La Fundación Universitaria del Área Andina (Areandina) compartió su exitosa experiencia de formación intercultural con comunidades indígenas Wayuu en La Guajira, un proyecto que ha logrado integrar saberes ancestrales con la educación formal universitaria.
Los alcances de esta iniciativa fueron expuestos este 23 de julio durante el evento «Cobertura con sentido: experiencias desde las IES ASCUN para ampliar el acceso a la educación superior», liderado por la Asociación Colombiana de Universitarias y el Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana.
Durante el encuentro, Olga Ramírez, decana nacional de la Facultad de Educación de Areandina, explicó que la experiencia de formar licenciados en educación infantil que ejercen la docencia en comunidades Wayuu ha representado un aprendizaje significativo para la institución. «Ha sido una experiencia porque nos ha permitido manejar una nueva estrategia metodológica apoyada en la modalidad híbrida para sacar lo mejor de la presencialidad y lo mejor de la virtualidad», señaló.
El programa ha permitido que los estudiantes reconozcan «la riqueza de su territorio, la riqueza de sus comunidades originarias» y comprendan el entorno de la infancia en estas comunidades, valorando la importancia de las creencias y la cosmovisión wayuu en la formación de niños y niñas de primera infancia.
La implementación del programa enfrentó desafíos significativos que fueron abordados de manera integral. El primer obstáculo fue la comprensión de la lengua, seguido por la necesidad de alfabetización digital y acceso a conectividad y herramientas tecnológicas. Estos retos se convirtieron en oportunidades para que los estudiantes aprovecharan los recursos educativos y plataformas institucionales.
«Eso nos permitió generar esos vínculos de formación en el reconocimiento de sus particularidades», destacó Ramírez, quien enfatizó el enriquecimiento mutuo que se genera cuando estudiantes de diferentes comunidades comparten espacios académicos.
En este sentido, la directiva destacó el laboratorio pedagógico para la primera infancia establecido en la sede de Valledupar, que se convirtió en un espacio de intercambio cultural y pedagógico.
Además, Ramírez resaló que está experiencia también se ha extendido a otras poblaciones indígenas, como las comunidades Embera de la zona norte de Antioquia, cerca de Turbo, encontrando en ellas «otra cosmogonía» pero la misma necesidad de formar a los niños y niñas, así como el deseo de los pedagogos locales de perfeccionar sus estrategias pedagógicas sin perder la riqueza de sus territorios.
Retos pendientes y proyecciones
La decana Ramírez identificó los principales desafíos que aún enfrenta este modelo educativo: cerrar las brechas territoriales en términos de conectividad y acceso a la tecnología, y abordar la formación lingüística, considerando que para estas comunidades el español es su segunda lengua.
«Las universidades también tienen que abrirse a entender que esa lengua también puede ser una opción para ser enseñada en las comunidades educativas», concluyó, planteando la necesidad de que la educación superior colombiana adopte enfoques más inclusivos y culturalmente pertinentes.
Hacia trayectorias formativas más equitativas
Esta experiencia de Areandina, que se enmarca dentro de los esfuerzos del sistema educativo colombiano por desarrollar trayectorias formativas flexibles, enriqueció el evento donde se analizaron los avances, desafíos y proyecciones para ampliar el acceso a la educación superior.
El modelo implementado por Areandina motiva a construir puentes entre la educación formal y los conocimientos ancestrales, creando espacios de formación que respetan y valoran la diversidad cultural mientras preparan profesionales competentes para atender las necesidades específicas de sus comunidades.