Ivestigación de docente UNAL afirma que contexto familiar y social influye en violencia escolar en el Guaviare

Ivestigación de docente UNAL afirma que contexto familiar y social influye en violencia escolar en el Guaviare
Talleres, charlas y espacios de conversación con padres de familia, estudiantes, directivos y docentes de la vereda Nueva Primavera, en el Guaviare, contribuyeron a disminuir en un 30 % la agresividad en los registros de indisciplina de un colegio de ese departamento.
El estudio tomó 22 casos de niños con problemas de agresividad de la Institución Educativa San Isidro Sede 1, Nueva Primavera, y determinó que sus contextos familiares son un círculo violento que viene de generación en generación, nutrido por situaciones de pobreza, falta de formación académica de los padres, diversos conflictos y dinámicas sociales de violencia en el Guaviare.
 
A esto se suma el abandono de las familias por parte del Estado, ya que muchas de ellas aseguran carecer de servicios básicos como agua y luz, y de vías de acceso que actualmente son precarias.
 
Así lo detalla la investigación de Alexander Castaño Silva, magíster en Educación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y docente en el departamento del Guaviare.
 
Según la investigación, el 70 % de los niños de la vereda no tienen acceso a tecnología, ni siquiera a la radio, situación agravada por la insuficiente cobertura estatal en este campo.
 
“Por esta razón me puse en la tarea de conocerlos a ellos, a sus familias y sus entornos, pues muchas veces esas acciones violentas se producen por factores externos, quería saber cuáles podían intervenir”, señala el magíster.
 
El primer paso fue caracterizar los entornos de los niños, ya que ellos mostraban apatía hacia el estudio y no dimensionaban la importancia del respeto por el otro, lo que generaba problemas de deserción, y aunque la escuela estaba al tanto de la situación, no tomaba las medidas pertinentes.
 
Por su parte los padres de familia se mostraban desligados de la vida escolar de sus hijos, pues presentaban un bajo interés por las notas y metas. Tampoco acudían con regularidad a las reuniones convocadas por el colegio, debido a los problemas de accesibilidad, especialmente la distancia.
 
Para el investigador, esta es una de las razones por la que los niños se ven desmotivados, lo que se refleja en un bajo rendimiento académico y en expresiones de violencia hacia sus compañeros.
 
Los padres fueron consultados previamente para que participaran en un proceso durante un año y medio tendiente a sensibilizarlos sobre la situación actual de violencia.
 
A partir de los libros de disciplina del colegio se escogieron los casos más reincidentes en el último año. El investigador se basó en la observación no participante de entornos ajenos a la escuela –como bazares, parques y plazas– para analizar el contexto en el que se mueven los jóvenes y sus familias.
 
Rastros del conflicto armado
 
Ni los jóvenes ni sus familias han podido superar la etapa de la violencia que han vivido de cerca en el departamento del Guaviare –ya sea como víctimas o victimarios–, por lo que requieren de una reparación integral por parte del Estado para romper los eslabones en el proceso de violencia.
 
“Muchos de los jóvenes del colegio ven cómo la autoridad –por ejemplo los miembros de grupos armados– utilizan la fuerza y los actos de violencia como muestra de poder. Esto es algo que ellos van asimilando y naturalizando, hasta el punto de querer replicarlo en sus principales entornos”, señala el magíster.
 
Agrega “que gracias al proceso de paz disminuyeron los casos de violencia en la institución educativa, como reflejo de la misma situación entre los grupos armados y el Estado. Sin embargo, tras los últimos periodos del actual gobierno ya se han vuelto a incrementar estos casos en el territorio”.