Para las universidades públicas y privadas el inmediato futuro es un mundo de transición entre dos épocas, una que ha durado siglos con la creación y transmisión del conocimiento en las fronteras de los campus universitarios, con la exclusividad en la expedición de títulos académicos y una aureola de prestigio que las convierte en una de las instituciones más respetables de la sociedad; la otra caracterizada por la ruptura de las fronteras tecnológicas, científicas, académicas, nacionales, con una presencia dominante de la virtualidad frente al aula de clase.
Es cierto que de unos años para atrás las grandes transformaciones en los procesos tecnológicos y las exigencias de la sociedad del conocimiento han producido grandes transformaciones en la manera de enseñar en las universidades de vanguardia, que se han ido incorporando al ritmo de la academia, que nunca es veloz. Pero ese proceso aún no es general, ni asimilarlo en toda su magnitud es el objetivo central en la mayoría de las universidades.
El mayor reto de las universidades colombianas para el mediano plazo es incorporar de modo masivo esas innovaciones, especialmente las creadas por la Inteligencia Artificial Generativa, con todo lo que ello implica como replanteamiento de los modelos educativos y capacitación del cuerpo docente y los estudiantes en el manejo de esas nuevas herramientas. Las instituciones que no lo hagan serán desplazadas por ofertas educativas más cortas, más vinculadas a las necesidades tecnológicas tanto del estado como de la sociedad civil.
Es más fácil decirlo que hacerlo. Es un proceso de transición enormemente costoso, que requiere una transformación funcional e intelectual, una elasticidad que permita procesos continuos de adaptación y sobre todo, el establecimiento de nuevos códigos éticos, que es un espacio propio de la creación del conocimiento que no cambia y que puede ser el patrimonio más importante de una universidad en ese futuro que se avecina.
La mención a los costos no es poca cosa en un sistema universitario que hoy tiene déficits enormes para mantener su operación corriente, su tamaño y sus métodos actuales