ASCUN puso en marcha un Plan de Intervención que coordina las capacidades de las instituciones de educación superior del país para acompañar a las comunidades afectadas, en articulación con el Gobierno, las entidades y los territorios.
Bogotá D.C., 25 de agosto de 2026. Tras el sismo del 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) articuló la respuesta del sistema de educación superior a través de un Plan de Intervención aprobado por su Consejo Directivo. El plan busca poner las capacidades de las instituciones menos afectadas al servicio de las más golpeadas, de manera complementaria a la acción del Estado y de los territorios.
Desde el primer día, ASCUN emitió un comunicado a la opinión pública y divulgó las campañas humanitarias de la Corporación Minuto de Dios, el Banco de Alimentos y la Cruz Roja Colombiana, para ampliar su alcance. El 15 de agosto convocó el Encuentro Extraordinario de Rectores, con la participación de 40 instituciones, para conocer el estado de las comunidades educativas y acordar una respuesta conjunta.
El 18 de agosto, el Consejo Directivo de ASCUN aprobó el Plan de Intervención, cuya coordinación está a cargo de una mesa técnica que ha sesionado con la Red de Bienestar Universitario y con las representaciones de la Asociación, como la que ejerce ante la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Un plan estructurado en cinco líneas
La respuesta se organiza en cinco líneas de acción. La primera es una mesa técnica de coordinación y seguimiento, que ordena la gestión y evita que los esfuerzos se dispersen. La segunda es un mapa de necesidades, capacidades y ofertas —que ya se construye con la información de las instituciones— para saber quién necesita qué y quién puede aportarlo, sin duplicar lo que reporta el Ministerio de Educación.
La tercera línea es una agenda de relacionamiento con el Gobierno, con foco en infraestructura y patrimonio, conectividad, continuidad educativa, salud mental y recursos, que ASCUN proyecta articular junto con el Sistema Universitario Estatal (SUE). La cuarta contempla el acompañamiento a las comunidades en su retorno a la cotidianidad, con apoyo psicosocial, alojamiento y alimentación, asistencia técnica en infraestructura y acompañamiento a la educación básica, media y zonas rurales. Y la quinta proyecta una agenda de aprendizaje y preparación ante futuras emergencias, orientada a la gestión del riesgo y la resiliencia del sector.
El papel de ASCUN: articular
El trabajo de fondo lo realizan las universidades, los ministerios y las entidades. El papel de ASCUN es articular esas capacidades para que la respuesta llegue de forma ordenada, efectiva y complementaria, y para tender puentes entre el sistema universitario —público y privado— y el Estado.
De acuerdo con el balance del Ministerio de Educación, la emergencia dejó 54 sedes de educación superior con altas afectaciones de infraestructura. Con este panorama, la caracterización de necesidades y capacidades del sector es el insumo que orienta la priorización de la ayuda.
Estas acciones se comunican a la ciudadanía a través de la campaña “El sistema universitario con Colombia”(#ASCUNconColombia), que visibiliza la respuesta articulada del sector.