UNAL y la comunidad construyen sistemas de agua potable

UNAL y la comunidad construyen sistemas de agua potable

Sistemas de filtración elaborados con materiales de uso popular y construidos en comunidad por la población de Cucaita (Boyacá), permiten obtener agua potable y mejorar el acceso a este servicio básico.
“Todos los participantes pueden entender fácilmente el funcionamiento de estos sistemas y realizar el mantenimiento, e incluso construirlos en sus hogares, un propósito trazado a mediano plazo”, afirma Camilo Otálora, doctor en Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, coordinador del proyecto.

El modelo de captación de agua diseñado utiliza dos fuentes de agua limpia: el agua lluvia y la neblina (o agua ambiental), que están relativamente disponibles en la región.

Los sistemas de potabilización de agua también están construidos con materiales comunes –especialmente tuberías de PVC, mangueras, acoples, y filtrantes comunes como gravilla, arena y carbón activado–, y, para finalizar, la desinfección del agua filtrada se hace con ayuda de una lámpara ultravioleta de baja potencia que evita el uso de otros desinfectantes como el cloro o el ozono, ya que algunas personas son reacias a su uso.

“Aunque son sistemas básicos, cumplen con su función y brindan agua de calidad para el consumo humano; se podría decir son acueductos familiares”, explica el doctor Otálora.

Modelo replicable

La iniciativa de construcción comunitaria de sistemas de acueducto es replicable y escalable en entornos diferentes a los rurales; incluso en Cucaita se ha logrado que algunos hogares del casco urbano lo implementen.

En este aspecto, el líder comunitario Carlos Castillo considera que “el proceso fue fundamental, ya que durante años he luchado por la protección del agua en la región y logré congregar a la población en un solo objetivo”.

Cucaita y sus veredas se abastecen especialmente del agua de fuentes que provienen de un acuífero de la vereda de Pijaos, donde hay una zona de recarga hídrica que aún conserva vegetación nativa, y aunque parece un recurso abundante en la zona, hay épocas de sequía que afectan a numerosas familias.

En esta zona, la ganadería de doble propósito y la agricultura les quitan espacio a las áreas de monte nativo, compactan el suelo dificultando la infiltración de agua al acuífero, y además son fuente de contaminación del agua por las heces del ganado y los agroquímicos.

Además de estos dos conflictos ambientales en esta vereda –vecina del municipio de Samacá, de tradición minera–, se ha empezado la explotación minera de carbón, lo que ha generado muchas afectaciones para las fuentes de agua y para las viviendas cercanas a estas explotaciones, según testimonios de la comunidad.

“El conflicto minería-comunidad es uno de los más delicados y hoy cursan varios procesos emprendidos por los ciudadanos para frenar la actividad extractiva en su territorio, pues denuncian múltiples irregularidades en los procesos que han dado licencias para la extracción”, agrega el doctor Otálora.

Cartilla y WhatsApp

Subraya además que toda la etapa inicial del proyecto se realizó mediante reuniones con la comunidad, y la socialización se daba en estos escenarios, pero la pandemia retrasó el trabajo: “esto nos obligó a cambiar la forma de interacción, por lo que decidimos enfocar nuestra estrategia de divulgación con la comunidad a través de medios como WhatsApp y cartillas diseñadas según las condiciones culturales locales”.

La cartilla consta de tres componentes importantes: creación de sistemas de captación de agua lluvia y ambiental; construcción de sistemas de potabilización de agua y de tratamiento de aguas residuales; y una nueva forma de entender la relación de la comunidad con su entorno.

Esta iniciativa surgió de la mano de un equipo interdisciplinar de egresados de la Facultad de Ciencias –antes Grupo Estudiantil ConCiencia Rural– que confía en la ciencia y la tecnología como herramientas para la transformación social, liderado por el profesor Fernando Gómez.

Para la ejecución de la iniciativa –en el marco de la convocatoria de Extensión Solidaria– el grupo se reunió con estudiantes y egresados de otras facultades como Ingeniería y Artes.

Así mismo, para desarrollar el proyecto fue fundamental la alianza con Académicos por Colombia, organización que brindó asesoría técnica y aportó su experiencia de trabajo en organización comunitaria.

Aunque el proyecto acaba de terminar, se enmarca en un plan de trabajo diseñado por varios años y el equipo de trabajo desea hacerle seguimiento y acompañar las iniciativas de algunos pobladores que quieren replicar los sistemas en sus hogares.

Más información:  agenciadenoticias.unal.edu.co