Ingenieros de Univalle llegan a El Águila para atender la emergencia por el sismo.

Un equipo de ingenieros de la Universidad del Valle se desplazó hasta El Águilla, el municipio vallecaucano más cercano a San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto del pasado 10 de agosto. Tan solo 96 km separan a ambas poblaciones. Por esta cercanía muchas de las casas y edificios de El Águila colapsaron o están a punto de hacerlo. A esto se suma que debido a su extensión y ubicación geográfica, las autoridades locales han requerido de toda la ayuda disponible para atender a la población afectada y los daños en su infraestructura.

Es por este motivo que un equipo de 15 personas, entre los que se encuentran profesores y estudiantes de posgrado y pregrado de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle, liderados por el profesor Albert Ortiz, se desplazaron a este municipio para hacer evaluación de infraestructuras.

“Las labores del equipo son básicamente apoyar al municipio de El Águila en lo que tiene que ver con revisión de estructuras, diagnóstico de estructuras afectadas y evaluación. Determinar si hay estructuras que demoler o no, en términos que representen un riesgo repentino de colapso”, explicó el profesor Albert Ortiz.

Este equipo de Univalle se está desplazando por éste y otros municipios del norte del Valle afectados por el sismo, en articulación con la Secretaría de Gestión del Riesgo Departamental y la Red Colombiana de Investigación en Ingeniería Sísmica, conformada por varias universidades del país entre las que se encuentran la Universidad del Norte, la Universidad de Medellín, la Universidad Industrial de Santander, la Universidad del Valle y la Universidad Militar Nueva Granada de la que hace parte el profesor Julian Carrillo, otro de los expertos que acompañó la visita.

“Varios profesores unimos esfuerzos justamente para estudiar las diferentes amenazas a las que se encuentra sometida la infraestructura en Colombia y alrededor del mundo, en especial edificaciones, puentes y otro tipo de infraestructura esencial para el funcionamiento adecuado de la sociedad. La Red Colombiana Investigación en Ingeniería Sísmica también tiene la tarea de estudiar estos efectos y proponer evaluar cómo se afectan estas estructuras para que los gobiernos puedan tomar decisiones”, comentó el profesor Carrillo.

La Universidad al servicio de los municipios

El Águila está incrustado entre la cordillera occidental; su población no supera los 9.000 habitantes. Por su tamaño depende de la gobernación departamental para muchos de sus asuntos administrativos. Esta catástrofe excede las capacidades de atención y reacción del municipio por lo que la Universidad del Valle, comprometida con la región, brinda su conocimiento y experticia como parte de una serie de actividades para atender la emergencia.

“Quienes más conocen el municipio son los alcaldes, los organismos de socorro del municipio. Nosotros llegamos, nos reportamos con ellos, vamos al puesto de mando unificado y ellos nos dan las instrucciones de dónde requieren el acompañamiento de la Universidad, dado que son municipios muy pequeños que no tienen personal calificado idóneo para revisar estructuralmente una edificación. Con base en lo que ellos nos informan, procedemos a realizar las respectivas visitas y dar un concepto. Adicionalmente, estamos evaluando un formulario generado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, que va a ser implementado en todo el país para la evaluación de las estructuras afectadas” explica el profesor Ortiz.

El Águila es un municipio representativo de muchos otros en el país, con muchas construcciones y sistemas estructurales típicos en estos municipios. La antigüedad y la falta de mantenimiento hicieron que muchas de estas estructuras colapsaran ante la intensidad del sismo, como lo explica el profesor Carrillo sobre los hallazgos a partir del trabajo de evaluación realizado por el equipo.

“Encontramos diferentes patologías de prácticas constructivas, de corrosión ambiental y obviamente esas patologías, asociadas al movimiento sísmico, afectaron estas edificaciones. Encontramos sistemas de mampostería no reforzada, mampostería confinada, tapia, pisada, adobe. Este tipo de edificaciones es muy vulnerable ante estos eventos sísmicos, ya que su capacidad de resistencia lateral es muy limitada. Actualmente estamos evaluando no solamente las residencias, sino también ayudando a los rectores de los colegios a que podamos, junto con ellos, evaluar estas estructuras educativas y puedan, en un tiempo prudente, adecuado y seguro, ponerla en funcionamiento para la población, especialmente la niñez”.

Además de las instituciones educativas, viviendas y comercio, el Hospital del municipio se vio gravemente afectado: “Infortunadamente lo hemos encontrado totalmente colapsado. Esta es una de las situaciones que nosotros como comunidad en general, junto con las entidades del gobierno, no deberíamos permitir, ya que son estas las principales entidades que deben estar en funcionamiento durante y después del evento sísmico” advierte el profesor Carrillo.

Esta es una de las actividades que realiza la Universidad, que apoyada en la comunidad que la compone, ha brindado atención desde distintos frentes para la atención de esta emergencia y seguirá aportando, como una de la instituciones más importantes de la región, para la superación de la misma.

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