Durante una semana, profesores y estudiantes de Ingeniería Civil y Agrícola, y de la Facultad de Artes, recorrerán Quibdó y otras zonas del Chocó para establecer si colegios, hospitales y otras edificaciones afectadas por el terremoto pueden seguir siendo habitadas. La comisión también evaluará infraestructura patrimonial y llevará equipos para hacer mediciones preliminares de la calidad del agua.
La profesora Maritzabel Molina, del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola de la UNAL, líder del equipo, asegura que “la Universidad tiene todo el personal calificado para ir a las regiones afectadas y hacer el apoyo técnico adecuado”.
“Somos sello UNAL y tenemos un deber con el país. En este momento se requiere ingeniería pura, pero más adelante será importante tener otras áreas para atender a la comunidad, por lo que todas las fuerzas son bienvenidas”, indica la profesora Molina.
Por su parte, la profesora Patricia Luna Tamayo, del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola de la UNAL, explica que el equipo está conformado por 20 expertos entre profesores y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, algunos de ellos de la Maestría en Estructuras, además de una experta de la Facultad de Artes, encargada de evaluar el estado de la infraestructura de valor patrimonial.
“Somos el grupo de segunda respuesta, nuestra tarea central será inspeccionar las edificaciones para determinar su habitabilidad. Los temas de reconstrucción formarán parte de la siguiente etapa que tendrá como insumo la información recolectada por la UNAL”, afirma la profesora Luna.
En cuanto a las zonas del Chocó que requieren de mayor atención, el profesor Juan Manuel Lizarazo, del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola, enfatiza lo siguiente: “Quibdó es una zona que ha sido relativamente atendida, pero hay lugares aislados de la periferia en donde hay mucho trabajo que hacer. Allí ha habido dificultades de acceso, por lo que nuestra idea es apoyar todo lo que se pueda en las tareas que requieran estas zonas”.
“Allí encontraremos materiales más tradicionales como la madera, lo cual representa un reto distinto al de los centros urbanos. El grupo de la UNAL tiene expertos en análisis de estructuras, resistencia sísmica, materiales y otras especialidades para brindar la inspección necesaria”.
Kits para medir la calidad del agua
Además de chaleco y casco, el equipo de la UNAL llevará kits para examinar el agua potable que las personas están consumiendo en esta región.
“Aunque no reemplazan un análisis formal de agua, estos kits sí son bastante adecuados para esta medición durante las primeras etapas de respuesta. También llevamos decámetros, niveles, flexómetros y tablas para apoyar, elementos que respaldan la inspección visual y la experiencia de los profesores y estudiantes”, expresa la profesora Luna.
Los kits fueron organizados por la profesora Martha Cristina Bustos, también del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola, quien se encarga del parte de saneamiento.
Sumados a los esfuerzos de la UNAL en cada una de sus Sedes, el experto Lizarazo asegura que se ha trabajado articuladamente con la Unidad de Gestión del Riesgo y el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático, con el fin de tener una ruta clara de acción en los territorios.
“Debemos apoyar en todo lo que necesite el país, apenas ocurrió el sismo los profesores de la Universidad estuvimos dispuestos a apoyar al Chocó, pues consideramos que es una de las zonas más olvidadas durante este tipo de tragedias”, explica la profesora Luna.
Por último, respecto a lo que viene después de esta inspección, el profesor Lizarazo explica: “la respuesta frente al sismo tiene distintas etapas. Primero estaba la búsqueda y el rescate. Segundo, la evaluación de la habitabilidad, y ya luego habrá muchas cosas que hacer durante algún tiempo para atender la reconstrucción, no solo desde la Facultad de Ingeniería, sino desde todas las que se sumen”.
Contenido elaborado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).