Niños asocian alimentos saludables con poder

Niños asocian alimentos saludables con poder
Los niños escolarizados entre los 8 y 12 años cuidan su alimentación no solo porque “quieren ser alguien grande en la vida”, sino para ser mejores en lo que hacen, especialmente en las actividades deportivas por las que sienten gran pasión.
La doctora en Enfermería Luisa Fernanda Moscoso, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien realizó un estudio con 66 estudiantes de colegios públicos y privados de Bogotá en ese rango de edad, explica que ellos son capaces de moverse hacia comportamientos saludables si tienen un proyecto de vida dentro de un contexto familiar y social favorable, que promueva buenos hábitos alimenticios.
 
Agrega que “los niños que realizan algún deporte consideran que para conseguir la energía necesaria no solo es indispensable alimentarse, sino también hacerlo de forma saludable, incluyendo en sus comidas los principales grupos alimenticios, hidratándose principalmente con agua y limitando el consumo de dulces y grasas saturadas para evitar un rendimiento bajo en el entrenamiento”.
 
Las entrevistas a profundidad y los datos visuales a partir de los dibujos de los participantes demostraron que la adopción de comportamientos saludables en la niñez está relacionada con el significado que los niños le otorgan a la salud.
 
“Para ellos la salud hace referencia a tener el poder, la capacidad para hacer lo que se quiere por voluntad o deseo. Cuando el niño se siente enfermo, pierde o disminuye su poder y por ende su movimiento, por lo que considera la enfermedad un problema que dificulta su desempeño en las actividades diarias. Por lo tanto, tener poder genera felicidad y sentimientos de alegría y satisfacción”, comenta la investigadora.
 
Algunos niños indican que “cuando me siento bien, es como si tuviera fuerza para hacer las cosas que debo hacer todos los días… es como algo que tienes adentro que te hace mover, que te hace jugar, que te hace estudiar, sí, es una fuerza de adentro”.
 
Los niños expresan que la energía también se obtiene de la actividad física, ya que genera sensaciones de satisfacción y felicidad, lo que los hace sentir muy bien, y al finalizarla se sienten recargados o con más fuerza para ejecutar sus actividades diarias.
 
Algunos de los estudiantes también afirmaron que se cuidan mucho con la alimentación y haciendo ejercicio, “porque cuando grande quiero ser profesora, y si no me cuido no voy a poder serlo”.
 
La doctora Moscoso comenta que “estos proyectos le otorgan sentido a todas las acciones que realizan en el presente, especialmente a aquellas relacionadas con su salud, que saben que les permitirán tener un adecuado crecimiento, evitando enfermedades”.
 
Para los menores, sus padres y hermanos son motivadores para iniciar y mantener una actividad física, ya que la familia puede brindar ánimo y aliento, y reconocer el esfuerzo del niño en la acción realizada.
 
La doctora Moscoso explica que los niños se sienten motivados a realizar actividad física por sus padres, ya sea porque ellos la ejecutan de forma frecuente o porque disfrutan ver deportes en los que sobresalen personas por su rendimiento, que son famosas y que terminan convirtiéndose en ídolos y ejemplos a seguir por el niño.
 
“La actividad física y el juego facilitan el desarrollo de la imaginación, la creatividad, la espontaneidad y la improvisación del niño. El resultado es el disfrute de la actividad y el aumento en la frecuencia de su realización”, comenta.
 
Algunos niños que han debido estar hospitalizados, alejados de su hogar y tomando múltiples medicamentos, manifiestan que desde esa vivencia han empezado a cuidarse mucho más, especialmente para no repetir esa experiencia.
 
“Concluimos que uno de los escenarios para promocionar la salud infantil es la escuela, porque allí confluyen varios entornos del niño como la familia, los profesores, compañeros y amigos. El trabajador de la salud o la enfermera pueden servir de anclaje para promocionar hábitos saludables, por eso considero importante trabajar la enfermería escolar”, concluye la investigadora.


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Dirección de Comunicaciones de la Universidad Nacional de Colombia