Rector Universidad Simon Bolivar

 

José Eusebio Consuegra Bolívar

Rector Universidad Simón Bolívar

  • ¿Qué fortalezas identifica en el sistema de educación superior colombiano y cómo estas pueden influir positivamente en el sector a largo plazo?

Nuestro sistema mixto de educación superior tiene grandes y trascendentales fortalezas, producto de los esfuerzos de sus diferentes actores, que, por supuesto, son claves para alcanzar el cubrimiento, con calidad y pertinencia, de las necesidades del país en educación superior.

Una de estas, indudablemente, es la diversidad de instituciones. Colombia cuenta con una amplia variedad de Instituciones de Educación Superior (IES), incluyendo universidades, instituciones universitarias, instituciones tecnológicas, instituciones técnicas profesionales -en total, 367 distribuidas en la geografía nacional-, que les facilitan a los colombianos tener a su disposición y elegir programas que se ajusten a sus intereses y necesidades, lo que permite tasas de cobertura afines al promedio de América Latina. Asimismo, facilidades de acceso, permanencia y graduación. 

Otra característica importante del Sistema Nacional de Educación Superior es el ordenamiento de ley que define el no ánimo de lucro que obliga a las instituciones no oficiales o privadas a reinvertir los excedentes financieros en las responsabilidades misionales, promoviendo así su desarrollo y consolidación.

En segunda medida, el aumento sostenido de la cobertura en los últimos 10 años. Se ha dado un esfuerzo significativo por parte de las IES para aumentar y mejorar su oferta y cobertura educativa, más las políticas públicas del Gobierno Nacional y los programas y facilidades de financiamiento de parte del Icetex, que ha logrado que más jóvenes accedan a la educación superior, contribuyendo no solamente a su desarrollo personal, sino fortaleciendo también la fuerza laboral del país.

Así mismo, buena parte de las universidades colombianas están fortaleciendo sus capacidades de investigación, desarrollo tecnológico e innovación, lo que llevará a mayores oportunidades para promover progreso económico y social a través de la transferencia y uso social del conocimiento. Igualmente, soluciones a las problemáticas locales, y asegurando espacios para atraer inversión pública y privada. 

Otra fortaleza es la creciente internacionalización de las instituciones que facilita a los estudiantes y docentes participar en intercambios y colaboraciones con universidades extranjeras, lo cual enriquece la experiencia educativa y prepara a los graduados para un mercado laboral global.

Igualmente, destaco el creciente compromiso con la inclusión y la equidad en la educación para garantizar que grupos históricamente marginados tengan acceso a la educación superior; no solo es un avance social, es un factor que enriquece la diversidad de perspectivas en el aula.

  • ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector y qué estrategias podrían implementarse para asegurar su sostenibilidad a futuro?

La educación superior afronta retos mayúsculos que, con total seguridad, podrá afrontar y salir avante a través del trabajo mancomunado y sinérgico y el diálogo propositivo del sistema mixto de educación superior para promover su fortalecimiento.

El informe 2024 sobre Educación Superior en Iberoamérica, publicado por el Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA), plantea que las principales contribuciones que se espera de los sistemas de educación superior en el espacio iberoamericano de educación superior son favorecer la integración y cohesión de las sociedades y la movilidad social a través de un acceso amplio y equitativo; contribuir al crecimiento económico y la competitividad nacional a través de la formación de personas, la acumulación de capacidades humanas en la sociedad y la generación, difusión y aplicación del conocimiento; concurrir al fortalecimiento de las instituciones necesarias para la gobernanza democrática y para la deliberación pública sobre los principales asuntos de la agenda nacional. 

Para lograrlo, las IES están llamadas a jugar un rol fundamental, sobre todo en formar el capital humano superior necesario para avanzar en esas direcciones y que sea posible promover exitosamente el cumplimiento a cabalidad de los ODS.

Para lograr esos propósitos, en Colombia particularmente, la educación superior debe enfrentar los siguientes retos:

  1. Según el informe del CINDA 2024, el primer desafío tiene que ver con el desarrollo humano y la cohesión social. La desigualdad, medida a través del Coeficiente de Gini, muestra que los países de mayor desigualdad en Iberoamérica son Brasil y Colombia, ambos superando un coeficiente de Gini sobre 0,5. La desigualdad en el acceso a la educación superior constituye para Colombia un gran reto. A pesar de los avances en cobertura, aún existen brechas significativas en el acceso a la educación superior, especialmente para poblaciones rurales y grupos vulnerables. La tasa de cobertura en educación superior, indicador que da cuenta del acceso de los jóvenes a este nivel de formación, se ubicó en 55,38 % en 2023, debido, especialmente, a la disminución de la población de jóvenes del grupo etario de entre 17 y 21 años, que es el más alto en la serie histórica al presentar un crecimiento de 0,45 puntos porcentuales frente a 2022, alcanzando niveles de cobertura que no se registraban desde 2017 (Nota Técnica MEN Matrícula en Educación Superior 2023). 
  2. Financiamiento: Muchas instituciones enfrentan limitaciones financieras que afectan la calidad de la educación, la infraestructura y la investigación. Se requiere del fomento de alianzas público-privadas para crear programas de financiamiento, becas y pasantías que beneficien a los estudiantes. Igualmente, mejorar el sistema de créditos educativos para aumentar el acceso y la permanencia en la educación superior.
  3. Mayor articulación entre la oferta educativa y el sector productivo para conectar las competencias que se desarrollan en la educación superior y las que demanda el mercado laboral para mejorar la empleabilidad de los graduados.
  4. Fortalecimiento de los sistemas de aseguramiento de la calidad educativa, teniendo en cuenta el incremento y la diversidad de instituciones y programas.