Estudiante de la Universidad Nacional de Colombia conquista tableros de Go en Canadá y China

Un tablero de 19 × 19 líneas, piedras negras y blancas y cientos de posibilidades en cada jugada. En ese universo de estrategia, en el que anticiparse al rival puede definir una partida, Alan Yeray Cortés Sarmiento, estudiante de cuarto semestre de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), obtuvo el primer lugar de su categoría en el Canadian Go Open y semanas después alcanzó el quinto puesto de su categoría en el Campeonato Mundial Universitario de Weiqi, en China.

El Go, conocido en China como weiqi, es un antiguo juego de estrategia para dos personas. Los jugadores colocan sus piedras sobre el tablero con el propósito de rodear y controlar territorio, pero detrás de esa regla aparentemente sencilla se despliega un ejercicio que exige pensamiento global, planificación estratégica, razonamiento visoespacial y toma de decisiones complejas.

Para Alan, ese tablero se convirtió este año en un escenario internacional.

Entre el 27 y el 30 de junio participó en el 49.º Canadian Go Open, realizado en la Universidad de Toronto. Allí se reunieron más de 125 jugadores, entre ellos profesionales de Go, campeones canadienses y destacados competidores del circuito norteamericano. El estudiante de la UNAL fue el único representante latinoamericano del torneo.

Cada partida comenzaba igual, con el tablero vacío. Lo que venía después condensaba años de entrenamiento, estudio y cientos de encuentros ganados y perdidos. En Canadá, ese recorrido lo llevó hasta el primer lugar de la categoría E y al trofeo de campeón.

“Más que un trofeo, sentí que aquel resultado era una pequeña ventana abierta”, relata el estudiante, para quien el triunfo también mostró que el talento latinoamericano puede competir en escenarios internacionales cuando encuentra oportunidades para desarrollarse.

De Canadá a un mundial en Shanghái

El siguiente desafío llegó apenas unos días después. Entre el 7 y el 13 de julio viajó a Shanghái para participar en el 10.º Campeonato Mundial Universitario de Weiqi, organizado por la Universidad de Fudan.

Esta vez la dimensión del encuentro era mayor. El campeonato reunió a 150 jugadores de 101 universidades de 37 países y regiones, la participación más numerosa registrada en la historia del evento. Entre los competidores había estudiantes de instituciones como Harvard, la Universidad de Sídney, la Universidad de Warwick y la Universidad de Fudan.

De los 150 participantes, 18 eran latinoamericanos y apenas tres colombianos, todos estudiantes de la UNAL, de los programas de Diseño Industrial, Economía y Química. La edición también marcó un precedente, pues por primera vez América Latina recibió una invitación con plazas propias para participar en este campeonato mundial.

Alan terminó quinto en su categoría, un resultado que, más allá de la posición alcanzada, convirtió cada partida frente a jugadores de distintas partes del mundo en un ejercicio para aprender a mantener la calma bajo presión, reconocer errores, replantear estrategias y seguir pensando incluso cuando una posición parece difícil.

Enseñar también forma parte del juego

La relación de Alan con los juegos de estrategia no termina cuando guarda las piedras. También los enseña a personas de distintas edades, desde niños de 4 años hasta jóvenes y adultos mayores, una experiencia que, según cuenta, le ha permitido seguir aprendiendo mientras comparte lo que sabe.

Para él, jugar es además una forma de encontrarse con personas de otras culturas. Desde muy joven descubrió en los juegos algo más que entretenimiento y, con el tiempo, estos se convirtieron en una manera de pensar, aprender, crear vínculos y comunicarse más allá de las diferencias culturales e idiomáticas.

Su paso por Canadá y China también estuvo atravesado por su formación universitaria. El estudiante considera que la UNAL le ha permitido mirar más allá de una sola disciplina y relacionar la creación, el diseño y el pensamiento con la posibilidad de aportar a la sociedad. Por eso llevar el nombre de la Universidad a dos competencias internacionales tuvo para él un significado que trascendió los resultados deportivos.

Después de un primer lugar en Canadá y un quinto puesto en China, Alan regresó con una idea que quizá resume mejor que cualquier trofeo lo ocurrido frente a esos tableros. Competir internacionalmente no consiste solo en llegar, jugar y regresar, sino también en abrir espacios para que otros jugadores colombianos y latinoamericanos puedan imaginarse allí.

Porque en el Go una piedra parece pequeña hasta que cambia el rumbo de toda la partida. Y, como destaca Alan al recordar estos dos campeonatos, “a veces basta una piedra, colocada en el lugar correcto, para comenzar a cambiar todo el tablero”.

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