Más investigación en vacunas, uno de los desafíos de Colombia ante Enfermedad X

El desarrollo de tecnología médica autóctona le permitiría al país dar respuesta a una emergencia sanitaria. “Durante el COVID-19 se crearon pruebas PCR para diagnóstico, pero los insumos venían de países como China, en los que el impacto de la pandemia les obligó a establecer medidas restrictivas y las exportaciones se vieron afectadas”, menciona.

En el país urge desarrollar una infraestructura de conocimiento que le permita afrontar la aparición de la Enfermedad X, una especie de variable matemática que utiliza la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2017, para realizar proyecciones basadas en una lista de agentes patógenos que podrían provocar una epidemia internacional grave. En ese sentido, se necesita una política pública que fomente la inversión en ciencia, tecnología e innovación, entre otras cosas, a través de la formación de talento humano cualificado, por ejemplo, biólogos moleculares, inmunólogos, clínicos con entrenamiento en ensayos clínicos en vacunas.

Según el profesor Jorge Alberto Cortés Luna, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “dicha infraestructura no se erige de un día para otro, se debe planificar en el corto, mediano y largo plazo, 10, 20 o 30 años; solo de esta manera sería posible crear, entre otros aspectos, independencia de la industria farmacéutica foránea, una de las principales problemáticas del país durante la pandemia de COVID-19”.

El desarrollo de tecnología médica autóctona le permitiría al país dar respuesta a una emergencia sanitaria. “Durante el COVID-19 se crearon pruebas PCR para diagnóstico, pero los insumos venían de países como China, en los que el impacto de la pandemia les obligó a establecer medidas restrictivas y las exportaciones se vieron afectadas”, menciona.

En relación con las vacunas, anota que, “se adquirieron generaciones menos desarrolladas que, aunque sirvieron, eran muy costosas en comparación con otras, es decir, compramos tecnología tarde y a alto costo porque no tenemos nuestra propia industria. Sin lugar a dudas, esto limitó nuestra capacidad de reacción durante el COVID-19 y la afectaría de nuevo ante la Enfermedad X”.

La OMS añadió la Enfermedad X a una breve lista de patógenos considerados de máxima prioridad para la investigación, junto con asesinos conocidos como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y el Ébola.

De hecho, el tema entró en la agenda del Foro Económico Mundial que se realiza cada año en Davos (Suiza), donde Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, se ha unido con otros funcionarios de salud para abordarlo.

Para el académico, aunque este concepto hace referencia a un patógeno hipotético, pero no se refiere a una enfermedad que ya exista, “no hay que echar en saco roto las recomendaciones de la OMS, ya que sus proyecciones les permiten a los Estados, establecer las prioridades de desarrollo para afrontar los escenarios de crisis sanitarias a los que se exponen este mundo globalizado”.

Hasta antes del COVID-19 la Enfermedad X se llamaba Influenza. Desde hace por lo menos un siglo se ha estado esperando que aparezca una cepa o variante de esta; mientras tanto, en 2010 apareció la gripe A -virus H1N1- que dejó alrededor de 600.000 víctimas; en 2014 se presentó un importante brote de Ébola que, hasta septiembre de ese año, había provocado la muerte de 2.622 personas; y el coronavirus SARS-CoV-2 que, entre 2019 y 2022, provocó la muerte de 6,3 millones de personas en el mundo.

Con respecto a cómo deberían prepararse ante estos escenarios de riesgo países como Colombia, el director de Infectología del Hospital Universitario Nacional, afirma de manera contundente: “fortaleciendo los sistemas de vigilancia”. En el país se ha avanzado en las últimas dos décadas, pero se necesitan más acciones.

“Es necesario seguir trabajando en esfuerzos institucionales por integrar las distintas áreas que hacen control y vigilancia en salud animal, vegetal y humana, y tener la posibilidad de integrar esto porque uno puede reflejar lo que está pasando, como por ejemplo sucede con la influenza aviar”.

Ante la pregunta: ¿qué tan preparado estaría el país para asumir un riesgo como la Enfermad X? el académico responde que depende mucho del agente X, su mecanismo de transmisión o qué tantos recursos requieran.

“Con la pandemia por COVID-19, Colombia estuvo a un nivel óptimo de términos de acceso y camas UCI, por ejemplo, sino hubiera sido así, hubiéramos tenido situaciones similares a las que pasaron en México o Ecuador donde algunas personas murieron en la calle. En ese sentido estamos mejor, pero falta trabajar mucho más en términos de estructura pensada para un escenario pandémico”, concluye.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

Contenido elaborado por Universidad Nacional de Colombia*

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