
Contra todo pronóstico, la cultura raizal resiste en las aulas del Archipiélago.
“Transformar estos espacios no se trata solo de unos aspectos como aprender sobre las comidas o bailes tradicionales, sino que va mucho más allá, y tiene que ver con la identidad y forma propia de concebir el mundo. Hay que decolonizar el saber, y por supuesto a nosotros mismos”, afirma la autora.








