Uninorte entregará nuevas becas en homenaje a Alejandro Obregón

Uninorte entregará nuevas becas en homenaje a Alejandro Obregón
Con la Beca Alejandro Obregón, Uninorte rinde homenaje a una de las figuras icónicas del arte Latinoamericano del siglo XX, que se atrevió a innovar, a crear nuevas técnicas y nuevas maneras de representar lo ya representado. También es una manera de darle la oportunidad a más jóvenes a acceder a educación superior de calidad, en un momento peculiar que requiere nuevos liderazgos, nuevas formas de coexistir y ejercer la humanidad.
 
“Obregón es considerado ampliamente como el artista plástico que introdujo la modernidad en Colombia. Pertenecía a una familia de empresarios radicada en Barranquilla desde finales del siglo XIX, que fue propietaria de la fábrica de tejidos más grande del país a comienzos del siglo XX, así que tuvo los recursos suficientes para tener una magnífica formación en arte en Estados Unidos. Con la beca queremos destacar a esta figura barranquillera, tan central en la historia del arte en Colombia”, dice el rector Adolfo Meisel.
 
La beca está dirigida a jóvenes de cualquier estrato socioeconómico, para estudiar cualquier programa de pregrado de Uninorte. Los requisitos para aplicar son: haber tenido un excelente desempeño en el colegio; presentar certificación que acredite su lugar o posición entre los estudiantes de su promoción, expedido por el rector del colegio; evidencias de premios y reconocimientos que demuestren liderazgo estudiantil; haber recibido grado de bachiller los últimos tres años y que sea primer ingreso a la universidad. El porcentaje de la beca dependerá de la evaluación académica y condiciones socioeconómicas demostradas por el aspirante.

​La figura de Alejandro Obregón

Aunque nació en Barcelona, el 4 de junio de 1920, Obregón llegó a Barranquilla cuando tenía seis años y se asentó definitivamente en Colombia después de formarse y vivir en España, Estados Unidos, Reino Unido y Francia en su juventud. Fue un ser caribe por convicción y se convirtió en una figura representativa de la universalidad que convive en estas tierras. Su obra abrió el camino para el arte colombiano en el mundo y aún sigue siendo objeto de estudio y admiración, tanto por el estilo de sus trazos como por los mensajes que resguardan.

​Marta Traba, reconocida crítica argentina del siglo XX, destacó a Obregón como un artista que transformó para siempre el arte en Colombia. José Gómez Sicre, crítico cubano, lo consideraba el padre del arte moderno colombiano. Gabriel García Márquez, que no era crítico, pero sí amigo de Obregón, describió su obra como una tormenta de truenos.
 
De acuerdo con el rector Meisel, la obra de Obregón demuestra gran fuerza y una explosión de colores. “Una obra que ha estado muy enraizada en lo que ha sido el caribe nuestro y obras muy importantes en la historia del arte en Colombia, como Violencia”.
 
Alejandro Obregón era una persona de muchos tiempos, un ser atemporal, lo cual requiere interconectar conceptos, símbolos e ideas para que trasciendan la tradición. Por eso no se encasilló en ninguna escuela de pintura, sino en hacer arte que reflejara sus sentires. Como artista, navegó por la escena creativa y humana de nuestro país con una propuesta estética que todavía es relevante, contundente y necesaria. 
 
Después de formarse en el extranjero llegó a Cartagena y luego se radicó en Barranquilla, donde hizo parte del aclamado Grupo de Barranquilla, y con Álvaro Cepeda Samudio, su mejor amigo, dinamizó la vida intelectual del Caribe y de toda Colombia. Según Heriberto Fiorillo, director de la Fundación la Cueva, los años de Obregón en Barranquilla fueron los más prolíficos y agradecidos de su carrera. Su obra y sus ideas perduran precisamente porque son más importantes como conceptos que como obra.

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