Nuevas variedades de alverja de la UNAL obtienen certificado de obtentor del ICA

“Por lo general, para un cultivo de alverja de una hectárea se necesitan 2.000 varas de guadua, pino o eucalipto y varios rollos de polipropileno, lo cual hace que su producción sea costosa, además causa deforestación y contamina el medioambiente”, menciona el investigador.

Alejandrita y Síe son de porte bajo, es decir que la planta alcanza una altura de hasta 70 cm, no necesitan tutor o varas de madera para sostener el cultivo, resisten la acción dañina del hongo Fusarium, necesitan poca agua para ser productivas, y además son precoces: en solo 90 días se puede recoger la cosecha. Por todas estas ventajas de mejoramiento genético, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) concedió el título de obtentor a la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Con las certificaciones, una por cada variedad, la UNAL puede autorizar la producción, reproducción o venta de estas semillas, lo que permitiría abastecer mercados nacionales e incluso recibir regalías por el uso de ese conocimiento, que se convierte en una alternativa para que los agricultores de Cundinamarca, Boyacá y Nariño produzcan alverja de calidad.

Su creador es el ingeniero agrónomo Gustavo Adolfo Ligarreto Moreno, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias, quien durante varios años se ha dedicado al mejoramiento genético de leguminosas. “El otorgamiento de los certificados obtentores garantiza que las variedades seguirán apareciendo ante la comunidad como materiales desarrollados y liderados por la Universidad, es decir que tienen sello UNAL”, menciona.

Con los certificados el ICA reconoce la homogeneidad, distinción, estabilidad y novedad comercial de estas nuevas variedades de alverja, lo cual beneficiará a los agricultores y consumidores porque tendrán productos ricos, nutritivos y de mejor calidad.

Tradicionalmente el hábito de crecimiento de la alverja es voluble, o de enredadera, alcanza una altura de 2,5 m y sus ramas y hojas se enredan sobre un tutor o varas de madera; estas se amarran con hilazas y polipropileno para que la planta se mantenga vertical y que su crecimiento se dé hacia arriba de forma erguida y no toque el suelo.

“Por lo general, para un cultivo de alverja de una hectárea se necesitan 2.000 varas de guadua, pino o eucalipto y varios rollos de polipropileno, lo cual hace que su producción sea costosa, además causa deforestación y contamina el medioambiente”, menciona el investigador.

Alejandrita y Síe, la novedad


Alejandrita se denomina así en honor a la antigua ciudad de Alejandría, en Egipto, considerada como una de las siete maravillas del mundo. Es una alverja redonda, arrugadita cuando el fruto está en seco, dulce y tierna de color verde y crema, solo necesita 10 minutos de cocción y está lista para acompañar las preparaciones de ensaladas o consumir en fresco. Sus características la hacen apetecida para la industria de enlatados y conservas.

Ella es el resultado de la selección de plantas a partir de la variedad introducida WSU 31, que le dio nuevas características genéticas como resistencia al amarillamiento provocado por el hongo Fusarium. Como crece a baja altura (60 0 70 cm) sus hojas se entrelazan, y al observar el cultivo ve como un hermoso colchón verde.

Alejandrita es una alverja precoz, se puede cosechar 2 veces por ciclo de cultivo, el primer pase de cosecha se realiza a los 70 días y el segundo 20 días después. El agricultor puede sembrar de 2 a 3 cultivos por año. Por planta produce 35 vainas de 7 cm, cada vaina contiene de 6 a 8 granos, y el peso de 100 granos verdes es de 60 gramos. Presenta una buena adaptabilidad en los altiplanos de Cundinamarca y Boyacá.

De otra parte Síe, cuyo nombre es en honor a la “diosa del agua” de la cultura muisca, es una alverja redonda, lisa y verde, muy similar a la alverja común, lo que la hace altamente competitiva en el mercado de las leguminosas.

Síe es producto de un cruzamiento de la variedad de alverja común Santa Isabel por WSU 31, realizado en 2002 para su mejoramiento genético en cuanto a resistencia contra el hongo Fusarium, y después de seleccionarla se cruzó de nuevo con un WSU 31 dando como resultado una alverja de planta compacta, grano redondo, liso, verde y de bajo contenido de azúcar.

Se cultiva igual que la alverja Alejandrita, su ciclo de vida es de 90 días y se puede cultivar hasta 3 veces por año. Produce 33 vainas por planta también de 7 cm. Cada vaina contiene de 6 a 8 granos y el peso de 100 granos verdes es de 57 gramos. Presenta una buena adaptabilidad en los altiplanos con altitudes mayores a los 2.200 msnm.

Síe tiene una característica muy especial, y es que a pesar de que la vaina se ponga amarilla por el paso del tiempo, su grano conserva el color verde intacto, lo cual la hace muy apetecida para los agricultores, vendedores y consumidores, es decir, Síe tiene un puesto fijo en el mercado.

Estas semillas se pueden sembrar en rotación con los cultivos de papa o maíz, y también en sistemas de asocio o intercaladas con otros cultivos como frutales de clima frío.

Las variedades desarrolladas se cultivaron en el Centro Agropecuario Marengo (Mosquera) de la UNAL, en donde se observó durante un tiempo su proceso de evolución y crecimiento. “Ellas son el resultado de más de 15 años de investigaciones en mejoramiento genético en plantas realizadas desde la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL”, destaca el académico Ligarreto.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

Contenido elaborado por La Universidad Nacional de Colombia*

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