En un ambiente de colaboración y escucha mutua, rectores, vicerrectoras y representantes de universidades colombianas y españolas se reunieron en la sede de Areandina en Bogotá para reflexionar sobre los retos y oportunidades de la educación superior en el siglo XXI. El conversatorio —realizado en el marco del Viaje Global 2025 con España como país invitado— se convirtió en un espacio enriquecedor donde distintas voces coincidieron en una idea central: la transformación universitaria debe partir de lo humano.
El diálogo abordó temas clave como la implementación de políticas públicas, la formación docente, el papel de la tecnología, las competencias transversales y la equidad en el acceso. Desde Colombia, Fray Andrés Miguel Casaleth, rector de la Universidad de San Buenaventura (USB), insistió en que la masificación de la educación no debe entenderse como pérdida de calidad, sino como una oportunidad para conectar con las necesidades del país. En la misma línea, José Leonardo Valencia, rector nacional de Areandina, destacó la importancia de extender la cobertura, pero advirtió que aún persisten desafíos estructurales: “La educación superior necesita transformarse desde sus bases, empezando por la educación básica”.
Desde España, Beatriz Aranda Louvier (Universidad de Huelva) e Isabel García Izquierdo (Universitat Jaume I) compartieron aprendizajes recientes tras la reforma universitaria de 2023. Aunque reconocen avances en materia de transparencia, ciencia abierta e internacionalización, también señalaron que la falta de inversión pública ha dificultado la implementación real de los cambios. A pesar de ello, valoraron el camino recorrido y la voluntad de reforma del sistema.
Uno de los puntos de mayor convergencia fue la necesidad de formar profesionales con capacidades humanas, sociales y éticas. “El docente ya no es solo transmisor de conocimiento: es mentor, guía emocional y acompañante del proceso educativo”, afirmó Valencia. García Izquierdo, por su parte, señaló que en Europa muchas empresas contratan estudiantes por sus habilidades antes de terminar sus carreras, pero que tarde o temprano estos deben regresar a la universidad: “Las bases conceptuales siguen siendo necesarias para un desarrollo profesional sostenible”.
El conversatorio también permitió compartir experiencias institucionales orientadas al fortalecimiento de las competencias transversales. Mientras Areandina y la USB trabajan en modelos flexibles que incorporan formación para la vida, pensamiento crítico y tecnología, las universidades españolas apuestan por cursos complementarios de liderazgo, comunicación y habilidades sociales que acompañan la formación técnica.
Un tema recurrente fue el llamado a revalorizar la labor docente. Aranda subrayó la importancia de garantizar condiciones laborales dignas y estables para el profesorado, así como promover su formación continua. “El docente es el motor del cambio educativo”, coincidió Fray Andrés, quien además hizo énfasis en la urgencia de formar estudiantes resilientes y conscientes del mundo que habitan.
En cuanto al acceso, se mencionaron las desigualdades entre universidades públicas y privadas, así como los retos derivados de las dinámicas territoriales, la inseguridad y la migración. A pesar de estas diferencias, los participantes destacaron la importancia de avanzar hacia sistemas más inclusivos, sostenibles y adaptables a lo largo de la vida.
El encuentro concluyó con una invitación común: volver al centro del propósito educativo, reconociendo que formar para el futuro implica fortalecer no solo el saber, sino también el ser. Como afirmó Fray Andrés, “la universidad potencia lo humano, y es desde ahí que debemos construir el porvenir”.
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