Jairo Augusto Castro Castro

En calidad de Rector de la Universidad de Investigación y Desarrollo – UDI, y como institución privada comprometida con la calidad académica y el desarrollo regional, consideramos que el próximo gobierno deberá asumir, de manera prioritaria, una agenda estratégica que responda tanto a las transformaciones demográficas como a las dinámicas del sistema de educación superior colombiano, con el fin de garantizar su sostenibilidad y pertinencia.

  1. Política de acceso equitativo y focalizado 

La ampliación no focalizada de la gratuidad ha evidenciado efectos no deseados, profundizando la desigualdad social y reduciendo las matrículas en las instituciones privadas, especialmente en regiones donde estas son la principal o única oferta académica de calidad. El próximo gobierno debe garantizar que los beneficios de financiación prioricen a los sectores de menores ingresos y zonas con baja cobertura, evitando la concentración de oportunidades en estratos altos y en las grandes ciudades.

  1. Financiamiento sostenible y diversificado 

El fortalecimiento del sistema requiere un modelo de financiación mixto, que incluya a IES públicas y privadas, orientado a la calidad y no únicamente a la gratuidad. Esto implica:

  • Diseñar subsidios a la demanda que permitan al estudiante elegir libremente entre instituciones acreditadas, sin sesgos hacia un único tipo de oferta.
  • Revisar y ajustar los criterios de asignación de recursos, considerando áreas del conocimiento, costos reales de formación y condiciones regionales.
  1. Ampliación de cobertura con visión territorial 

Lograr una cobertura real y de calidad para todos exige una estrategia nacional que incluya el fortalecimiento de las IES en ciudades intermedias y zonas rurales, donde la oferta privada ha sido históricamente determinante. Experiencias como los Centros de Formación Laboral podrían adaptarse con financiación tripartita (nación, territorios y sector productivo), aprovechando capacidades ya instaladas en el sector privado. No basta con ampliar el acceso; es imprescindible garantizar que los programas respondan a las demandas actuales y futuras del país. Esto requiere:

  • Actualización permanente de currículos y metodologías de enseñanza.
  • Fortalecimiento de competencias en ciencia, tecnología, innovación y lenguas extranjeras.
  • Integración de la inteligencia artificial y la transformación digital en los procesos formativos.
  1. Articulación público-privada para la innovación y la sostenibilidad 

El sistema de educación superior debe concebirse como un ecosistema donde lo público y lo privado cooperen para resolver desafíos nacionales. Esto implica:

  • Incentivar alianzas estratégicas en investigación aplicada y transferencia tecnológica.
  • Promover modelos compartidos de infraestructura, recursos y docentes especializados.
  • Implementar políticas de sostenibilidad financiera que reconozcan el rol complementario de la educación privada en la competitividad y diversidad académica del país.

En síntesis, la prioridad del próximo gobierno debe ser construir un sistema de educación superior equitativo, sostenible y pertinente, que reconozca la contribución de las universidades privadas y que asegure que la gratuidad, lejos de debilitar la diversidad y calidad institucional, se convierta en un verdadero instrumento para la movilidad social y el desarrollo regional.

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