La filantropía es el motor de la humanidad: Juan Luis Mejía

La filantropía es el motor de la humanidad: Juan Luis Mejía
La causa principal del Centro de Filantropía de EAFIT es la educación y tiene en su esencia el modelo del que existe en la Universidad de Purdue (Estados Unidos).

• Apoyar de manera desinteresada causas que buscan el bien común es una de las características que diferencian a la filantropía de la caridad. En Colombia, aunque hay ejemplos de obras filantrópicas, faltaría fomentar esta cultura para el desarrollo del país.
• Juan Luis Mejía, rector de EAFIT; Carlos Ignacio Gallego, presidente del Grupo Nutresa; Bernardo Vargas, presidente de ISA; y María Clara Ceballos, jefa del Centro de Filantropía de la Universidad, hablan de la filantropía y de las maneras de fomentarla.
 

Los birmanos, con un PIB per cápita de unos cuatro dólares al día, tienen el orgullo de estar en la lista de los países que han liderado durante los últimos cinco años el World Giving Index, que mide el nivel de filantropía de las naciones, y en cuya medición del año 2018 Colombia, con una economía más próspera que Birmania (Asia), ocupó el puesto número 80 entre 144 clasificados. ¿Qué es la filantropía?, ¿en qué se diferencia de la caridad?, ¿hay en Colombia una cultura de filantropía?, ¿cómo podría favorecer la extensión de esa cultura el desarrollo del país?
 
Es claro que tanto en Colombia como en Antioquia la filantropía ha aportado al desarrollo en diferentes áreas. Así lo reconoce Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Humanidades de EAFIT, al mencionar a la Sociedad de Mejoras Públicas, que gracias al aporte de particulares ha entregado a Medellín entidades como el Zoológico Santafé y el Instituto de Bellas Artes. ¿Por qué eso es filantropía y no caridad?
 
El Decano explica que filantropía tiene la característica de ofrecer apoyos impersonales, que las donaciones se hacen a organizaciones que recaudan recursos para servir al público, aunque se puede tener interés de enfocarse en regiones, a personas con condiciones específicas o a causas especiales. Complementa que la filantropía busca el bien común, el interés público, y normalmente no se espera ningún tipo de retribución del acto filantrópico. Por su parte, “la caridad, tal y como la entendemos hoy, no tiene esas características. Normalmente es personalizada y no va orientada al interés público o al bien común”. Como ejemplo estarían la ayuda económica que alguien le entrega a un familiar para que estudie o la limosna que se entrega en la calle.
 
En esas apreciaciones coincide Juan Luis Mejía Arango, rector de EAFIT, cuando habla del concepto de filantropía “como amor hacia la humanidad, sin distingo y como el deseo de cada individuo de contribuir a las necesidades que tiene la sociedad. La filantropía va más a allá de la caridad porque es absolutamente desinteresada y no es solamente para quien tiene, sino que cada ser humano puede aportar a la filantropía”.
 
Para el Rector de la Universidad, en el país el espíritu de colaboración es amplio y como ejemplo menciona las ocasiones en las que durante emergencias generadas por eventualidades naturales las ayudas de los colombianos sobrepasan las necesidades. Si bien Carlos Ignacio Gallego Palacio, presidente del Grupo Nutresa, también considera que la filantropía en el país y la región cuenta con logros importantes, cree que no están al nivel de impacto como en otros países.
 
“Vivimos en una región donde hay generosidad, disposición a acompañar causas por el beneficio de la sociedad, pero para fomentar más esa cultura debemos desarrollar más mecanismos que faciliten la participación en la labor filantrópica. Y fortalecer la comunicación, la divulgación de logros de lo que se hace con esos recursos, comunicar el efecto positivo que se tiene y que esa rendición de cuentas haga que más participen, que otros se sumen, que se fortalezca aún más esa cultura”, expresa el directivo, también integrante del Consejo Superior de EAFIT.
 
El fortalecimiento de esa participación también pasa por la confianza. Eso considera María Clara Ceballos Arango, jefa del Centro de Filantropía de EAFIT —que será presentado este miércoles 6 de febrero a las 6:00 p.m. en Auditorio Fundadores de la Universidad—. El propósito superior de este Centro, explica, es “cultivar vínculos para transformar vidas. Ser el canalizador de todos aquellos agentes, personas, instituciones, fundaciones, empresas, que quieran aportar a la sociedad a través de la educación. Hay algo muy importante y es generar la confianza en las personas que seleccionen a EAFIT como la institución a través de la que hacen obras filantrópicas. Es muy importante mostrar cómo se invierten esos recursos, cuál es el impacto que generan y, obviamente, tener unas prácticas muy transparentes donde los recursos se administren muy bien”.
 
El rector Juan Luis cree que la filantropía es el motor más grande que tiene la humanidad para resolver los problemas que se le presentan y reitera que las obras filantrópicas no son exclusivas de las personas que poseen mucho dinero y tienen excedentes. Le parece loable que en Estados Unidos el 80 por ciento de los recursos que ingresan a las universidades por ese concepto proviene de personas naturales. Con respecto al Centro de Filantropía de EAFIT dice que se abre en un momento en el que la Universidad, que no pertenece a nadie y no obtiene recursos estatales, acude a la sociedad a la que pertenece para continuar cumpliendo con sus labores e “incorporar a la educación superior a muchos más jóvenes que tienen altas potencialidades pero pocas posibilidades”.
 
Bernardo Vargas Gibsone, presidente ISA e integrante del Comité del Centro de Filantropía, considera que en Colombia hay cultura de la filantropía, pero falta sofisticación y aprender en ese campo tanto de Estados Unidos como de Europa. “Las universidades están llamadas a involucrar la filantropía en la conversación permanente con sus grupos de interés, empezando por sus egresados y vincular este proceso a proyectos de construcción de sociedad. Todas las instituciones de educación superior, tarde o temprano, tendrán que fortalecer sus procesos de filantropía, y EAFIT debe estar presente para garantizar su posición de liderazgo que ha ganado con esfuerzo y educación de calidad”.
 
Para Carlos Ignacio Gallego en el país hay buenas intenciones, disposición de ayudar, pero faltan mecanismos para facilitar esas intenciones y hacerlas realidad. En ese sentido, cree que “el Centro de Filantropía de EAFIT es una alternativa para esto. La elección de objetivos adecuados para dar respuesta a las expectativas y necesidades de la sociedad, así como la transparencia en el uso de recursos para generar más confianza, atraerán a más personas que quieran realizar su aporte”.
 
Otro de los objetivos del Centro, explica María Clara, es fomentar la cultura de la filantropía, empezando por los estudiantes para poder tener mejores resultados en el futuro. En ese camino está la opinión del Presidente de ISA cuando dice que “hay que crear más cultura de la filantropía en los que han sido favorecidos con una educación superior de calidad. Son ellos decisivos para contribuir a que aquellos que no han tenido esa oportunidad puedan hacerlo y así sucesivamente”.
El nuevo Centro de EAFIT aportaría al fortalecimiento de la filantropía, específicamente para la causa de la educación, tal como ya lo han hecho otras instituciones de educación del país como la Universidad de los Andes. Un efecto alterno sería la mejora de la clasificación de Colombia en el World Giving Index, que estableció en el año 2018 que el 15 por ciento de los ciudadanos hizo donaciones en dinero a este tipo de causas, el 56 por ciento prestó ayuda a un extranjero y 17 participó en obras de voluntariado.