Cuarteto de la UNAL gana el máximo premio en música andina del país

El Cuarteto Caucalí, integrado por estudiantes del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), todos oriundos de Cundinamarca, ganó el Gran Premio Mono Núñez en la modalidad “Instrumental”, el máximo reconocimiento que entrega el Festival de música andina más importante del país.

El premio, entregado en el 52 Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez”, llegó después de más de un año de trabajo. Desde que la agrupación nació en 2024, sus integrantes se propusieron explorar la riqueza de la música andina colombiana a través de nuevas sonoridades y arreglos propios, convencidos de que este patrimonio musical puede dialogar con la interpretación contemporánea sin dejar de ser fiel a sus raíces.

“Intentamos darle un toque de innovación, pero siempre siendo muy respetuosos con la música andina colombiana. Ese es el sello que caracteriza al grupo”, explica el flautista Santiago Alberto Melo López, quien junto con Johan Giancarlo Caucalí Gómez (piano), Kevin Andrés Romero Uribe (contrabajo) y Sebastián Camilo Moreno Puentes (percusión) conforma el cuarteto.

Aunque hoy celebran el reconocimiento más importante de la música andina colombiana, el proyecto comenzó de manera mucho más sencilla: era un trío integrado por flauta, piano y contrabajo que se reunía para interpretar la música que más disfrutaban los músicos.

Poco después se sumó la percusión, y con ella una identidad artística que nació tanto de la amistad entre sus integrantes como de su interés por encontrar nuevas formas de interpretar el repertorio andino.

Esa búsqueda fue la que los llevó al Festival Mono Núñez, considerado como el principal escenario para la preservación y proyección de la música andina colombiana.

Llegar hasta allí implicó meses de preparación, en los que el grupo escogió cuidadosamente cada obra del repertorio y escribió arreglos originales para las distintas rondas del concurso.

Antes de conquistar el Gran Premio, el Cuarteto Caucalí superó una fase clasificatoria regional en Bogotá y dos rondas (una ante el jurado y otra pública) en el municipio de Ginebra (Valle del Cauca), en donde se realizó esta edición del Festival.

En la competencia participaron agrupaciones de todo el país, entre ellas tríos tradicionales, ensambles de saxofones y clarinetes, solistas y conjuntos universitarios como un trío de la Universidad Sergio Arboleda y un ensamble de clarinetes de la Universidad de Caldas.

Una de las obras de Caucalí incorporó una flauta en sol —un instrumento poco habitual dentro de este formato— para ampliar el color sonoro del pasillo Fita chiquita, del compositor santandereano Oriol Rangel Rozo. En otra pieza, una polca guatemalteca incorporada al repertorio andino colombiano, recrearon el sonido del antiguo ferrocarril mediante efectos de percusión y recursos tímbricos que evocaban el silbato y el movimiento del tren, una apuesta que sorprendió al jurado.

La música colombiana sigue viva

La estatuilla, con forma de bandola, simboliza una tradición construida por algunas de las figuras más importantes de la música andina colombiana.

“Para nosotros representa una responsabilidad muy grande, porque son grandes maestros quienes han recibido este reconocimiento. Es un orgullo enorme, pero también un compromiso con esta música”, afirma el joven intérprete Melo.

Según su relato, durante muchos años la música colombiana ocupó un lugar secundario en la formación académica, e incluso hubo épocas en las que este repertorio no formaba parte de la vida cotidiana del Conservatorio.

“Hoy están surgiendo muchas agrupaciones dedicadas a la música colombiana, lo cual demuestra que poco a poco estos sonidos están ocupando el lugar que merecen”.

“Nosotros somos una agrupación joven y creemos que es importante llevar esta música a las nuevas generaciones. Si nosotros no seguimos interpretándola y transformándola, ese patrimonio corre el riesgo de quedarse únicamente en los archivos”, señala el flautista de la UNAL.

El desarrollo del Cuarteto Caucalí ha estado acompañado por un proceso permanente de investigación y formación. El maestro Gerney Díaz, del Conservatorio de Música de la UNAL, orientó el trabajo de ensamble y música de cámara; el profesor Jaime Cortés Polanía, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAL, fortaleció la identidad artística del grupo y los procesos de investigación y escritura, y el docente Fabián Forero, también del Conservatorio, aportó desde el estudio histórico de la música tradicional colombiana.

Ese trabajo también les permitió a los integrantes del Cuarteto Caucalí obtener este año la Beca LEP “Producción y Circulación en Territorios – Culturas en Común 2026”, otorgada por el Programa Distrital de Estímulos de Iartes, y además presentarse en escenarios como los Auditorios León de Greiff, Olav Roots y Gerardo Molina de la Sede Medellín, y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

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