"La poesía se inicia en la mirada. Se mira de manera específica: interrogando, sintiendo, cuestionando… casi siempre padeciendo. Y ese mirar te cuestiona el sentido de los hechos y las cosas, por ello hay que re-nombrarlas, volverlas a decir una vez y otra vez. Preguntarse si ese decir es adecuado o existe otro posible más certero", menciona en la publicación.