Tras 25 años del cierre del Hospital San Juan de Dios, ocurrido en septiembre de 2001, el complejo vuelve a abrir sus puertas con el inicio de actividades académicas en simulación clínica, reanimación cardiopulmonar y atención de obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño, dirigidas a estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y a la comunidad, marcando el primer paso concreto en su proceso de recuperación.
Este comienzo simbólico y académico representa mucho más que la apertura de unas aulas: marca el inicio de la recuperación progresiva de uno de los complejos hospitalarios más importantes en la historia de la salud pública de Colombia, y devuelve al San Juan de Dios su vocación como hospital universitario al servicio de la formación, la ciencia y la sociedad.
Un cuarto de siglo después de su cierre, el antiguo complejo hospitalario vuelve al centro del debate nacional como una oportunidad histórica para corregir uno de los errores más dolorosos de la política pública en salud del país.
Para Sebastián Villanueva, representante de los estudiantes de posgrado ante el Consejo de la Facultad de Medicina, “los estudiantes hemos luchado porque este hospital se mantenga y por darle salud pública gratuita y de calidad a los colombianos. Hoy damos el primer paso en este siglo y esperamos que sea el primero de muchos para reabrir este hospital”.
La decisión de avanzar en la recuperación del complejo hospitalario refleja un esfuerzo institucional que involucra a diferentes niveles del Estado y del sistema educativo. Este proceso se concreta en el convenio interadministrativo suscrito entre el Fondo Financiero Distrital de Salud, el Ministerio de Salud y Protección Social, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Ministerio de Educación Nacional, el Hospital Universitario San Juan de Dios y Materno Infantil y la Gobernación de Cundinamarca, con apoyo de la UNAL.
Las entidades coinciden en que la recuperación del San Juan de Dios no se limitará a rehabilitar una infraestructura patrimonial. La apuesta es que el conjunto —integrado por 24 edificios— opere como un campus de salud e intersectorial estratégico para Bogotá y para el país, con servicios de mediana y alta complejidad, procesos de formación para talento humano en salud y servicios de cuidado, además de líneas de conocimiento orientadas a responder al envejecimiento y la vejez desde una perspectiva de curso de vida.
El cierre del San Juan de Dios no fue un hecho aislado sino una de las primeras consecuencias de la mercantilización de la salud: una historia marcada por el abandono, las disputas legales y las decisiones que privilegiaron el interés particular sobre el bienestar colectivo. Hoy, cuando la crisis del sistema de salud se hace más visible, con el cierre progresivo de camas hospitalarias, el déficit de especialistas y las persistentes brechas territoriales en el acceso a la atención, resulta necesario recordar que muchos de estos problemas comenzaron a evidenciarse desde entonces.
Sin embargo, el Hospital San Juan de Dios también representa la lucha silenciosa de quienes lo cuidaron durante años aun sabiendo que quizá no alcanzarían a ver su reapertura. Esa memoria ha impactado incluso a estudiantes que no habían nacido cuando cerró, como Alejandra Acosta, representante estudiantil de pregrado ante el Consejo de la Facultad de Medicina, quien señala que “como estudiantes, para nosotros significa demasiado volver a estas aulas y a estos pasillos en donde nació la salud en Colombia. Esperamos que a partir de nosotros las próximas generaciones puedan tener el San Juan de Dios como su casa”.
Para la Facultad de Medicina de la UNAL el hospital representa mucho más que un escenario asistencial: constituye un pilar para la formación de talento humano en salud en un país que envejece, que requiere fortalecer la atención primaria y que necesita especialistas precisamente en los territorios con mayores necesidades y tasas de mortalidad.
Además, en esta primera etapa, el regreso de las actividades académicas permite garantizar la continuidad formativa de estudiantes de pregrado y posgrado que realizan prácticas en el Instituto Materno Infantil, en medio de la contingencia generada por las obras que hoy se adelantan en ese edificio.
Colombia afronta hoy un déficit estructural en la formación en salud; ampliar la cobertura y garantizar calidad exige no solo docentes, salones y laboratorios, sino, fundamentalmente, sitios de práctica suficientes y de alta complejidad. El cierre del San Juan de Dios fragmentó la formación y forzó una diáspora académica; su reapertura permitiría recomponer la escuela, fortalecer la investigación y articular innovación, tecnología, simulación clínica y telemedicina al servicio del interés general.
El regreso de la formación en salud
La jornada académica que inicia en el Hospital, con actividades de simulación y formación en reanimación cardiopulmonar (RCP) y atención de obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño (OVACE) abiertas a estudiantes y a la comunidad, simboliza precisamente ese nuevo comienzo: la recuperación de un espacio histórico para la educación, la prevención y la construcción colectiva de salud.
Asimismo, incluirá capacitación en primeros auxilios, soporte vital básico para adultos y población pediátrica, y uso de desfibrilador externo automático (DEA), en grupos de hasta 25 participantes.
Este proceso se da en un momento en el que el sistema de salud arrastra problemas estructurales profundizados con el tiempo, como el cierre progresivo de camas —en especial pediátricas—, la reducción de la capacidad instalada y la concentración de servicios y especialistas en las grandes ciudades. En este escenario, la reapertura de hospitales públicos con vocación universitaria se convierte en una estrategia fundamental para cerrar brechas, fortalecer la atención primaria y responder a las necesidades del país.
En ese sentido, la recuperación del Hospital San Juan de Dios es una apuesta colectiva por el futuro de la salud pública, la educación y el patrimonio sanitario de Colombia.