Estudiantes de la UNAL triunfan en desafío global de diseño biomimético

UNAL

El diseño biomimético consiste en una imitación de los modelos, sistemas, procesos y elementos existentes en la naturaleza para resolver eficientemente problemas humanos.

Con el “Sistema de fachada para el control higrotérmico -Hydro-Canopy Facade System”, desarrollado por los estudiantes David Santiago Casas, Ana María Gómez, María José Gómez, Sara Isabel Castro, Gabriela Bautista y Nicolás Ricardo Adame, y “Ladrillo con alto desempeño térmico- Insu-ram”, diseñado por los estudiantes Vivian Alejandra Rodríguez, Óscar Mauricio Velásquez, Ismael Kagawa, Juan Esteban Aristizábal, Laura Daniela Baquero y Keily Andreina Izquierdo, el país sobresalió entre 92 equipos de 26 países por sus soluciones innovadoras para resolver los problemas climáticos locales.

Los proyectos se desarrollaron en el marco del proceso de “Investigación del énfasis en investigación y proyecto tecnológico”, con el profesor Andrés Ibáñez Gutiérrez, investigador en arquitectura ecoproductiva y biomímesis como mentor de los dos equipos.

El docente señaló que el reto fue muy grande, pues los estudiantes no solo debieron poner a prueba los conocimientos en su carrera, sino también aprender biología para entender cómo algunas especies de animales y plantas asumen la supervivencia en ambientes extremos.

“De la mano del Instituto Humboldt, los jóvenes se pusieron la bata de biólogos y empezaron a analizar cómo soluciona la naturaleza algunos problemas que vivimos también los humanos como el clima, la temperatura, la sequía, etc. De allí nacieron sus proyectos”, señaló el profesor de la UNAL.

En la presentación y sustentación de los trabajos, que se realizó de forma virtual, este aspecto científico fue fundamental, y, según asegura el investigador, fue determinante en haber sido seleccionados entre los mejores.

El reconocimiento les dio la oportunidad a los finalistas de formar parte de Biomimicry Launchpad 2021, un acelerador que apoya a los emprendedores haciendo realidad los trabajados, asesorándolos sobre cómo materializarlos y en temas de financiamiento mientras llevan al mercado sus proyectos.

Las propuestas finalistas

Hydro-Canopy ofrece una solución de sistema de fachada arquitectónica de bajo costo y alta eficiencia que responde a las condiciones climáticas mediante estrategias de control pasivo que regulan la radiación solar, la ventilación y la inercia térmica, y ofrece un sistema de refrigeración por evaporación.

El equipo tomó como referencia dos organismos del bosque seco tropical: las glándulas mucosas de la epidermis de las ranas y sapos de ese ecosistema, y el vértice, la densidad y forma de las hojas en la copa de los árboles. Ambos tienen en común un sistema de capas que permiten regular la temperatura, captar y retener agua, aprovechar la radiación solar y protegerse del viento.

Sus creadores argumentaron que “el desafío nos permitió explorar las diferentes características dentro del bosque seco tropical de Colombia, como un ecosistema único en el mundo. La naturaleza inspiró nuestros proyectos arquitectónicos, llevándonos a nuevas estrategias que son más eficientes y amigables con el medioambiente que nos rodea”.

En el caso de Insu-ram, la motivación fue buscar una solución a los problemas de confort estructural y térmico debido a los materiales de construcción actuales y la subutilización de los recursos disponibles en las edificaciones de La Guajira.

El proyecto es un sistema de bloques de arcilla ensamblables inspirados en las células de los élitros, o cubiertas de alas endurecidas, de ciertos escarabajos que permiten que circule el flujo de aire interno. “Insu-ram enfría y aísla un espacio del calor externo sin el uso de máquinas e incorpora materiales biodegradables locales, como tierra apisonada, arcilla y estiércol para eliminar el concepto de desperdicio. El patrón externo del bloque genera un efecto de microsombreado y reduce la superficie de contacto solar. Se puede producir localmente, a bajo costo, es fácil de replicar y ayuda a solventar el déficit habitacional de la zona”, explicaron miembros del equipo.

“Como arquitectos, a veces nos centramos en el diseño y los aspectos de la construcción tradicional y tendemos a olvidarnos de las soluciones simples de la naturaleza. Nos conmovió la lucha de las comunidades rurales de Colombia, y cómo en ocasiones esos problemas están relacionados con el maltrato de nuestros ecosistemas. Todos los materiales utilizados para fabricar nuestros ladrillos son biodegradables, no tóxicos, por lo que nuestra huella en el ecosistema es mínima, un alivio cuando se trata de la construcción, que es una industria muy contaminante”, anotaron los jóvenes participantes.

Desde 2015 se han presentado más de 500 equipos de 58 países diferentes en el Biomimicry Global Design Challenge; este año, los equipos de estudiantes de la UNAL son los únicos representantes de Colombia y Latinoamérica que entraron en el grupo de ganadores. Los otros equipos seleccionados son de Holanda, Suiza, China, Taiwán, Estados Unidos, Países Bajos, Ucrania y Filipinas.

Redactado por: Universidad Nacional de Colombia
Mayor información: agencianoticias@unal.edu.co

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