Adolfo Meisel Roca

Rector Universidad del Norte

José Alfredo Aparicio Serrano

Director del Instituto de Estudios en Educación

¿Qué fortalezas identifica en el sistema de educación superior colombiano y cómo estas pueden influir positivamente en el sector a largo plazo?

Se ha evidenciado una mejora significativa en dos indicadores claves del sistema: el nivel de formación de los profesores y la acreditación de instituciones y programas. En la última década, el porcentaje de docentes de tiempo completo con título de Maestría, pasó del 30 % al 51 %, y con título de Doctorado, del 10 % al 17 %. La población atendida en instituciones y programas acreditados creció un 37,7 % entre 2020 y 2023, año en el cual, el 58,31 % de los estudiantes del país se estaba formando en IES o programas acreditados. Estas dos variables, deben impactar en los próximos años, el desempeño académico de las instituciones, mejorando la calidad de la formación y la producción de conocimiento.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector y qué estrategias podrían implementarse para asegurar su sostenibilidad a futuro?

En los últimos años se desaceleró la cobertura, y persisten grandes desigualdades entre regiones. La matrícula ha disminuido en áreas claves para el desarrollo y el empleo, como las carreras STEM, y la formación T&T. En contraste, la matrícula en modalidades no presenciales (totales o parciales), mostró un crecimiento del 134 % llegando a representar un 28 % del total de la matrícula en 2023. Sin embargo, solo el 8 % de esta matrícula corresponde a programas acreditados.  

En cuanto a la calidad, los resultados de Saber Pro 2023, muestran que más del 60 % de los estudiantes que egresan de nuestras IES, poseen niveles deficientes de desarrollo en la mayoría de las competencias evaluadas; y también aquí, se presenta una alta desigualdad regional.

El incremento de la cobertura es deseable, pero sólo si los nuevos cupos son de calidad. En los últimos años se ha producido un incremento en la matrícula en universidades privadas de bajo costo, que buscan la viabilidad con ofertas masivas o en modalidad no presencial, que en muchos casos no cumplen con criterios de calidad.

Nuestro país tiene un modelo de educación mixto, que hay que aprovechar. Ya que las IES oficiales de calidad están desfinanciadas y no tienen mucho margen de crecimiento, debería aprovecharse la capacidad de las universidades privadas, presenciales de calidad, bajo sistemas de financiamiento mixto: estado-universidades-familias; o los departamentos aportando recursos de regalías para modelos de este tipo. Estas propuestas deberían ser una opción especialmente prioritaria en los departamentos de la periferia, que son aquellos con más desigualdades educativas.

Necesitamos con urgencia un modelo de educación superior flexible, que articule las trayectorias educativas desde la educación media, hasta los posgrados, en el que también se promueva el crecimiento de una oferta de formación técnica y tecnológica de calidad.