Efecto Cacao aumentará la producción con un enfoque social

Efecto Cacao aumentará la producción con un enfoque social
​El potencial productivo del cacao en las subregiones de Colombia es el centro de esta cooperación para el desarrollo rural, que busca fortalecer los cultivos y la calidad de vida de los pequeños productores.
 
  • ​Es una Alianza Global para el Desarrollo (GDA), promovida por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (Usaid), Luker Chocolate, Fundación Luker, Enel-Emgesa, Fundación Saldarriaga Concha y EAFIT, en la que 17 asociaciones agrícolas serán capacitadas para fortalecer la cadena productiva del cacao.
 
  • El viernes 3 de mayo se realizó el lanzamiento regional de este programa de desarrollo rural en Necoclí (Antioquia). En este acuerdo de cooperación la Universidad se ocupará del fortalecimiento empresarial y de potenciar la comercialización del grano en estas comunidades rurales.
 
Con el fortalecimiento empresarial de la cadena productiva del cacao en las fases de comercialización y la formación en emprendimiento de 17 asociaciones productoras, ubicadas en seis municipios del Bajo Cauca y el Urabá antioqueño, además de otras comunidades campesinas en los departamentos de Huila y Córdoba, el proyecto de desarrollo rural Efecto Cacao se abre paso en el agro colombiano con el acompañamiento profesional de EAFIT.
 
Durante los próximos cinco años —desde febrero de 2019 hasta enero de 2024—, tiempo estimado de intervención, este programa social y productivo permitirá a los pequeños agricultores cacaoteros capacitarse y proyectarse en el mercado internacional del grano, al potenciar la productividad de sus fincas y cultivos.
 
Efecto Cacao es una iniciativa de la Alianza Global para el Desarrollo (GDA por sus siglas en inglés), un programa de cooperación promovido por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (Usaid) y que convocan EAFIT, la empresa Luker Chocolate, Fundación Luker, Fundación Saldarriaga Concha y Enel-Emgesa para estimular la producción agrícola en las subregiones del país, particularmente del cacao.
 
“Vamos a beneficiar zonas que tienen gran potencialidad y un acceso a mercados de exportación. En la parte productiva y social necesitamos que los productores aumenten sus ingresos, que exista un interés de no continuar con cultivos ilícitos y así podamos crear unas alternativas de ingreso que motiven el desarrollo económico. La actividad del cacao puede ser muy rentable en la medida en que se tienen cultivos productivos”, señala Julia Inés Ocampo, directora del programa Efecto Cacao.
 
El proyecto contempla la intervención en tres componentes relacionados con el acompañamiento técnico, el fortalecimiento empresarial y el desarrollo social de las comunidades impactadas. Parte de las actividades corresponde a la siembra de 120 hectáreas de nuevas plantaciones y la rehabilitación de otras 120 hectáreas de cultivos, lo que implica realizar procedimientos a las fincas cacaoteras para aumentar su productividad.
 
“El desarrollo empresarial y el acompañamiento a emprendedores es un tema donde la Universidad tiene mucha experticia. Estamos involucrados en este componente desde el punto de vista del emprendimiento social y la responsabilidad social corporativa. Vamos a acompañar a las asociaciones en el desarrollo institucional, a mejorar sus capacidades administrativas y a establecer estrategias que permitan hacer una comercialización más adecuada y justa. Vamos a intervenir, directamente, el eslabón de la comercialización”, señala Adriana García Grasso, directora de Innovación EAFIT.
 
Esta alianza, que tiene una inversión cercana a los 35,1 millones de dólares, recursos aportados por USAID/Colombia y el sector privado, espera impactar el agro colombiano con el acompañamiento técnico y profesional como sucede en otros sectores como la cultura cafetera. Efecto Cacao, señala la directora del programa, espera pasar de una productividad de 350 kilos a 800 kilos por hectárea en los próximos cinco años.
 
“Primero hacemos un diagnóstico de las asociaciones para ver qué asuntos se deben fortalecer, y le ponemos dos componentes: emprendimiento, para mejorar las condiciones de vida de los productores de cacao, pues no es suficiente con que produzcan más, sino que la familia se involucre y puedan tener ingresos adicionales por emprendimientos. Adicionalmente, con el enfoque de género queremos involucrar a las mujeres para que entren en la producción. Se está buscando que de al menos 20 emprendimientos a nivel nacional el 60 por ciento sea de mujeres”, expresa Julia Inés Ocampo.
 
En el departamento de Antioquia, Efecto Cacao estará presente en siete asociaciones productoras de los municipios de Cáceres, Zaragoza, Caucasia, San Pedro de Urabá, Turbo y Necoclí, donde se mejorarán las habilidades técnicas, comerciales y administrativas de los cacaoteros campesinos. Como parte del componente de intervención social, en este último municipio, el fortalecimiento de competencias socio-emocionales, académicas y de resiliencia impactará a 1561 personas de la comunidad.
 
“Es un hito en la intervención de procesos para este tipo de poblaciones. El propósito de la alianza está relacionado con ofrecer a los productores y sus familias, en territorios en los que se tiene la cadena productiva del cacao, unas alternativas de vida digna, un mejoramiento de sus ingresos y de las condiciones de desarrollo económico social en las zonas de una manera sostenible”, comenta Mario Enrique Vargas Sáenz, director de EAFIT Social y coordinador del proyecto desde la Universidad.
 
Para aumentar la productividad, Efecto Cacao busca generar centros de desarrollo económico en las subregiones. Para esto cuenta con dos cultivos ancla, propiedad de Casa Luker, que servirán a los pequeños agricultores para soporte técnico, apropiar tecnologías y aprovechar los canales de comercialización de la compañía. Uno de estos está ubicado en Necoclí, que con 557 hectáreas de cacao fino y de aroma es uno de los más desarrollados para la producción cacaotera.
 
“La meta en estos cinco años es que vamos a formar a 500 personas en emprendimiento, porque esperamos tener, por lo menos, al final del proyecto unas 20 iniciativas empresariales exitosas. El equipo base de la Universidad está conformado por administradores, economistas y trabajadores sociales”, comenta Adriana García Grasso.


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Dirección de Comunicación de la Universdad EAFIT