
Juan Camilo Montoya Bozzi
Rector Universidad de Bucaramanga
¿Qué fortalezas identifica en el sistema de educación superior colombiano y cómo estas pueden influir positivamente en el sector a largo plazo?
En primer lugar, el carácter mixto del sistema ha permitido el aumento de la cobertura en educación superior gracias la oferta diversa en áreas del conocimiento, presencia geográfica, modalidades de formación y niveles de valor de matrícula. La cobertura de la educación superior pasó de 39,4 % en 2010 a 55,4 % en 2023 (tomando como base la población entre 17 y 21 años). Esto en el largo plazo impacta los indicadores de competitividad de las regiones en cuanto a formación de capital humano.
En segunda instancia, con respecto a la calidad, el modelo de acreditación en alta calidad de instituciones y programas es un referente en Latinoamérica que ha permitido que todo el sistema avance, reconociendo la diversidad según su origen, nivel de formación y otros aspectos del contexto institucional. Este modelo además promueve una mirada de la calidad desde los resultados, logros e impactos de las instituciones y programas. Esto en el largo plazo promueve la calidad, pertinencia y carácter transformador de las IES en el entorno en que se encuentren.
Por otra parte, aunque todavía falta avanzar mucho más, son importantes los avances en la articulación de niveles de formación y las posibilidades de flexibilizar los programas académicos para ser más pertinentes y atractivos, dados los cambios profundos de la educación superior a nivel global. El reciente Decreto 0529 profundizó la combinación de modalidades y flexibilizó diversas gestiones regulatorias ante el MEN, con el fin de impulsar la flexibilidad y la pertinencia. En esta misma línea se debe seguir desarrollando la formación para el trabajo y el desarrollo humano a través del Sistema Nacional de Cualificaciones buscando más cercanía con el sector empresarial y la promoción de una inserción laboral más rápida. Todo lo anterior tiene relación estrecha con la necesidad de reducir sustancialmente la deserción que se presenta en el sistema.
¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector, y qué estrategias podrían implementarse para asegurar su sostenibilidad a futuro?
El primero sería desarrollar la financiación a largo plazo para la educación superior, empezando por fortalecer y modernizar el ICETEX, de manera que pueda ofrecer créditos a largo plazo con bajo costo financiero. Para ello, es fundamental un cambio legal que permita que ICETEX reciba recursos del presupuesto nacional para “fondearse” a bajo costo y otorgar créditos con bajas tasas de interés. También será importante masificar nuevos mecanismos como el Pago Contingente al Ingreso, que genera incentivos positivos hacia la empleabilidad y el emprendimiento de los graduados. Para financiar mayor acceso, también debemos avanzar en ofrecer más incentivos que permitan al sector privado aportar más recursos para financiar a largo plazo el acceso con calidad de más jóvenes.
Otro reto fundamental es fortalecer las capacidades y estrategias institucionales para lograr mayor empleabilidad de los graduados de los diversos programas. Los programas deben tener mayor componente práctico que acerque al estudiante a su ámbito de acción. La modalidad dual y el aumento de la oferta de formación técnica y tecnológica son importantes para lograr formación más conectada con áreas de alta demanda laboral y ligadas a las necesidades del sector productivo.
Potenciar la articulación de la universidad, la empresa y la sociedad impulsando la investigación aplicada, el desarrollo de prácticas académicas, el aprendizaje al servicio (service learning), las pasantías de profesores en la industria, el fortalecimiento de la transferencia de conocimiento a través de patentes y empresas de base tecnológica, el desarrollo del voluntariado con propósitos sociales, el diálogo bidireccional (universidad – entorno) para el mejoramiento de la oferta académica (formal y de educación continua) y su actualización curricular. Para ello, es prioritario avanzar en una mayor cualificación de los profesores a nivel doctoral mediante la financiación de estudios doctorales en las mejores universidades del país con el fin de retener ese talento humano en las IES del país.