Colombia es uno de los países pioneros en la producción mundial de café, pero, gran parte de quienes se inician en su consumo lo hacen con cafés de baja calidad. Ese contraste es justamente lo que busca transformar el proyecto Café Comunal, el primer punto de café de especialidad de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), inaugurado este 27 de agosto en el Centro de Atención a Visitantes de la Sede Bogotá, antigua sede del Banco Popular.
Detrás de esa logro hay ocho años de trabajo. El proyecto nació en 2018 a partir de un curso de pregrado y un proyecto de grado dedicados al café. En 2022, la Dirección de Bienestar de la Sede Bogotá empezó a dotar el espacio bajo una lógica de economía circular y con el lema «del campus a tu mesa». Mientras que ya en 2026, la Facultad de Ciencias Agrarias asumió su dirección, con el apoyo de la Dirección Nacional de Bienestar Universitario.
Según el profesor Mauricio Parra Quijano, de la Facultad de Ciencias Agrarias, líder de este proyecto, la apuesta es reconocer el trabajo de los caficultores que hacen parte de la propia comunidad universitaria. «Tenemos un café diverso, de muchas regiones, de muchos sabores», explica, y agrega que se trata de «un café artesano hecho de manos colombianas de la UNAL».
El punto busca que las ganancias se queden dentro de la Universidad y ayuden a comercializar el café de estudiantes, docentes y administrativos que lo cultivan en sus regiones de origen. Para el docente Parra, la idea es también visibilizar a quienes están detrás del grano. «Queremos que la gente sepa de dónde viene su café y quién es la persona que lo está produciendo», señala.
La vicerrectora de la Sede Bogotá, Lorena Chaparro, destaca el valor simbólico del lugar, ya que antes fue una sucursal del Banco Popular, y muchos estudiantes pagaban su matrícula o sus créditos de becas, y hoy se transforma en un proyecto de vida y en una ganancia importante para toda la Universidad, en especial para la Sede Bogotá.
Variedades con sello UNAL
En el punto se ofrecen variedades como el Castillo, una de las tres semillas certificadas por la Federación Nacional de Cafeteros junto con Tabi y Cenicafé 1. La UNAL cuenta entre sus egresados con investigadores de Cenicafé que participaron en el desarrollo de esa variedad, hoy la más cultivada en el país.
Otras variedades, como el Geisha o el Borbón Rosado, circulan por fuera de la certificación oficial y se han vuelto célebres entre catadores por su sabor distintivo, aunque eso también las hace más costosas. El Castillo, en cambio, permite ofrecer un café de buena calidad a un precio más accesible, algo clave para el objetivo del proyecto.
El decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, Luis Ernesto Rodríguez Molano, asegura que el proyecto Café Comunal busca reunir a la comunidad universitaria en torno a una buena taza, a la amistad, a la alegría y a la solidaridad con las familias de estudiantes cafeteros, dándole valor agregado a su trabajo. El proyecto, recuerda, empezó con un termo y una mesa, y hoy se ha transformado en un sitio que hace posible que el café sea una opción de vida dentro de la UNAL.
El profesor Mauricio Parra también explica que la Facultad realizó recientemente una investigación sobre los hábitos de consumo de café en el campus de la Sede Bogotá. Los resultados mostraron que «los jóvenes sí se inician en la universidad con el consumo de café, pero se inician con cafés de mala calidad, muchas veces solo por el efecto de la cafeína. Por eso, el proyecto busca ofrecer una bebida de mejor calidad a precios accesibles, para que esto no esté lejos del alcance de un estudiante de cualquier clase social».
Una taza de café con historia
El impacto de la Facultad de Ciencias Agrarias en la caficultura del país no se limita a la venta del grano. Estudiantes de la Sede Bogotá realizan pasantías y trabajos de tesis en departamentos productores como Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Huila, y varios de sus agrónomos egresados hacen parte del servicio de extensión de la Federación Nacional de Cafeteros. «La UNAL produce los mejores agrónomos del país y por eso son tan solicitados», afirma el experto Parra.
El proyecto también tiene una misión educativa: primero enseñarle a la comunidad universitaria qué es un buen café, luego servirle café de especialidad producido por la propia comunidad y, finalmente, demostrar que lo que produce la UNAL también puede llegar a la mesa de cualquier persona interesada en una mejor taza.
El director de Bienestar de la Facultad de Ciencias Agrarias, Helber Enrique Balaguera, describe este hito como el logro de un sueño y del esfuerzo de muchos profesionales de la UNAL, que con dedicación entregan el mejor café de especialidad: un espacio para la investigación, la extensión y el bienestar universitario.
Este espacio contará con zonas para que los estudiantes tomen café mientras estudian o conversan, y con un lugar donde los amantes del barismo en la UNAL puedan desarrollar sus habilidades. También servirá de apoyo para los estudiantes promotores de convivencia, será una oportunidad de negocio para quienes se dedican a la caficultura, y un espacio para celebrar, trabajar y formarse en torno a la cultura cafetera.
El proyecto también impacta a la comunidad que vive alrededor de la UNAL, en la localidad de Teusaquillo. Por eso, la alcaldesa local, María Angélica González Russi, estuvo presente en la inauguración y explicó la importancia de este punto para todo el sector.