La autocompasión permite que los enfermeros afronten mejor el estrés.

En este contexto, la autocompasión se ha venido planteando como una herramienta potencial para mejorar el bienestar de estos profesionales. Los sentimientos de responsabilidad por errores o situaciones difíciles, aunque se minimiza, también afecta el desempeño laboral.

Foto: Sebastien Bozon/AFP.

Un estudio con 93 enfermeros evidenció que ser amables y comprensivos consigo mismos les ha servido para reducir el impacto del estrés y el agotamiento laboral, o burnout. Además, al fortalecer la compasión por los demás, mejoraron su salud mental y bienestar, e incluso la percepción sobre la calidad en la atención de las personas. También evidenció que a mayor formación y años de experiencia los niveles de autocompasión son más altos.

Aunque la enfermería es una profesión de mucha responsabilidad y compromiso que puede ser gratificante, también exige mucho a quienes la ejercen. El contacto diario con situaciones de estrés, sufrimiento, e incluso muertes inesperadas, puede generar en los profesionales de la salud sentimientos de agotamiento y culpa, pero también burnout y baja autoestima. A esto se suman las precarias condiciones laborales, la falta de reconocimiento y la sobrecarga de trabajo, factores que conforman un escenario propicio para la deserción y el déficit de enfermeros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la escasez de estos profesionales de la salud, un problema que afecta a todo el mundo. Paulo César Caguazango Atiz, magíster en Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “los enfermeros tenemos un papel fundamental en la atención de los pacientes. Estudios internacionales han demostrado que un menor número de enfermeros se asocia con mayor mortalidad y morbilidad en los pacientes”.

“La falta de personal desencadena sobrecarga laboral que genera agotamiento, estrés, y en algunos casos ausentismo laboral, factores que impactan negativamente la calidad del cuidado, el bienestar personal y el rol profesional de los enfermeros”.

En este contexto, la autocompasión se ha venido planteando como una herramienta potencial para mejorar el bienestar de estos profesionales. Los sentimientos de responsabilidad por errores o situaciones difíciles, aunque se minimiza, también afecta el desempeño laboral.

Para su investigación, el magíster trabajó con 93 enfermeros de tres hospitales universitarios de Bogotá, a quienes les aplicó diferentes cuestionarios para recolectar datos sociodemográficos (edad, nivel académico o experiencia laboral) y escalas de medición de la autocompasión y compasión por los demás que permitieron hacer zoom sobre cada caso.

Luego, con cálculos estadísticos, evidenció que “los niveles generales de autocompasión entre los enfermeros se sitúan entre moderado –con una puntuación media de 3,3– y alto –con una media de 3,6–, según la clasificación de resultados de las escalas”.

También encontró una asociación estadísticamente significativa entre la autocompasión y la compasión, es decir que aquellos profesionales que mostraban niveles más altos de autocompasión también tendieron a expresar una mayor compasión hacia sus pacientes.

Además se observaron patrones y tendencias significativas relacionadas con el nivel de estudios: aquellos con niveles de formación académica más altos –como por ejemplo los profesionales con especialización o maestría– mostraron niveles más altos de autocompasión frente al promedio general.

Lo mismo ocurre con la experiencia laboral y el tiempo de vinculación en la institución de trabajo. “Los resultados demuestran que los niveles de autocompasión son más altos cuando el profesional tiene más años de experiencia laboral y más tiempo de vinculación en la institución de salud”.

“Esto obedece a que, con el tiempo, los profesionales desarrollan estrategias para afrontar el estrés laboral, pero además, al experimentar circunstancias de éxito y fracaso, obtienen una perspectiva más realista de sus capacidades. Así, cuando caen en un error, pueden tomarlo como parte del aprendizaje y se perdonan con mayor facilidad”, precisa el enfermero Caguazango.

Estos hallazgos son de muy importantes, ya que demuestran que el bienestar de los enfermeros no solo depende de las condiciones laborales sino también de su capacidad para cuidarse a sí mismos.

“El estudio sirve para hacer un llamado a promover la autocompasión en la formación y el ejercicio profesional de la enfermería. Si se implementaran estrategias que fomenten la autocompasión en estos contextos, los profesionales de la salud no solo mejorarían su bienestar personal, sino que la medida también tendría un impacto positivo en la calidad de la atención que brindan a sus pacientes”, concluye.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

Contenido elaborado por Universidad Nacional de Colombia*

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Nombre
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Apellido
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Correo electrónico
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Número de teléfono
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Mensaje
Asunto
Asunto
Mensaje
Indiquenos su tema de interes o Titulo de la entrada
Indiquenos su tema de interes o Titulo de la entrada
Autorizo el tratamiento de mis de datos personales
  • - seleccione una opción -
  • Si
  • No
- seleccione una opción -
Seleccione solo uno
Seleccione solo uno