soporte que las muertes fueron causadas por esta práctica, organizaciones como la Sociedad Colombiana de Pediatría y la Asociación Colombiana de Neumología Pediátrica se mostraron de acuerdo con que se trata de una “aproximación inicial” a la problemática sanitaria del uso de vapeadores sobre la salud pública, por lo que se refirieron a la importancia de promover la discusión académica, la investigación científica, la concientización social y la regulación del uso de estos dispositivos. 

Según estas organizaciones, el cigarrillo electrónico no es aceptado como un dispositivo médico para dejar de fumar, sino que, por el contrario, ha incitado su uso en adultos no fumadores, además del deseo de fumar; al igual que se ha mostrado como una práctica atractiva para adolescentes, quienes desconocen sus riesgos potenciales. 

Esta situación ya ha sido advertida en varias oportunidades por la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluso, en septiembre pasado propuso prohibir las prácticas de fumar y vapear en los entornos escolares, con el argumento de que los jóvenes son el blanco de los productos del tabaco y la nicotina, cuyo uso es promovido en cualquier escenario.


Incluso, se plantea que el enfoque de la industria tabacalera ha dado lugar a un mayor uso de los cigarrillos electrónicos, al punto que nueve de cada diez fumadores comienzan antes de los 18 años y algunos, inclusive, a una edad tan temprana como los 11 años. 

Ante este complejo panorama que amenaza con convertirse en un grave problema de salud pública global, resulta vital la implementación de políticas, normativas y controles para afrontar los riesgos existentes, en especial, entre la población más joven y vulnerable. Los hogares y los colegios están llamados a ser actores de primera línea para evitar que niños y adolescentes vapeen. 

Autor: José Consuegra

Rector Universidad Simón Bolívar y Presidente del consejo Directivo ASCUN

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