Profesora UDES dirige proyecto que propone aceites esenciales como terapia alternativa para la leucemia mieloide aguda y la enfermedad de Chagas

En la búsqueda de nuevas alternativas farmacológicas para la leucemia mieloide aguda y la enfermedad de Chagas en su fase crónica, investigadores del Programa Bio-Reto XXI 15:50 han obtenido resultados prometedores al estudiar los aceites esenciales de la planta Lippia alba, un arbusto aromático que crece en Colombia y que se conoce comúnmente como orégano de monte o prontoalivio.

Este trabajo es realizado dentro del proyecto “Caracterización celular y molecular de la actividad antileucémica y del efecto sinergístico de aceites esenciales optimizados de Lippia alba y sus terpenos mayoritarios en un modelo murino de Leucemia Mieloide Aguda”, dirigido por la doctora Liliana Torcoroma García Sánchez, profesora de los programas de maestría y doctorado en Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Santander (UDES).

Este proyecto tiene dos grandes frentes que comparten la búsqueda de una terapia coadyuvante para dos enfermedades que no tienen una resolución terapéutica actual.

“Estas dos enfermedades cuentan con unos tratamientos, pero la efectividad es limitada, pues la leucemia mieloide aguda causa la muerte de aproximadamente la mitad de las personas que la padecen y, en el caso del Chagas crónico, la efectividad del tratamiento solo va hasta cierta etapa de la enfermedad, pero cuando hay compromiso cardíaco ya no hay una terapia que pueda actuar efectivamente”, comentó la profesora Liliana García.

Tomando como punto de partida este panorama, los investigadores han estudiado aceites esenciales y fracciones enriquecidas de la planta Lippia alba, con el objetivo de generar mezclas optimizadas en su actividad biológica.

En el caso de la enfermedad de Chagas, estudios sobre ratas, han demostrado que estas nuevas terapias desarrolladas dentro del Proyecto son capaces de prevenir e incluso revertir el daño cardíaco provocado por la infección, en conjunto con la eliminación del parásito. “Son resultados únicos porque no existe actualmente una terapia que pueda combinar estas dos funciones: la función de proteger el corazón y la función de eliminar el parásito. Con esto, abordamos toda la complejidad de efectos que pueden llevar a la muerte del paciente que sufre la miocardiopatía chagásica”, resaltó la profesora Liliana García.

Por otro lado, en el estudio de una alternativa terapéutica para la leucemia mieloide aguda, los investigadores han encontrado mezclas que pueden potencializar la selectividad y la actividad anticancerígena de los quimioterapéuticos que se usan actualmente en el tratamiento de esta enfermedad.

“Esto nos llena de mucha tranquilidad, porque estamos diciendo que, la combinación de los aceites derivados de la planta Lippia alba con los quimioterapéuticos que se usan actualmente en el tratamiento de esta leucemia, podrían disminuir las dosis necesarias de los mismos y, además, proteger a las células sanas de su acción tóxica, es decir, mejorar su selectividad”, puntualizó la profesora Liliana GARCÍA.

Esta investigación aporta a la identificación de nuevos compuestos de origen natural que permitirán el desarrollo de productos que podrían ser utilizados, a largo plazo, en estudios clínicos en pacientes que sufren estas dos enfermedades.

A este proyecto se han vinculado dos estudiantes de doctorado, se han formado tres estudiantes de maestría y dos de pregrado, se han publicado dos artículos científicos Q1 y se han realizado ocho ponencias nacionales y tres internacionales.

Sobre el Programa Bio-Reto XXI 15:50

El Programa Bio-Reto XXI 15:50 es una alianza estratégica que une el trabajo investigativo de la academia y de la industria alrededor de una meta común: el desarrollo de al menos de 15 bioproductos para los sectores salud, agropecuario y cosmético, como resultado del estudio y aprovechamiento sostenible de aceites esenciales y extractos de plantas promisorias provenientes de la biodiversidad colombiana.

Alrededor de este propósito se unen 16 grupos de investigación adscritos a la Universidad Industrial de Santander (institución ancla), la Universidad de Santander, la Universidad de Cartagena, la Universidad de Antioquia, la Universidad Tecnológica del Chocó Diego Luis Córdoba, la Universidad del Tolima y la Universidad de Ibagué.

También participan diez instituciones internacionales, cuatro empresas colombianas (Promitec, Laboratorios M&N, Neyber y Penagos Hermanos), la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC) y la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao).

Redactado por: Universidad de Santander 

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