Rector Pontificia Universidad Javeriana

 

Luis Fernando Múnera Congote, S.J.

Rector Pontificia Universidad Javeriana

¿Qué sistema de educación superior para qué país? es una pregunta que nos convoca a construir una visión amplia, que contribuya a configurar un horizonte abarcador y de futuro en el que confluyan la historia y la rica diversidad del sector en nuestro país.

El sistema de educación superior colombiano enfrenta desafíos significativos para responder con calidad a las expectativas que las personas y la sociedad tienen tanto de él como de quienes lo conformamos como motores clave del desarrollo económico, social y democrático y como generadores del capital intelectual que requerimos, teniendo en cuenta que este último es uno de los indicadores fundamentales del potencial crecimiento e innovación de los países.

Colombia cuenta con un sistema de educación superior mixto, diverso y plural en instituciones, visiones, misiones y programas, que ha logrado avances en acceso, equidad y mejora en la calidad, y que ha sabido cuidar y proteger la consagración de la autonomía universitaria como valor indispensable para atender las funciones sustantivas de las instituciones de educación superior y su gobernanza.

Universidades públicas y privadas se destacan no solo por su excelencia académica, sino también por su papel en la promoción de la investigación y la búsqueda de la verdad, con impacto directo en la solución de problemas. Lo han hecho, además, con la certeza que la educación superior prepara profesionales con pensamiento crítico y ciudadanos interesados en participar con responsabilidad en la vida democrática.

Esta diversidad no solo ha permitido a los estudiantes elegir entre diferentes tipos de programas y modalidades de estudio, sino que también ha impulsado la flexibilidad dentro del sistema, adaptándose a las necesidades cambiantes de los sectores económicos y sociales y a los desafíos que imponen el desarrollo tecnológico y el universo digital.

Ahora bien, el futuro de la educación superior en Colombia está intrínsecamente ligado al desarrollo del sistema de ciencia, tecnología e innovación, y al mismo tiempo, al fortalecimiento de una ciudadanía democrática y crítica. Para que el país alcance su pleno potencial, resulta decisivo fortalecer la interconexión entre estos sistemas, superando las barreras y los desafíos actuales y aprovechando las oportunidades que ofrecen. De ahí la necesidad de un enfoque integral que incluya una mejor infraestructura de investigación en las universidades, reducción de brechas regionales, aumento de la inversión tanto del gobierno como del sector privado en I+D e I+C dentro de las universidades, creación de fondos específicos para la investigación en áreas estratégicas acordes con las necesidades del país, atracción y retención de los mejores talentos en el cuerpo docente brindándole rutas para la investigación, gobernanza efectiva y una vinculación estratégica entre estos sistemas para avanzar en las transformaciones que permitan lograr una Colombia justa, competitiva, humanista y proyectada frente a las demandas globales del siglo XXI.

Sin embargo, el acceso a la educación superior en Colombia sigue siendo profundamente desigual y las brechas regionales son preocupantes ya que perpetúan la inequidad socioeconómica e impiden que el talento de todo el país pueda florecer. Es primordial, entonces, valorar e impulsar el aporte de las instituciones privadas que atienden una parte significativa de la demanda. A la falta de acceso se suma la alta deserción como un enorme desafío si tenemos en cuenta que cerca del 40 % de una cohorte que entra al sistema de educación superior deserta, siendo mayor la deserción en carreras técnicas y tecnológicas y programas virtuales.

De igual manera, la calidad de las instituciones varía considerablemente. Si bien algunas universidades se destacan por su excelencia académica, muchas otras no alcanzan los estándares mínimos, lo que afecta la reputación, la credibilidad y la confianza general en el sistema. Esta disparidad se acentúa por un sistema de acreditación que aunque ha avanzado, aún no es lo suficientemente robusto, riguroso y homogéneo para garantizar unos niveles de alta calidad a nivel nacional. Invertir esfuerzos y recursos en educación que no es de calidad genera frustraciones y oportunidades perdidas; algo que el país debe evitar como una de las prioridades del sistema. Además, se presentan oportunidades de mejora importantes en la gobernanza y la transparencia de muchas instituciones, por lo que resulta indispensable fortalecer los sistemas internos de aseguramiento de la calidad y de buen gobierno.

La financiación es otro de los grandes desafíos, de ahí la importancia de estructurar un sistema integral de financiamiento que permita la participación de la Nación, las entidades territoriales y demás entidades estatales, así como de las instituciones privadas, y la sociedad, lo que hará posible consolidar una oferta plural de educación postmedia, asegurando la ampliación de cobertura y la calidad educativa.

Requerimos como país un sistema ágil y flexible que atienda a las diferentes necesidades, preferencias, expectativas y proyectos de vida de todas las personas, definiendo estrategias sólidas y sostenibles que les ofrezcan oportunidades de elección entre una amplia variedad de trayectorias en diferentes vías de formación y les permitan desarrollarse de manera integral y contribuir positivamente a la sociedad. A esto se suma la necesidad de dar cuerpo a un sistema educativo que tienda puentes que articulen armónicamente los diversos niveles de formación desde preescolar, pasando por educación superior, y en general la educación a lo largo de la vida.

La visión amplia que proponemos no debe perder de vista que en el caso de la educación superior esta tiene el doble carácter de derecho y de servicio público con una función social tal como se establece en la Constitución Nacional. Todos los actores somos necesarios para avanzar en la garantía progresiva del derecho como ha ocurrido hasta el momento, así como para evitar su regresividad.