Ciudades como Bogotá están demandando grandes cantidades de agua,
según los expertos, la infraestructura y la naturaleza, difícilmente podrán
sostener los recursos hídricos sino se cambia el modelo de gestión.
Bogotá D.C., marzo de 2026. El próximo 22 de marzo se celebra el Día Mundial
del Agua. Según la UNESCO, se estima que para el año 2030 podría registrarse
un aumento de hasta un 40% en el consumo de agua per cápita. Esto depende de
gastar más y de una mayor demanda hídrica que ni la infraestructura, ni la
naturaleza, podrán sostener, si se mantienen los mismos errores ambientales
tanto de optimización como en desarrollo tecnológico, no se podrá lograr
abastecer el consumo solicitado.
Además de esto, en el mundo se calcula que más de 800 millones de personas no
tienen acceso a agua potable, lo que genera desafíos diferenciados entre los
centros urbanos densamente poblados y las zonas rurales. Esto indica que, las
estrategias hídricas no están debidamente desarrolladas, además, la fuerte
demanda de consumo de agua, no tiene aún, soluciones óptimas.
¿Qué factores causan la escasez de agua?
Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización en Recursos
Hídricos de la Universidad Católica de Colombia, destaca que la escasez de agua
se debe a factores combinados como:
- El crecimiento demográfico acelerado y la densificación de los núcleos
urbanos, concentran la demanda en puntos geográficos muy específicos. - El cambio climático altera los ciclos hidrológicos e intensifica los fenómenos
de variabilidad climática como “El Niño”, lo que puede presentar efectos
como: la reducción de la oferta de agua potable, mientras que, las
temperaturas más altas generan efectos en las poblaciones que aumentan
la necesidad de consumo - La falta de conciencia ambiental y compromiso desde las comunidades y
los entes de control. - El desarrollo tecnológico por sí solo no basta; y menos, sin incentivos
suficientes. Por esto, no es fácil priorizar la implementación de tecnologías
de optimización y uso eficiente del agua a gran escala. - El aumento crítico del estrés hídrico sobre cuencas críticas que ya no tienen
capacidad de recuperación frente al ritmo de demanda actual, por factores
como la urbanización, el aumento de la frontera agrícola entre otros.
Señales que anteceden una crisis de agua
Cuando una ciudad se está acercando a una crisis de agua, existen ciertas
señales que se deben tener en cuenta:
Los niveles de los embalses o de los acuíferos, empiezan a bajar de forma
sostenida.
Hay muchas fugas o la infraestructura está envejecida, por lo que se pierde
gran cantidad de agua, antes de lograr abastecer adecuadamente.
Empiezan a aparecer medidas como restricciones, campañas urgentes de
ahorro o racionamientos parciales, es una señal clarísima que el sistema
está bajo estrés.
Planificación urbana inadecuada, ¿Escasez de agua inmediata?
Cuando el territorio y la planificación urbana se realizan sin tener en cuenta el
recurso hídrico disponible, se pueden presentar grandes problemas en el
abastecimiento y en la relación completa de las comunidades con el recurso
hídrico. En cuanto al abastecimiento, si no se protegen las cuencas reguladoras y
proveedoras del recurso, y se realizan cambios indiscriminados del uso del suelo,
se altera el ciclo hidrológico y se afecta la recarga de los sistemas de suministro.
Es decir, “cuando se reemplaza la materia vegetal natural por cultivos, zonas de
ganadería o urbanización, la capacidad de infiltración de los suelos disminuye, lo
que reduce la recarga de los acuíferos y, por lo tanto, la recarga subterránea a los
cuerpos de agua. Esta recarga es más lenta que la escorrentía superficial, por lo
que, a largo plazo, es el regulador más importante de las fuentes hídricas”, expone
Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización en Recursos
Hídricos de la Universidad Católica de Colombia.
Por otro lado, la recarga de una cuenca no depende únicamente de las lluvias
regionales, sino también de la humedad propia del lugar, que genera otros tipos de
precipitación. Así, la evapotranspiración también es un factor importante del ciclo
hidrológico y de la oferta del recurso. La disminución o alteración de la cobertura
vegetal, cambia este elemento.
Bogotá y Santa Marta, casos de crisis hídrica
Uno de los principales retos para las ciudades es el abastecimiento hídrico, ya que
suele ser limitado, debido que, las fuentes de mayor disponibilidad de agua se
encuentran alejadas, lo que muchas veces desemboca en demoras en la
prestación y cobertura del servicio.
Un ejemplo claro es Bogotá, cuya fuente principal de abastecimiento, depende del
trasvase de agua desde una cuenca distinta a la ciudad, como es el caso de
Chingaza, que abastece más del 70% del agua en la capital del país.
Bogotá, cuenta con un sistema de abastecimiento multifuente encabezado por el
sistema Chingaza y se apoya de otros reservorios como Chizacá, La Regadera,
Tominé, El Neusa y El Sisga, lo que hace que la capital tenga alta dependencia de
la capacidad propia del sistema y de la precipitación, por lo que se vuelve
altamente vulnerable frente a fenómenos de variabilidad climática como El Niño,
que puede ocasionar problemas como la reducción de la escorrentía hacia los
embalses y cambios en los patrones de recarga de los páramos, que son los que
abastecen nuestro sistema.
Santa Marta, es una ciudad que enfrenta serios problemas de abastecimiento a
pesar de su proximidad a la Sierra Nevada, un importante regulador natural del
recurso hídrico. La localización y el clima cálido, influyen directamente en el
consumo, sin embargo, en la capital del Magdalena hay graves dificultades para
acceder a fuentes hídricas suficientes, que puedan satisfacer la demanda de
manera adecuada.
Acciones para cuidar el agua desde nuestros hogares:
Algunas acciones concretas para cuidar el agua desde nuestros hogares son:
Ahorro y reutilización del agua.
Implementación de techos verdes.
La siembra en jardines de especies nativas que no requieran grandes
cantidades de agua.
Fomentar el riego nocturno para disminuir la evaporación.
“En las ciudades sufrimos de un problema de comodidad, a mi modo de ver;
estamos acostumbrados a que el agua llega sin problema a nuestras casas, por lo
que no dimensionamos lo delicada que puede ser la situación sino hasta que nos
falta. Y, en ese sentido, hacer un uso consiente y responsable del recurso es el
primer paso. Aunque parezca que mi aporte es pequeño, si todos nos unimos
vamos a generar un impacto grande en el consumo de agua, como lo demostró
Bogotá durante el racionamiento”, concluyó Liliana Marcela Rojas Troncoso,
coordinadora de la Especialización en Recursos Hídricos de la Universidad
Católica de Colombia.