Rolando Roncancio-Rachid

Rector Universidad de La Sabana

  • ¿Qué fortalezas identifica en el sistema de educación superior colombiano y cómo estas pueden influir positivamente en el sector a largo plazo?

El sistema de educación superior en Colombia se destaca por su carácter mixto, integrando instituciones públicas y privadas que ofrecen una amplia gama de programas técnicos, tecnológicos y profesionales. Este modelo facilita la inclusión y el acceso, especialmente en regiones apartadas, mediante el uso de tecnología para extender la oferta educativa sin grandes inversiones en infraestructura física. Además, el sistema de calidad, encabezado por el Consejo Nacional de Acreditación, asegura altos estándares en la formación y promueve la mejora continua de las instituciones.

 

El enfoque en nuevas alfabetizaciones, como la digital y la investigativa, fortalece las competencias de los estudiantes para enfrentar los desafíos del mercado laboral. La creciente oferta de programas en áreas como Agro Tech, Health Tech y Climate Tech, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsa la innovación y conecta a la academia con el entorno.

Por último, las universidades colombianas están consolidándose como centros de innovación y desarrollo social, promoviendo la colaboración entre los sectores académico, privado y público. Este enfoque permite que la educación superior juegue un rol crucial en el desarrollo económico y social del país a largo plazo.

  •  ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector y qué estrategias podrían implementarse para asegurar su sostenibilidad a futuro?

El sector enfrenta desafíos debido a los cambios regulatorios propuestos por el Gobierno, que amenazan el sistema mixto de educación superior y generan incertidumbre sobre la autonomía universitaria. Estas reformas, que afectan la regulación de matrículas y la financiación, han levantado preocupaciones en las universidades no oficiales, que temen perder su capacidad de gestión y sostenibilidad.

En el ámbito de la educación pública, también existen dudas sobre la viabilidad financiera de muchas de las iniciativas propuestas. El recorte de fondos y la falta de subsidios a la demanda afectan el acceso de los estudiantes, en un contexto de disminución demográfica de jóvenes en edad universitaria, lo que compromete la expansión de la cobertura y la calidad educativa.

Para asegurar la sostenibilidad, es necesario promover un diálogo abierto entre el gobierno y las universidades, fortaleciendo la autonomía institucional. Además, se deben buscar soluciones innovadoras de financiación, como alianzas con el sector privado, y una participación más activa de las universidades en el diseño de políticas públicas que respondan a las necesidades del país con un impacto tangible.