Con este mensaje, enviado durante la apertura del Congreso Internacional “10 años del Acuerdo de Paz: Entre la firma y la realidad”, el expresidente Juan Manuel Santos hizo un llamado a no permitir que este esfuerzo colectivo de los colombianos “se desvanezca”, e insistió en que su implementación se debe consolidar como una política de Estado.
El pronunciamiento del Nobel de Paz 2016 marcó el inicio del Congreso, organizado por la Contraloría General de la República y una red de universidades del país, entre ellas la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), institución que participó activamente en la construcción de propuestas académicas durante el proceso de negociación y firma del Acuerdo Final de Paz en 2016.
A 10 años de su suscripción, el encuentro reúne a expertos, académicos, instituciones y firmantes para analizar los avances alcanzados y los desafíos que aún enfrenta su implementación.
En su mensaje, el expresidente Santos reconoció que “el Acuerdo no es perfecto, ningún proceso humano lo es”, pero aseguró que “representa la oportunidad más clara y estructurada que ha tenido Colombia para construir un país distinto después de la Constitución de 1991”.
Asimismo hizo un llamado para que el próximo gobierno retome su implementación “no como un legado de gobierno, sino como una política de Estado que beneficie a todos los colombianos”.
El exmandatario recordó que entre los principales avances del Acuerdo se encuentran la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), mecanismos que han fortalecido los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.
La UBPD ha recuperado los restos de más de 4.000 personas desaparecidas y ha encontrado con vida a más de 700 de ellas, mientras que la JEP ya ha impuesto sus primeras sanciones. Sin embargo, persisten desafíos asociados con la presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas. Además, más de 450 firmantes del Acuerdo han sido asesinados, aunque cerca del 85 % continúa su proceso de reincorporación.
Balance de la implementación
Durante la conferencia inaugural, la abogada Ángela María Ramírez, directora ejecutiva de la Iniciativa Barómetro en Colombia, del Instituto Kroc, encargada del monitoreo técnico de la implementación del Acuerdo de Paz, advirtió que los periodos de transición política pueden debilitar la continuidad institucional necesaria para implementar el Acuerdo, cuyo cumplimiento trasciende a los gobiernos.
“Con corte a mayo de 2026, de los 578 compromisos a los cuales el Instituto Kroc hace monitoreo, el 35 % se ha implementado completamente, el 22 % registra un nivel intermedio, el 34 % permanece en un estado mínimo y el 9 % no ha iniciado. Esto significa que el 57 % de los compromisos ya alcanzan niveles de implementación intermedio o completo y cuentan con condiciones para culminarse dentro de los plazos previstos. Sin embargo, el 43 % restante requiere acciones urgentes para entrar en una senda de viabilidad”, afirmó.
Agregó que los seis puntos del Acuerdo avanzan a ritmos distintos, y en algunos casos de manera desarticulada, por lo que insistió en entender la implementación como un proceso integral para no disminuir su capacidad transformadora.
Al hacer un balance de la última década, destacó avances en la transformación política y democrática del país gracias a la dejación de armas por parte de las extintas FARC-EP.
“Hoy el país cuenta con un Estatuto de la Oposición que ha funcionado durante tres administraciones con orientaciones políticas distintas. Existen las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, que fortalecen la representación de los territorios más afectados por el conflicto en el Congreso, y se han consolidado instrumentos como el Sistema Nacional de Reincorporación y el programa Reincorporación Integral para apoyar los proyectos de vida de quienes dejaron las armas”, indicó.
Como enfatizó la directora ejecutiva, el Acuerdo de Paz ya ha producido transformaciones importantes para Colombia y el desafío no está en empezar de nuevo, sino en completar lo que sigue pendiente.
Una vida al servicio de la paz
Por su parte la periodista, política y activista yemení Tawakkol Karman, Nobel de Paz 2011 y defensora de los derechos humanos en su país natal, afirmó que el Acuerdo colombiano se ha convertido en un referente internacional.
“El Acuerdo de Paz fue una afirmación de que el diálogo puede prevalecer sobre la violencia y que la esperanza puede triunfar sobre la desesperanza. Aun así, luego de 10 años, la cuestión más importante es cómo transformar la paz de un documento firmado a la realidad, pues el Acuerdo de Paz colombiano ha sido un modelo a nivel global”, manifestó.
Añadió que la paz sostenible requiere una implementación plena, especialmente en desarrollo rural, acceso a la tierra, ampliación de los servicios públicos, reducción de la pobreza y fortalecimiento de la presencia del Estado en los territorios más afectados por el conflicto.
“Mi mensaje para todos los colombianos es que deben proteger su Acuerdo de Paz. Este no es un logro individual, sino global, pues impacta a quienes sueñan con el desarrollo y la paz. No los decepcionen, no entreguen su esperanza ni sus logros. Colombia es un gran modelo y debe seguir siéndolo”.
Emociones de más de una década
El firmante de paz Rodrigo Londoño recordó la firma del Acuerdo celebrada en el Teatro Colón, y aseguró que 10 años después el principal reto sigue siendo reflexionar sobre lo alcanzado y dar continuidad a los compromisos asumidos.
“Hay muchas cosas en las que debemos reflexionar, como aprender de lo que no hemos hecho muy bien para darle continuidad a este compromiso que hicimos con Colombia y el mundo. Recuerdo que en la primera firma, en Cartagena, expuse que nuestra única arma sería la palabra y me preguntaba: ¿qué fue lo que dije? 10 años después entiendo muy bien lo que significaba”.
El firmante concluyó que “no hemos sabido salir de la estigmatización de lado y lado, y por ello se generan ambientes contra la paz, como ocurrió en el plebiscito. Tras 10 años seguimos viviendo la misma situación. La vida nos va enseñando que la verdad es mucho más compleja de lo que se creía”.
“Este Congreso se realiza en un momento necesario, los colombianos deben reflexionar sobre lo que hemos logrado en estos 10 años. Nunca pensé que la vida me iba a poner en estas circunstancias, que iba a tener que asumir una responsabilidad tan grande, pero ¡aquí estamos y aquí nos quedamos!”, indicó.
La realización del Congreso también refleja el papel desempeñado por la UNAL antes, durante y después de la firma del Acuerdo de Paz. A través del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, la Universidad contribuyó al proceso de negociación con la organización de foros regionales de participación ciudadana, y, en alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sistematizó las propuestas de miles de colombianos que se llevaron a la mesa de diálogos en La Habana.
Ese compromiso ha continuado durante la implementación del Acuerdo. Investigadores de distintas Facultades han aportado al desarrollo de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), la Reforma Rural Integral y otros componentes estratégicos, mientras que la UNAL mantiene una agenda permanente de investigación, seguimiento y debate académico mediante congresos, publicaciones y espacios de reflexión que la consolidan como un referente nacional en la construcción de paz y la reconciliación.
El Congreso se realizará hasta el 17 de julio con una programación de más de 60 espacios de reflexión, más de 200 participantes, 13 sedes —entre ellas el campus de la UNAL Sede Bogotá— y 11 áreas temáticas. Para más información y para conocer la agenda completa consulte el siguiente enlace: https://www.contraloria.gov.co/web/paz-cgr/congreso