La guadua tiene potencial de construcción, pero la normativa no ayuda

Es necesario tener una primera caracterización que dé cuenta de su potencial y determine si sus valores de resistencia sobrepasan o no los de la normativa colombiana de construcción sismorresistente (NSR)

Por sus bondades, este tipo de bambú –conocido como acero vegetal por la resistencia y versatilidad que les concede a las construcciones– se ha utilizado en diferentes áreas rurales del país. Su desempeño se evaluó en el municipio de La Victoria (Boyacá), en donde se encontraron resultados prometedores; sin embargo, uno de los grandes impedimentos para implementarlo masivamente es la normativa actual, que establece límites imposibles de alcanzar de manera experimental.

La Victoria es un pequeño municipio boyacense con poco más de 1.600 habitantes, la mayoría de ellos dedicados a la ganadería y el agro, quienes tienen el privilegio de vivir rodeados de una gran abundancia de bosque seco tropical en el que la guadua (Angustifolia kunth) es protagonista, pues su altura –entre 6 y 20 m– no pasa inadvertida.

Hasta el momento no se han estudiado en detalle las propiedades de construcción que tiene la especie en este municipio, por lo que hay un vacío que no estaría permitiendo que las empresas y las mismas personas utilicen este material, que es de bajo costo y amplia oferta. Por eso es necesario tener una primera caracterización que dé cuenta de su potencial y determine si sus valores de resistencia sobrepasan o no los de la normativa colombiana de construcción sismorresistente (NSR).

El investigador José Eduardo Rueda Vega, magíster en Construcción de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), con la ayuda del profesor y arquitecto Jorge Enrique Lozano, se interesó por identificar la resistencia a los esfuerzos de tensión, compresión, flexión y corte de la guadua de La Victoria.

Así, en uno de los ensayos encontró que la capacidad de resistencia fue de 1,22 megapascales, valor por encima de lo esperado por la NSR, mostrando que hay un potencial interesante para la industria de la construcción.

La investigación forma parte de un macroproyecto que desde 2004 viene haciendo esta tarea en distintas regiones del país, teniendo datos registrados de una resistencia por corte muy buena en lugares como Guaduas (Cundinamarca), así como Oiba y Socorro (Santander).

Al parecer habría otros lugares como Meta que también necesitan de un mayor estudio, ya que, según el investigador, “este material se usa ampliamente, pero no se ha investigado su capacidad de resistencia como material estructural”.

Agrega que “aunque sus demás valores siguen estando por debajo de lo esperado por la normativa, es importante preguntarse hasta qué punto se ha tenido en cuenta en estos documentos un estudio conjunto de características como tensión, compresión, flexión y corte trabajando de manera conjunta, que harían que la guadua pueda tener potencial de construcción, ya que muchas veces se hace por separado teniendo una cifra muy alta para cada uno”. También anota que el capítulo G12 de la normativa actual es el que debe ser revisado.

Llevada al extremo de su resistencia
Para determinar las propiedades de la guadua se hicieron 5 tipos de ensayos con 327 muestras; en algunos de ellos el material se aplastó o se estiró para saber, por ejemplo, su capacidad de aguante; en una evaluación de compresión algunas probetas aguantaron hasta 50 toneladas, gracias a fibras internas que le permiten soportar el peso.

Para el experimento se prepararon las probetas, nombre que se le da a los mecanismos con los que se pone a prueba la guadua. Durante los ensayos de capacidad de tensión se estiró el material de manera que cuando ya no resistiera más se rompiera; por otro lado, en la prueba de resistencia se pusieron las guaduas sobre unas placas metálicas, y luego se imprimió fuerza con una máquina universal del Laboratorio de Maderas de la UNAL.

Otra variable fueron las condiciones ambientales de cada zona en donde se ha estudiado la guadua, las cuales son determinantes pues varían de un lugar a otro. Para humedad (cantidad de vapor de agua que contiene el aire) se encontraron los siguientes valores: 78,91 % de humedad en Guaduas (Cundinamarca), 125,54 % en Socorro y 131,34 % en La Victoria.

“Es importante tener en cuenta que las casas que fabrican los campesinos hoy tienen una combinación de materiales, en la cual la guadua se utiliza como complemento de la madera, por ejemplo, brindando una resistencia entre ambos insumos. Por eso es necesario realizar más estudios para mejorar esta fusión y hacer construcciones cada vez mejores”, recalca el investigador.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

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