VOCES DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN COLOMBIA

José Manuel Restrepo Abondano

Rector Universidad EIA

LA REFORMA LABORAL Y EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN COLOMBIA: LA NUEVA ENCRUCIJADA UNIVERSITARIA

El impacto de la reforma laboral en Colombia no es menor; es una bomba de tiempo para el futuro económico y social del país. Disfrazada de justicia social, pone en grave peligro a miles de empresas y deja a miles de jóvenes sin oportunidades. El tiempo y el mundo no se detienen, la pregunta es: ¿seremos lo suficientemente valientes como sociedad para afrontar esta cruda realidad?

Como académico y servidor público, he sido testigo de las encrucijadas históricas que ha enfrentado el sistema universitario colombiano. Momentos clave en el pasado impulsaron la consolidación de la autonomía universitaria, la promoción de la calidad y la investigación, y la construcción de una visión sistémica que buscaba resolver la crisis de identidad, la decadencia académica y la fragmentación. No obstante, el sistema de educación superior enfrenta hoy una serie de desafíos sin precedentes.

Más allá de las discusiones ideológicas, los retos actuales son de naturaleza material. La desfinanciación de la educación superior privada, una propuesta de reforma a la Ley de Educación que no reconocería el modelo mixto y, ahora, las implicaciones económicas de una reforma laboral, representan una amenaza crítica para las universidades privadas del país, que, a diferencia de las públicas, dependen de la demanda para su financiación.

La reforma laboral introduce una serie de cambios que impactan directamente en los costos operativos de las Instituciones de Educación Superior (IES). Estos costos adicionales provienen del aumento en los recargos por trabajo nocturno, dominical y festivo, que generan mayores cargas prestacionales, así como del incremento en el valor de los contratos de aprendizaje. Además, y lo que es más grave aún, la pérdida de flexibilidad operativa, la rigidez contractual y el riesgo de judicialización que contribuirán a una subida generalizada de los gastos.

La educación superior en Colombia se enfrenta a una tormenta perfecta. Por un lado, las IES encaran un doble desafío: sobrecostos operativos, el riesgo de una caída en la matrícula y el marchitamiento del Icetex. Por otro, la educación superior estatal continúa sufriendo una desfinanciación histórica, una herida que las actuales políticas fiscales parecen profundizar.

La coyuntura fiscal y la reforma laboral no son solo un problema financiero para las IES, sino un ataque sistemático al exitoso modelo mixto de educación. Este sistema, a pesar de sus imperfecciones, ha demostrado ser altamente eficiente en la expansión de la cobertura y la calidad, logrando matricular a más de 2.4 millones de estudiantes en el país. El sector privado, con cerca del 48% de la matrícula total de pregrado según cifras del SNIES, ha sido fundamental para este logro, especialmente en un contexto donde el sistema público por sí solo no ha logrado satisfacer la creciente demanda histórica. Las decisiones que se tomen hoy determinarán si el país avanza o retrocede en la formación de sus futuras generaciones.

La reforma laboral en Colombia profundiza uno de los mayores desafíos del país: la empleabilidad juvenil. Esto es particularmente preocupante en un momento en que se habían logrado avances significativos. Según los datos del DANE, la tasa de desocupación juvenil en el trimestre móvil mayo-julio de 2025 se situó en 15,0%, lo que representa una reducción de 2,2 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior.

Sin embargo, esta reforma amenaza con revertir este progreso. Al aumentar los costos laborales y la rigidez contractual, las empresas tienen menos incentivos para contratar a recién graduados y jóvenes sin experiencia, quienes son los más vulnerables en el mercado laboral. Esto no solo retrasa la inserción de este segmento poblacional en la fuerza de trabajo, sino que también afecta directamente su capacidad para generar ingresos y contribuir al desarrollo económico del país.

Colombia enfrenta un fenómeno grave de fuga de talentos, en donde los jóvenes mejor preparados y ambiciosos, al no encontrar oportunidades acordes a su formación, optan por emigrar. Según datos recientes de Migración Colombia, Colombia ha experimentado un éxodo masivo de su población. Entre 2022 y 2023, más de un millón de colombianos emigraron, una cifra que superó récords históricos y duplicó los niveles de emigración de años anteriores. Si bien no todas estas personas son profesionales calificados, estudios de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han revelado que una proporción significativa de la diáspora colombiana en países como Estados Unidos y España tiene un nivel educativo superior.

En este crucial momento para la educación superior y el futuro de nuestro país, frente a desafíos como la coyuntura fiscal que afecta tanto a las instituciones públicas como a las privadas, es vital recordar el sentido de propósito que nuestra misión demanda. Debemos generar alianzas poderosas en defensa del interés común y del progreso de nuestra sociedad. Es esencial que continuemos siendo el faro que ilumina el camino de nuestros jóvenes y demostremos que la acción conjunta es la única y verdadera salida.

Nota aclaratoria:
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