Nueva alternativa para movilidad en Bogotá y otras ciudades mejoraría calidad de vida

La accesibilidad urbana es un factor crucial para determinar las oportunidades disponibles para los ciudadanos en áreas como trabajo, estudio, atención médica y actividades de ocio y cultura.

En una ciudad como Bogotá, llegar a un centro de salud, a zonas escolares o a lugares de esparcimiento es un desafío de movilidad constante, máxime si se suma la hora “pico”. Con datos que incluyen tiempos de espera y de viaje, además de costos adicionales –en este caso relacionados con el transporte público–, se diseñó e implementó una metodología que ayudaría a crear estrategias de planificación para mejorar la calidad de vida de las personas. Entre las áreas más afectadas por esta problemática se destacaron el municipio de Soacha, al sur de Bogotá, la periferia de Usme, Ciudad Bolívar y El Porvenir en Kennedy.

La metodología, desarrollada por Leidy Carolina Fernández Peña, magíster en Ingeniería – Transporte de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se basa en una serie de pasos meticulosos que permiten evaluar y estimar las condiciones de acceso de los habitantes de una zona específica de Soacha y Bogotá, ciudad compuesta por 20 localidades.

La accesibilidad urbana es un factor crucial para determinar las oportunidades disponibles para los ciudadanos en áreas como trabajo, estudio, atención médica y actividades de ocio y cultura. La magíster Fernández señala que “un nivel de accesibilidad más alto se traduce en una mejor calidad de vida y más posibilidades de desarrollo humano”.

Así está el panorama
El suroccidente y suroriente de la capital siguen figurando entre las zonas de mayor vulnerabilidad para movilizarse, en especial hacia un destino de trabajo. Según el estudio, el municipio de Soacha, al sur de Bogotá, la periferia de Usme, Ciudad Bolívar y El Porvenir en Kennedy, se destacaron como las áreas más afectadas.

“En estas áreas se encontró que los tiempos de viaje pueden llegar a ser hasta de 2 horas, con esperas superiores a los 30 minutos en algunos casos”, comenta la investigadora.

Esta situación tampoco es ajena para acceder a los sitios de estudio. Aunque en este sentido el panorama mostró una distribución más homogénea en la ciudad, en algunas áreas aún se observan desigualdades en la facilidad para llegar a universidades o colegios. Soacha, la periferia de Usme y algunas zonas de Bosa y Kennedy (como Bosa Central, El Porvenir, Gran Yomasa, Ciudad Usme y Comuneros) son las que tienen peores condiciones de acceso.

Para acceder a servicios médicos, especialmente quienes residen en Soacha y Bosa enfrentan mayores vulnerabilidades, les siguen algunas zonas de Ciudad Bolívar y Usme.

Salidas al problema de la movilidad
La metodología con la que trabajó la investigadora se puede aplicar a cualquier ciudad, y uno de sus pasos iniciales consiste en revisar la disponibilidad de información en un territorio específico para validar el acceso. En Bogotá se emplearon datos de encuestas sobre movilidad.

Con estos datos se identificaron variables relacionadas con la movilidad, como tiempos de espera y de viaje, de caminata, número de transferencias y costos adicionales relacionados con el transporte público, así como la experiencia del viaje, variables esenciales para evaluar la accesibilidad, ya que influyen en el costo generalizado del transporte.

“Cuando se hacen estos estudios relacionados con transporte, se identifica la unidad de análisis territorial. Luego se revisa qué función de la ciudad o territorio se quiere revisar: trabajo, estudio o salud, y por último se caracterizan las variables y se estima el índice de accesibilidad”, sustenta la magíster Fernández.

Uno de los aspectos más innovadores de esta propuesta es que permite revisar varios factores de movilidad para generar un índice de accesibilidad, mediante el cual se puede analizar cómo un aumento en dichos factores de movilidad –como el tiempo de viaje– puede impactar negativamente el acceso a un lugar.

Para estimar el índice de accesibilidad se emplean métodos estadísticos como el análisis de componentes principales. “Este índice se convierte en una variable de vulnerabilidad socioespacial que refleja la accesibilidad en una escala de 0 a 1, donde 0 representa la mejor accesibilidad y 1 la peor”, especifica la magíster.

El índice de accesibilidad se comparó con variables socioeconómicas como ingresos y otras que describen condiciones de vida, para evaluar cómo la accesibilidad afecta la calidad de vida y las oportunidades de las personas en diferentes zonas de Bogotá.

Los resultados se presentaron a través de una página web de visualización que les permite a los ciudadanos explorar los índices de accesibilidad y otros datos de movilidad en la ciudad. Esta herramienta proporciona información para tomar decisiones relacionadas con la planificación urbana.

Más información: agencianoticias@unal.edu.co

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