Bogotá avanza en la comprensión de la habitabilidad en calle con su VIII Censo y destaca la colaboración académica

La Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS) lideró el VIII Censo de personas Habitantes de Calle de Bogotá. Este riguroso ejercicio de caracterización de esta población, realizado en septiembre de 2024, busca ofrecer una visión profunda de las realidades que enfrentan miles de personas en la capital.

La Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) desempeñó un papel central en la socialización de este censo, participando el pasado 21 de agosto en un espacio de diálogo interinstitucional que subraya la relevancia de abordar la habitabilidad en calle como un fenómeno social complejo.

El censo de 2024 se fundamenta en casi tres décadas de experiencia, con el primer conteo realizado en 1997. Esta trayectoria se refleja en una metodología rigurosa y participativa, que incluyó a funcionarios con conocimiento directo de las personas y grupos en calle. Además, se complejizaron las variables de estudio, abarcando desde datos sociodemográficos básicos hasta temas cruciales para futuras investigaciones interdisciplinarias, como el consumo de sustancias psicoactivas, enfermedades, discapacidades, salud mental, alimentación y violencias sufridas por esta población.

Hallazgos clave del VIII Censo

Entre los datos y tendencias identificadas, el VIII Censo revela aspectos significativos:

  • Aumento poblacional: se reporta un incremento del 10% en el número de personas habitantes de calle con respecto al censo de 2017.
  • Perfil demográfico: Bogotá sigue la tendencia de otras ciudades latinoamericanas, con una mayoría de hombres (90,3%) en el rango de edad de 29 a 49 años.
  • Origen geográfico: se observa un notorio aumento en la población de origen venezolano en calle, pasando del 0,7%, en 2017, al 10,6%, en 2024.
  • Actividad económica: el reciclaje se mantiene como la principal ocupación y actividad económica para esta población.
  • Violencia: al igual que en 2017, la policía sobresale como el principal actor de violencia, siendo los insultos y golpes las manifestaciones más comunes.

La Secretaría Distrital ha enfatizado su compromiso en posicionar la habitabilidad en calle como un fenómeno social, y no como una desviación individual, promoviendo una aproximación relacional que reconoce la interacción de diversos actores en las causas y soluciones de esta problemática. Los resultados completos del censo, así como los boletines y bases de datos, están disponibles en la página web de la SDIS, facilitando la investigación y el análisis por parte de la academia, organizaciones sociales y la comunidad en general.

Aporte de la academia

La Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) ha sido un actor fundamental en el proceso de difusión y análisis del VIII Censo. La representante de ASCUN ante el Comité Operativo Distrital de Habitabilidad en Calle, Jacqueline Torres Ruiz, destacó la importancia de promover la apropiación académica de los resultados desde las ciencias sociales y humanas, en diálogo con otras disciplinas, bajo una perspectiva de investigación-acción participativa. Igualmente, señaló que se debe propiciar un diálogo entre organizaciones, academia y Gobierno para la reformulación de la política pública de habitabilidad en calle.

ASCUN ha jugado un rol crucial en posicionar la situación de calle como un fenómeno social de interés para la academia colombiana, convocando al diálogo académico, conectando investigadores y ofreciendo una visión pedagógica sobre cómo la academia puede intervenir en esta problemática. La participación de instituciones académicas como ASCUN brinda validez y orientación a quienes desean estudiar este tema.

Perspectivas y recomendaciones

Jennyfer Quintero Beltrán, experta en políticas públicas, censos y situación de calle, resaltó la experiencia de Bogotá como singular y valiosa a nivel iberoamericano, dado que solo entre el 40% y 50% de los países de la OCDE publican este tipo de información. Quintero Beltrán subrayó que la medición va más allá de las cifras, buscando conocer historias, vidas y acercarse a la dignidad de las personas, recordando que sus derechos están vigentes.

A pesar de los avances de Bogotá en transparencia, trato ético, inclusión y trabajo articulado, la experta enfatizó la necesidad de una mayor participación de las personas habitantes de calle en todo el proceso del censo, desde su diseño y planeación hasta la ejecución, involucrándolos como observadores, encuestadores o expertos en la calle para mejorar la calidad de los datos, esto con el fin de visibilizar a subgrupos que regularmente permanecen ocultos en estos ejercicios como son las mujeres, las personas trans, los niños, niñas y adolescentes, entre otros.

Entre sus recomendaciones, se destacan:

  • Integrar un enfoque habitacional en la política pública, con programas de vivienda temporal o permanente y redes de empleo.
  • Poner un foco en el trabajo del reciclaje, ofreciendo caminos para mejorar los ingresos de esta población.
  • Establecer guías de comunicación ética para la presentación de resultados que eviten el estigma y los prejuicios.
  • Reconocer que el censo, aunque valioso para visibilizar y cuantificar, no es la solución completa, y se requieren instrumentos cualitativos para comprender a profundidad el «porqué» de la situación de calle.

Un dato especialmente alarmante revelado en la presentación es que el 5% de las personas habitantes de calle encuestadas mencionó haber sentido o intentado suicidarse, una cifra significativamente más alta que el 0.01% de la población general de Bogotá.

La experta concluyó que un censo tiene el poder de transformar, siempre y cuando se diseñe bajo el lente de comprender el daño para solucionarlo, y se realice desde la ética. En este sentido, Bogotá tiene el potencial de liderar una red latinoamericana sobre censos para compartir metodologías y buenas prácticas, dado que la habitabilidad de calle es un fenómeno transnacional que demanda respuestas colectivas.

El VIII Censo de Habitantes de Calle de Bogotá, con su enfoque riguroso y colaborativo, marca un hito importante hacia una comprensión más humana y efectiva de esta compleja realidad social, sentando las bases para políticas públicas más inclusivas.

De esta manera, El VIII Censo representa no solo un ejercicio estadístico, sino una herramienta transformadora que, como señaló Quintero Beltrán, «tiene la capacidad de transformar las vidas de los habitantes de calle, transformar la sociedad para eliminar prejuicios y promover inclusión, empatía y equidad»

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