UNAL Sede Medellín ha entregado 40 cámaras para aislar pacientes COVID-19

UNAL Sede Medellín ha entregado 40 cámaras para aislar pacientes COVID-19
La propuesta de este dispositivo para aislar y transportar pacientes infectados con COVID-19 y otras enfermedades contagiosas fue presentada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en la convocatoria MinCienciatón, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
El profesor Juan Manuel Meza, líder del grupo de investigación en Diseño de Materiales Compuestos Avanzados (Dadcomp), del Departamento de Materiales y Minerales de la UNAL Sede Medellín, explica que el proceso empezó en abril de 2020 y el trabajo de ingeniería tardó cerca de mes y medio; dos meses más tarde se tuvo un primer equipo funcional en los hospitales.
 
“A lo largo del año se actualizó el equipo, y el 15 de diciembre se entregaron las últimas unidades en presencia de la ministra de Ciencia; se hizo una especie de gira por el país a medida que se llegaba a los 18 departamentos que hoy tienen acceso a la cápsula”, explica el profesor Meza.
 
Las cámaras Clipeus –nombre del desarrollo– disminuyen la tasa de contagio de personal asistencial, gracias a la generación de aerosoles en los procedimientos de traslado; se fabricaron con materiales e insumos fáciles de limpiar y desinfectar, por lo que se convirtieron en una herramienta indispensable para el manejo de estos pacientes.
 
En Bogotá tuvieron acceso a las camillas el Instituto Nacional de Cancerología, la UNAL y Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres (Ponalsar), entidad de la Policía Nacional.
 
“Sabemos que se han movido pacientes de Chocó a Medellín usando la camilla, y en Villavicencio se ha usado de forma frecuente; sin embargo –pese a las solicitudes–la mayoría de los usuarios no han dado una retroalimentación para saber hasta qué punto las Secretarías de Salud y los hospitales las han usado”, revela el investigador Meza.
 
Compromiso cumplido
 
Este proyecto funcionó igual que otros aprobados por convocatorias regulares. Sin embargo, esta fue una convocatoria peculiar desde el Ministerio de Ciencia para mitigar la pandemia, por lo que existen compromisos diferenciados según la postulación. En el caso específico de este proyecto, los productos son las cápsulas, además de camas intrahospitalarias no UCI con diseño tubular flexible, económicas y fáciles de armar.
 
Según el profesor Meza, se han hecho reportes trimestrales y se entregará un informe final en el cual se demuestra que se cumplió con el rigor científico y ante la Universidad.
 
En cuanto a los precios y costos, el docente explica que estos han cambiado a lo largo del proyecto. Los primeros precios reportados de manufactura giraban alrededor de los 5 millones de pesos, y se mantienen en ese rango, pero lo que cambia es que no se incluía el desarrollo de ingeniería ni las horas de producción.
 
“Como la parte técnica del proyecto ya está terminada, la empresa socia –Compoestructuras– no tiene apoyo para mitigar ciertos costos que se requieren en el proceso y otros asociados, lo que hará que el costo final del producto pueda aumentar. El precio de venta del producto está alrededor de los 9 millones de pesos, y los equipos no tienen IVA”, señala.
 
Usos a futuro
 
Aunque en principio las cápsulas se diseñaron para mover pacientes de una ciudad a otra, o de un municipio a una ciudad con UCI, a futuro la idea es que se usen para transportar pacientes de una manera mucho más segura para el personal médico sin que sea necesariamente de COVID-19.
 
“Con estos avances se pueden desarrollar tecnologías no solo para la pandemia, sino también optimizar áreas de los hospitales y volverlas lugres más seguros”, dice el profesor Meza, aludiendo a la disminución del riesgo ante cualquier agente patógeno.
 
El siguiente paso que los investigadores esperan materializar en los próximos meses es el uso de las cápsulas de forma intrahospitalaria; por ahora el proyecto está en busca de los recursos para apalancar el desarrollo.