Estudiante de la UNAL ganó premio nacional de invención con tecnología para la industria cacaotera

A los 16 años, Cristal Carvajal Giraldo, estudiante de primer semestre de Ingeniería Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, obtuvo el Premio Nacional al Inventor Colombiano 2026 en la categoría “Juvenil”, gracias al desarrollo de un sensor que permite verificar de forma rápida y económica los tratamientos utilizados para reducir contaminantes en el cacao, uno de los principales productos agrícolas de exportación del país.

Ese reconocimiento es el resultado de un proceso que comenzó cuando Cristal tenía apenas 13 años y empezó a participar en proyectos de investigación del Centro de Desarrollo Tecnológico INNterfaz. Tres años después ese aprendizaje se convirtió en una innovación con potencial para responder a una necesidad concreta del sector cacaotero.

La joven manizaleña participó en el desarrollo de una tecnología orientada a resolver un desafío que preocupa cada vez más a productores y exportadores de cacao: controlar la presencia de cadmio, un metal pesado cuya concentración puede limitar el acceso a mercados internacionales.

Aunque el cacao es uno de los productos agrícolas más importantes para miles de familias productoras, enfrenta un desafío que comienza mucho antes de la cosecha, y es que, según las características del suelo, las plantas pueden absorber cadmio de manera natural y acumularlo en los granos.

La situación ha cobrado especial relevancia en los últimos años debido a las regulaciones internacionales que establecen límites estrictos para este metal en alimentos derivados del cacao. Para los productores, cumplir esos estándares no solo es una cuestión de calidad, sino también de competitividad.

Para disminuir la presencia de cadmio, algunos tratamientos utilizan ácido etilendiaminotetraacético (EDTA), un compuesto capaz de adherirse al metal y facilitar su remoción. Sin embargo, comprobar que el proceso funcionó adecuadamente suele requerir análisis especializados y costosos.

Frente a ese reto, Cristal participó en el desarrollo de un sensor electroquímico capaz de detectar residuos de EDTA de manera más rápida y económica, lo que facilitaría los controles de calidad en la cadena productiva del cacao.

Aunque el principio científico detrás de la tecnología es complejo, su objetivo es sencillo: facilitar controles de calidad más asequibles para productores, empresas y laboratorios.

Uno de los mayores desafíos fue demostrar que el sistema funcionaba fuera de las condiciones ideales del laboratorio. El cacao contiene grasas, sólidos y numerosos compuestos naturales que pueden interferir en las mediciones químicas, por eso validar la tecnología utilizando muestras reales se convirtió en una etapa fundamental del proyecto.

De los laboratorios escolares a un premio nacional

Para la investigadora Carvajal, se ha tratado de un proceso de aprendizaje continuo. Según relata, desarrollar la tecnología le tomó cerca de 3 años, tiempo durante el cual participó en experimentos, análisis de resultados y procesos de validación junto con investigadores del Centro de Desarrollo Tecnológico INNterfaz de la UNAL Sede Manizales.

La profesora Elisabeth Restrepo Parra, directora de INNterfaz, señala que “el reconocimiento demuestra el impacto que puede tener el acercamiento temprano de niños y jóvenes a la investigación científica”.

“El caso de Cristal es resultado de una apuesta que hemos construido durante años para acercar la ciencia y la tecnología a los jóvenes. Desde INNterfaz desarrollamos programas que les permiten conocer la investigación desde edades tempranas, despertar su curiosidad y descubrir que ellos también pueden generar conocimiento e innovación. Su historia nos llena de orgullo, pero también nos recuerda que como ella hay muchos otros jóvenes trabajando para transformar sus territorios y aportar al desarrollo del país a través de la ciencia”, destaca.

La experiencia también le permitió descubrir una faceta de la ciencia que pocas veces aparece en los resultados finales: aprender a esperar, repetir ensayos y seguir adelante cuando los resultados tardan en llegar, lo cual se convirtió en parte fundamental del proceso.

“Aunque algunas veces uno se puede desmotivar porque los resultados tardan mucho tiempo, investigar es espectacular. Uno se da cuenta de muchísimas cosas que lo rodean y que normalmente no nota”, afirma.

El valor de una solución con impacto real

La categoría “Juvenil” del Premio Nacional al Inventor Colombiano reúne a participantes de entre 10 y 20 años provenientes de distintas regiones del país. Tras superar varias etapas de evaluación, la propuesta desarrollada por el equipo se ubicó entre las mejores del país y finalmente obtuvo el primer lugar.

Más que premiar una trayectoria académica temprana, el jurado reconoció una innovación con potencial para responder a una necesidad concreta del sector productivo.

La tecnología contribuiría a reducir costos de análisis, facilitar procesos de control de calidad y fortalecer el cumplimiento de los estándares exigidos por los mercados internacionales para el cacao colombiano.

Según explica la investigadora Carvajal, el reconocimiento incluye acompañamiento para continuar el proceso de protección intelectual y avanzar hacia una posible transferencia tecnológica.

Mientras tanto, la joven investigadora continúa su formación universitaria en la UNAL Sede Manizales, el mismo entorno en donde comenzó una historia que demuestra cómo la curiosidad científica se puede convertir en soluciones para problemas reales.

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