La historia de las revistas en Colombia se remonta al Siglo XX. Una de las más emblemáticas, la Revista Cromos, nació en 1916, creada por Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda; siendo tal vez la revista con mayor tradición y reconocimiento en Colombia y Latinoamérica que conserva hasta hoy en día su estilo y nombre, además de su género paradigmático entre los medios de prensa escrita.
Sin exagerar, se puede decir que la historia de Colombia ha sido narrada en esta revista, por ende, ningún investigador que estudie algún suceso centenario de este país puede obviarla, ya que fue planteada no solo como un ejercicio de reportaje o de opinión, sino como un espacio de intercambio cultural y popular.
El libro ‘Sentidos del cuerpo y Cuerpo de los sentidos: Instalación de la corporalidad moderna en la Revista Cromos, 1940-1949’ analiza las maneras como el cuerpo fue registrado particularmente en la década de los años cuarenta a través de esta revista y su sección ‘Sea siempre bella’. Esta publicación escrita por Harvey Murcia, docente y director de la Escuela de Comunicación, Artes Visuales y Digitales del Politécnico Grancolombiano; y Carlos Andrés Arango Lopera docente e investigador de la Universidad de Medellín, tiene como objetivo ayudar a destejer las tramas de sentido que se evidenciaron en la revista, pero que se constituyeron como tramas históricas que atravesaron las vidas de las personas de la época.
“Esta publicación presenta las tensiones y los regímenes semióticos con los que se empezó a experimentar el lenguaje, las cosas, la realidad, al otro, al cuerpo. Además, aborda dos fenómenos que son importantes: la narratividad puesta en un medio tan importante y las nociones de cuerpo que emergen a partir de la modernidad. Unir esas dos categorías permite dar cuenta y razón de fenómenos comunicativos, estéticos y políticos con los cuales se estaba pensando el país, y de esta manera poner en circulación una serie de saberes y representaciones que intentaron impulsar unas nociones imaginarias y deseantes en torno al cuerpo, la territorialidad y el país”, explicó el autor Harvey Murcia.
Contexto de la época
En Colombia el periodo de 1940 hasta 1949 estuvo marcado por las violencias, los crecimientos en la economía, las rupturas en las políticas, pero lo más relevante es que se encontraba inmerso en procesos de modernización (desde la fábrica, la tecnificación, el incremento de la exportación y el desarrollo urbanístico) que empezaron a consolidar la idea de un progreso que traería consigo dispositivos de reubicación simbólica. Estos dispositivos no son otra cosa que los regímenes de signos que van recogiendo nuevos códigos y normas sociales que alimentaban el progreso del país.
Dicha idea de modernidad cambió la concepción, configuración y confección del cuerpo, sus formas de vestir y su gestualidad con el objetivo de construir discursos más cercanos y justos sobre el cuerpo y la corporalidad; esto remarcó fuerzas tradicionales que se sentían amenazadas por estas irrupciones. Así se evidenció en los textos, en la diagramación de la información y en las imágenes que estaban registradas en la revista, las cuales fueron acomodándose a las tramas de lo social, al tiempo que pretendían incorporar nuevas formas de ser-mujer.
La sección ‘Sea siempre bella’ estableció un diálogo con el lector bajo un esquema de preguntas/respuestas a partir de un tema en común: el cuerpo. Esto con el propósito de establecer un vínculo social con los lectores de la revista y solucionar todos los impases, dudas y temores que se puedan generar cuando se trata del cuerpo, de lo estético y de la salud física, partiendo de los estándares de la belleza. Por lo tanto, cuerpo y belleza son dos valores constantes en la sección que fueron modificados casi de manera directa, al ser condicionales la una de la otra.
¿Qué presenta el libro?
La publicación presenta tres capítulos y la agrupación de los posibles sentidos registrados y puestos en circulación en la década. En el primer capítulo presenta los conceptos teóricos con los cuales se abordará el concepto de ‘sentido’ desde las miradas de Deleuze, Wittgenstein y Verón, asimismo, Foucault, Le Breton y de Certeau, acercan el cuerpo como un escenario donde los distintos campos de poder social entronizan sus dinámicas para referenciarlo de manera particular.
En el segundo capítulo explica el marco histórico que permite dar cuenta de las circunstancias económico, políticas y socioculturales que permitieron comprender las pistas comunicativas con las que se contaba y narraba la década de los cuarenta.
En el tercer capítulo presenta los análisis de cada uno de los ejemplares contemplados en la década objeto de estudio para hallar los sentidos del cuerpo presentes en la revista, a partir de una hibridación conceptual y un recorrido global que puntualizaba en tres aspectos fundamentales: régimen de signos (es la forma como desde lo lingüístico, lo icónico y lo indicial se arman las cadenas de representaciones del cuerpo); reglas y juegos (reconocieron los juegos de lenguaje que llevaron el cuerpo a otros territorios al reingresar valores preconcebidos); y condiciones de producción (buscaron la configuración de los modos de enunciación en relación con las condiciones sociales en las que se produjo el texto).
¿Qué se encontró?
Cada imagen que recorre el tiempo en la Revista Cromos es una constatación de los cambios y las tensiones que se desarrollaron en esa década. Es un escenario de tensión y producción de funciones semióticas que aparecen para legitimar procesos económicos, políticos y sociales que modelan desde sus aristas un sentido e idea de corporalidad. Entonces, pensar en el sentido sobre el cuerpo que impulsaba la revista es ponerlo en sintonía con el contexto.
Por otra parte, aborda el cuerpo como escenario de producción, circulación y consumo de una serie de sentidos que lo atraviesan y lo determinan. Lo primero que se expresa es que es la corporalidad el lugar donde los procesos sociales se encuentran; de esta manera, se afirma que es el cuerpo el escenario para observa y pensar las transformaciones históricas que terminan siendo un giro epistémico cultural.
La sección ‘Sea siempre bella’ se convirtió en un dispositivo donde la tensión entre la tradición y lo llamado moderno pusieron en crisis los códigos que orientaban la comprensión y figuraciones del cuerpo, por eso los giros manifiestos son los visos de un nuevo acontecer cultural que implica nuevos códigos, nuevas movilidades simbólicas, nuevas experiencias que manifiestan desde el lenguaje y los discursos como se piensa y se organiza el mundo social.
Finalmente, los autores agruparon los diez sentidos del cuerpo identificados en cada una de las revistas sobre la corporalidad, las nuevas significaciones y los nuevos saberes, de la siguiente manera:
1. Cuerpo-modernidad: Se evidenciaron dinámicas de una ciencia que va interviniendo de manera más calculada y precisa a través del peso y la medida.
2. Cuerpo-economía: Se privilegiaba el tiempo sobre la velocidad, lo que generó que emergiera una nueva economía que intentaba garantizar dinámicas más ágiles, precisas y efectivas al momento de referirse al cuerpo y una adquisición de bienes para poder volcar todo un aparato económico sobre la corporalidad.
3. Cuerpo-descodificación: Lo importante era el rol y su ubicación social, ello demanda un cuerpo que pueda movilizarse por los nuevos escenarios urbanos dispuestos para el movimiento y la velocidad.
4. Cuerpo-estética: Se destacó una relación directa de lo estético con la cosmetología como instrumento de intervención corporal.
5. Cuerpo-otredad: Figuraba la ausencia como escenario de circulación de sentido y la otredad operaba por omisiones o por exclusiones para validar y sustentar el abandono de prácticas tradicionales.
6. Cuerpo-imagen: Las imágenes sociales y publicitarias pusieron en circulación un cuerpo que responde a un nuevo saber que se distancia de lo tradicional y entra en sintonía con los nuevos aires internacionales (la delgadez vista como sinónimo de salud, cuidado y belleza).
7. Cuerpo-género: El sentido de lo femenino estaba garantizado por una red de miradas que explicitaban formas de comprensión tanto de lo femenino como de lo masculino.
8. Cuerpo-fragmentación: Existía una coordinación desde los intereses que manifestaban las participantes con el uso de técnicas fotográficas, bien sea desde lo publicitario y/o lo social, para segmentar el saber sobre el cuerpo.
9. Cuerpo-metáfora: Lo importante no era el cuerpo, sino las referencias que lograban distanciar las prácticas corporales con procesos tradicionales de la cultura rural colombiana del siglo XX.
10. Cuerpo-Saber: Se tomaba la ciencia como eje fundamental del conocimiento, por eso el peso y la medida entraron en concordancia y lograron atravesar la corporalidad para enunciar cuantificaciones con las que diagnosticaban lo bello y, por lo tanto, la salud.
El libro ‘Sentidos del cuerpo y Cuerpo de los sentidos: Instalación de la corporalidad moderna en la Revista Cromos, 1940-1949’, es de la editorial del Politécnico Grancolombiano y fue presentado en la más reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.