La Secretaría Distrital de Integración Social socializó los resultados del VIII Censo de Habitantes de Calle 2024 en un evento virtual que reunió a expertos, académicos y representantes de la sociedad civil.
Este espacio, realizado el pasado 21 de agosto, tuvo como objetivo promover un debate crítico sobre los hallazgos, metodologías y retos derivados del censo, fortaleciendo la construcción de políticas públicas desde una perspectiva humana y centrada en los derechos de las personas en situación de calle.
De esta manera, no solo busca caracterizar a la población, sino abrir un diálogo con la academia y otros actores para asegurar que las políticas públicas respondan a las dinámicas reales de las personas que habitan la calle.
El evento contó con la participación de Iván Osejo Villamil, director de Análisis y Diseño Estratégico de la Secretaría Distrital de Integración Social, quien destacó la importancia de este ejercicio para garantizar la visibilidad estadística de las personas en situación de exclusión extrema. Igualmente, estuvo presente Jennyfer Quintero Beltrán, experta en políticas públicas y situación de calle, quien aportó una visión crítica sobre la necesidad de abordar este fenómeno como una problemática social compleja, alejada de estigmas.
Por su parte, Jacqueline Torres Ruiz, representante de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) ante el Consejo Distrital de Habitabilidad en Calle, resaltó la importancia de articular esfuerzos entre la academia y las instituciones para generar soluciones integrales. La moderación estuvo a cargo de Carolina Rodríguez Lizarralde, docente de la Pontificia Universidad Javeriana, quien facilitó un diálogo interdisciplinario enfocado en la sociología, la ciencia política y la investigación-acción participativa.
Principales hallazgos del censo
El censo, realizado en 2024 tras el último registro de 2017, buscó actualizar la información sobre la población en situación de calle en Bogotá, considerando el impacto de la pandemia como un choque externo. Entre los resultados más destacados se encuentran:
Estabilidad en el volumen de la población: Contrario a la expectativa de un aumento significativo tras la pandemia, el censo registró un incremento de solo 1,000 personas respecto a las 9,500 caracterizadas en 2017, desmitificando la idea de un “estallido” del fenómeno. En total se caracterizaron 10.478 habitantes de calle.
Causas: En 2024 los conflictos familiares emergieron como uno de los factores predominantes, sugiriendo un impacto de la pandemia en las dinámicas familiares.
Concentración geográfica: La mayor presencia de habitantes de calle se registra en las localidades de Los Mártires, La Candelaria y, en menor medida, Puente Aranda, esta última mostrando un aumento respecto a censos anteriores, posiblemente como una “zona de retiro” para personas de mayor edad.
Perfil demográfico: La población en situación de calle tiene una edad promedio de entre 29 y 49 años, con un predominio de hombres. La mayoría son oriundos de Bogotá, aunque se destaca la presencia de personas provenientes de Venezuela debido a flujos migratorios mixtos.
Consumo de sustancias psicoactivas: Este factor se consolida como la principal razón por la cual las personas permanecen en la calle, lo que señala la necesidad de abordar esta problemática como un asunto de salud pública colectiva.
Metodología innovadora
El censo se llevó a cabo mediante un enfoque en “forma de caracol”, iniciando en el centro de Bogotá (La Candelaria) y expandiéndose hacia las localidades periféricas como Suba y Bosa. Esta estrategia, implementada durante 15 días y noches con tres turnos, permitió capturar las dinámicas de una población móvil, asegurando una cobertura amplia y representativa. Con un costo aproximado de 4,500 millones de pesos, la operación incluyó el uso de tecnología digital para la recolección de datos, transporte, refrigerios y una estructura jerárquica para garantizar la calidad y validación de la información.
Un llamado a la acción
La socialización del censo subraya la importancia de la colaboración entre el sector público, la academia y la sociedad civil para diseñar intervenciones que respondan a las necesidades reales de las personas en situación de calle. Los resultados presentados invitan a profundizar en las causas estructurales de la exclusión extrema y a fortalecer estrategias de prevención, contención y atención integral que permitan a estas personas construir proyectos de vida dignos.