A diferencia de las terapias tradicionales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, las vacunas personalizadas se basan en estimular el propio sistema inmunológico del paciente.
El mercurio es un elemento que el organismo elimina muy lentamente. Cuando hay acumulación biológica, uno de los espacios donde más se deposita es el sistema nervioso.