Desde Palmira, la Universidad Nacional de Colombia moviliza ayudas a zonas golpeadas por el sismo en Valle del Cauca

Alimentos, medicamentos, ropa, kits de aseo y hasta materiales para reparar viviendas han salido desde la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira hacia municipios afectados por el terremoto del 10 de agosto. La red de solidaridad, impulsada por estudiantes con el apoyo de la Institución y organizaciones locales, ha llevado ayudas a 13 municipios del Valle del Cauca y ahora concentra esfuerzos en conseguir tejas, herramientas y otros elementos para las familias que perdieron sus casas.

Mientras buena parte de la atención inicial de la emergencia se concentró en Cali, estudiantes de la UNAL Sede Palmira comenzaron a organizar ayudas para llegar también a municipios y zonas rurales con dificultades para recibir asistencia.

Con apoyo de las representaciones estudiantiles, directivas y Bienestar Universitario, la iniciativa ha permitido identificar necesidades y llevar donaciones directamente a comunidades afectadas en Argelia, Dagua, Buenaventura, Cali, Calima El Darién, El Águila, El Cairo, Guacarí, La Unión, Restrepo, Yotoco, Zarzal y Ansermanuevo.

El proceso, gestado con los colectivos PalenkUN, Agricultura Popular, Afrofeministas Afroser y Siembra, y en el que participan estudiantes, profesores y personal administrativo, ha sumado aliados en los territorios, entre ellos la Federación Nacional de Cafeteros, Bomberos de Palmira y la Fundación Entre Montañas, fundamentales para identificar las necesidades y facilitar la entrega de las ayudas, especialmente en zonas rurales y costeras.

“Mientras la mayoría de los esfuerzos de socorro se concentraron en Cali debido a la gravedad del desastre, este equipo se enfocó en atender a los municipios periféricos que corrían el riesgo de quedar desatendidos por la centralización de los recursos”, explica Adriana Martínez, estudiante del Doctorado en Estudios Ambientales de la UNAL Sede Palmira.

Durante las primeras jornadas, las donaciones se concentraron en atender las necesidades más urgentes. Luisa Fernanda García Polanco, estudiante de la Maestría en Gestión y Desarrollo Rural y representante suplente de posgrados ante el Consejo de Sede, señala que se recibieron principalmente ropa y alimentos no perecederos como arroz, azúcar, panela y aceite; productos de aseo, pañales para bebés y personas adultas, agua y bebidas hidratantes. También llegaron colchonetas y una silla de ruedas, esta última entregada a una mujer de más de 90 años en condición de vulnerabilidad.

Pero, dos semanas después del terremoto, las necesidades empiezan a cambiar. Ahora la prioridad son tejas, tornillería, herramientas y otros materiales de construcción. Los mapeos realizados han permitido identificar a integrantes de la comunidad universitaria y familiares que perdieron sus viviendas en Cali, Zarzal, Buenaventura, La Unión y Argelia. Entre ellos está una estudiante de Ingeniería Ambiental que perdió la casa en la que vivía con su esposo y su hijo pequeño; también se han reportado docentes con afectaciones en sus viviendas.

Por esta razón, la iniciativa hace un llamado a ferreterías y empresas del sector de la construcción de todo el país para donar materiales o facilitar su adquisición a precios más bajos.

“Administrativos, docentes y estudiantes necesitan volver a levantar sus casas y requieren un espacio seguro para vivir”, afirma García Polanco.

Bienestar Universitario, por su parte, ha logrado contactar a 713 de los 776 estudiantes identificados en las zonas más afectadas del Valle del Cauca, Risaralda y Quindío. A partir de estos casos mantiene activa una ruta de atención para proteger la integridad física y emocional de estudiantes, docentes y personal administrativo.

Desde Bogotá llegan nuevas ayudas

La movilización se reforzó con las donaciones enviadas desde la UNAL Sede Bogotá, las cuales han sido separadas y organizadas en kits de alimentos, productos de aseo y ropa, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.

Para decidir hacia dónde dirigir las siguientes entregas, la Sede cruza tres fuentes de información: las llamadas realizadas a estudiantes, los resultados de una encuesta de alcance nacional y los reportes recopilados por el movimiento estudiantil. Así busca que las ayudas lleguen directamente a quienes más las necesitan.

El vicerrector Mario Augusto García Dávila informó que “en el transcurso de esta semana se preparan nuevas entregas humanitarias en El Cairo, Buenaventura, Zarzal y Calima, donde también se reportan estudiantes afectados”.

La respuesta incluye además acompañamiento a la comunidad universitaria. La UNAL Sede Palmira organiza una Semana Solidaria del 24 al 28 de agosto, con espacios de escucha y acompañamiento. Desde este 24 de agosto también se reanudan las actividades de cultura, actividad física y deporte en el campus, mientras los servicios de Bienestar retoman su atención habitual.

Ayudas llegan a zonas rurales y costeras

Desde el inicio de la emergencia, uno de los propósitos ha sido sacar las donaciones del centro de acopio de Bienestar Universitario y llevarlas hasta comunidades con mayores dificultades para recibir asistencia.

En Dagua, por ejemplo, las entregas llegaron a las veredas Bolivia y El Pajal. En Argelia se distribuyeron 40 mercados, 44 kits de aseo, cinco paquetes de tejas, dos palas, guantes de carnaza, gafas, materiales eléctricos y medicamentos para el manejo del dolor.

En Buenaventura se trasladaron recursos y mercados para estudiantes afectados. En Guacarí, los cortes de energía y conectividad dificultaron inicialmente la comunicación, pero finalmente se despacharon mercados y kits de aseo después de que un estudiante que había perdido su vivienda acudiera al centro de acopio.

En Calima El Darién se han entregado más de 20 mercados y kits de aseo, y las ayudas también han llegado a Yotoco, Restrepo y Dagua. Parte de los medicamentos recolectados fue entregada a una brigada médica que se desplazó hacia El Águila, donde el hospital quedó fuera de servicio tras el terremoto.

En El Cairo, otro de los municipios fuertemente afectados, la UNAL puso a disposición un bus, una camioneta, dos conductores y un funcionario para transportar las ayudas recolectadas por Bomberos de Palmira. A este apoyo se sumaron aportes económicos de directivos, docentes, funcionarios y estudiantes para financiar combustible, peajes, alimentación y otros elementos necesarios durante las jornadas de distribución.

La movilización continúa esta semana. Además de las nuevas entregas previstas en El Cairo, Buenaventura, Zarzal y Calima El Darién, el centro de acopio de Bienestar Universitario mantiene abierta la recepción de materiales de construcción para apoyar a integrantes de la comunidad universitaria y sus familias que necesitan recuperar sus viviendas.

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