“Territorio es donde usted pisa y allí hay que fomentar la paz”

¿Qué es la paz? Con esta inquietud inició el conversatorio "Narrativas de Mujeres en procesos organizativos”, llevado a cabo el pasado 19 de marzo por el programa de Recreación de la Facultad de Educación y Pedagogía.

Allí se destacaron las voces de estudiantes e invitadas, quienes compartieron sus experiencias y visiones para trabajar por la paz. El primer acuerdo al que llegaron panelistas y estudiantes fue entender que es un orgullo estar en contacto con la familia, la tierra, las vecindades y crear redes de solidaridad, por lo tanto la frase “viene del territorio” debería dejar de ser despectiva y puede ser una oportunidad para que cada persona asuma el compromiso de trabajar en el lugar en el que habita.

La mayora Twiggy Escobar compartió sus experiencias como mujer negra, trans, y persona en situación de discapacidad que trabaja desde la Fundación Twiggy en la defensa de los derechos de la población LGBTIQ+. Ella resaltó que la población trans ha sido tradicionalmente excluida de la educación, aun así tienen una visión crítica que le falta a muchas personas profesionales que no cuestionan los medios.

Además, desde su lugar político como mujer trans respondió con contundencia la pregunta: “Esa paz es que otro u otra no hablen por nosotras. Es hablar en este espacio sin temor, sin miedo a mis expresiones, a mis palabras, a manifestar cómo me han señalado. De decir aquí estamos, existimos y tenemos palabras para contar nuestra historia y qué queremos para nosotras.”

Entre tanto, la Mayora Ana Judith Gamboa de la Colectiva Matamba Tierra, invitó al estudiantado a desarrollar procesos respetuosos de investigación y promover que este no sea un ejercicio exclusivo de la academia. “Nos dicen que nos van a investigar, les vaciamos todo, y después ni siquiera el nombre aparece ahí en la tesis, ni siquiera en los agradecimientos. Por eso, nosotras buscamos a la doctora Vicenta Moreno y comenzamos a investigar, tenemos un libro que se llama ‘Entre la dignidad y la muerte’ en el que hacemos etnografía viva”.

A su vez, Maribel Miranda Viafra, pedagoga y secretaria operativa de CNOA Tonga Cauca, enfatizó en la necesidad de empatía y contacto con el otro para lograr la paz. Para ello, presentó la situación difícil que viven muchos estudiantes como lo fue ella, quienes deben decidir entre pagar el pasaje, las fotocopias o el almuerzo. En esas condiciones para ella es difícil hablar de paz porque no hay esfuerzos gubernamentales que logren cerrar las brechas, a lo que se agrega el racismo y falta de empatía. “La paz debe formarse en el territorio, no desde el escritorio sin conocer la realidad. ¿Cómo se le va a decir al otro que nos tenemos que sentar a hablar si no sabemos si tomó café y tiene hambre? Hay que preguntarle. Debemos de aprender a través de ser doliente del dolor ajeno. Nos hemos vuelto insensibles al dolor”, mencionó durante el evento.

Por su parte, Licenia Salazar Ibarguen, investigadora en asuntos afrocolombianos, Doctora HC en Gobierno celebró el informe de memoria histórica de la Comisión de la Verdad, liderado por el padre de Roux, y retomó su legado para resaltar que “en el proceso de paz en Colombia hay un tema personal, colectivo e institucional”. Esto implica las acciones que el Gobierno debe seguir haciendo, porque el trato no es el mismo “en el Ministerio de la Igualdad que el del Ministerio del Interior”.

Estas palabras de las panelistas facilitaron la conformación de un círculo de confianza, donde el estudiantado compartió sus vivencias y perspectivas. Fueron ellas quienes preguntaron al estudiantado ¿cómo aportar a la paz desde la carrera de recreación?

Una estudiante comentó que fue beneficiaria de una ONG y en la actualidad es coordinadora de proyectos, así que espera seguirse formando para lograr fortalecer su proceso y llegar fondos internacionales. Desde su experiencia invitó a sus compañeros y compañeras a presentarse a estos fondos.

Por su parte, un indígena estudiante narró las vivencias de acoso que vivió en el colegio por usar el cabello largo, el apoyo de su familia y su interés por conocer más sobre su cultura. Además, dio un gran ejemplo de trabajo. “En el eclipse anterior, fuimos con mi familia al Parque de las Banderas. Hicimos una fogata en la que participaron alrededor de 50 personas y les contamos qué significa para nosotros el Inti Raymi. Participar de estas tradiciones y de la cultura y contar que eso también hace parte de esta cultura colombiana debería hacernos sentir orgullo”.

De esta manera, la jornada terminó con el reconocimiento a la labor que realizan a diario estas mujeres afrocolombianas y el reconocimiento del dolor propio y la empatía por el dolor de los demás.

Más información: agenda@univalle.edu.co

Contenido elaborado por Universidad del Valle*

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Nombre
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Apellido
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Correo electrónico
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Número de teléfono
¡Se requiere campo!
¡Se requiere campo!
Mensaje
Asunto
Asunto
Mensaje
Indiquenos su tema de interes o Titulo de la entrada
Indiquenos su tema de interes o Titulo de la entrada
Autorizo el tratamiento de mis de datos personales
  • - seleccione una opción -
  • Si
  • No
- seleccione una opción -
Seleccione solo uno
Seleccione solo uno