Foto: Jeimi Villamizar, Unimedios.
Un mejor sustento limítrofe en casos de litigios marítimos como el de Nicaragua, o determinar las zonas con más pesca ilegal, ahora se puede hacer con mayor precisión gracias a una plataforma web diseñada desde la geomática, con datos de la Dirección General Marítima, que permiten que la información sobre las costas, litorales y cuerpos de agua sea más clara, pues hoy no se almacena ni analiza de forma integral.
Colombia es el único país suramericano que tiene acceso a los océanos Pacífico y Caribe; además, casi el 50 % de su territorio es mar, con unos 988.000 km2 de aguas sobre las que tiene jurisdicción.
Con respecto a las fronteras marítimas del Caribe, históricamente han dado lugar a conflictos con países como Nicaragua, que reclamaba cerca de 75.000 km2, una demanda que en 2023 el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas falló a favor de Colombia.
Pese a la importancia de estos litigios y lo que representan para un Estado, aún hay un desconocimiento general tanto de las áreas marítimas que forman parte del país como de los límites litorales establecidos en las costas. Según la Superintendencia de Industria y Comercio, son alrededor de 17 capitanías de puerto –entre ellas la de San Andrés, Buenaventura, Barranquilla y Buenaventura–, oficinas encargadas de garantizar la seguridad náutica y portuaria y el buen funcionamiento de las instalaciones.
Los datos que se recolectan por cada una de las capitanías y que se trabajan de la mano con la Dirección General Marítima se toman con imágenes satelitales, sensores remotos que monitorean los movimientos en el mar, parámetros oceanográficos (temperatura, precipitación o humedad), o arduas salidas de campo en las que registran los cambios entre zonas mediante sistemas satelitales o GPS.
La investigadora Angie Andrea Montoya González, magíster en Geomática de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), identificó que la mayoría de los datos que se tienen registrados no están agrupados en ninguna plataforma que integre las diferentes fuentes de información, lo cual dificulta entenderlos y hace que cada división de la Dirección General Marítima trabaje de manera separada.
Por ello, mediante el software Protegé, diseñó una herramienta alojada en internet en la que los expertos pueden interactuar con cada una de las bahías y playas del país, así como son sus relaciones y significados, estableciendo patrones y actualizándola con el apoyo de expertos cuando es necesario.
El análisis se realizó con ontologías, una metodología que hace más sencillo establecer jerarquías e impide que se pierda información sobre las bahías, los litorales y las cartas náuticas, que son representaciones de las profundidades del agua, los contornos del fondo marino y la ubicación de las ayudas a la navegación, piezas clave para evitar inconvenientes en el tránsito marítimo.
Información completa de playas y costas
Para el diseño se contó con la información de playas y costas de todo el país, lo cual ofrece una importante oportunidad para el análisis desde cada capitanía, si se conoce lo que ocurre en lugares como la Bahía Concha, en Santa Marta; Punta Bolívar, en Coveñas, o en las costas de “Palmeras”, en el puerto de Guapi. Se puede tener un trabajo articulado y de mejor protección en cuanto a erosión y daños para los ecosistemas y especies que habitan allí.
La Dirección cuenta con seis divisiones encargadas de temas como los bienes de uso público, la entrada y salida de buques, la señalización marítima (que son los semáforos del mar), y tal vez uno de los más importantes: la protección de la fauna y la flora en zonas demarcadas. “El problema es que los datos registrados en cada división no están articulados, de ahí la importancia de la plataforma”, anota la magíster.
Añade que “la señalización marítima no tiene comunicación directa con los datos que muestran las condiciones oceanográficas para el flujo de buques y embarcaciones, así como la delimitación de las playas en este tránsito, por lo que se espera que esta herramienta digital esté en línea en un corto plazo para que cualquier persona navegue en ella”.
Otra problemática en la que aportaría la plataforma es la pesca ilegal y las fronteras marítimas, pues según la Armada Nacional entre 2012 y 2022 se incautaron más de 334 toneladas de pescado fruto de esta actividad, sobre todo en el Pacífico, en áreas cercanas a Malpelo y Gorgona. Además, en las cuencas del río Orinoco, que se comparten con Venezuela, hay riesgos para los delfines rosados y las toninas.
Por último, habla sobre el componente pedagógico de esta herramienta digital: “cuando se pone al Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina tan cerca en el mapa, se cree que no hay nada en medio, pero tenemos por lo menos nueve islas-cayo como Albuquerque, Roncador o Quitasueños, que son formaciones rocosas relevantes para la navegación y seguridad marítima de Colombia, y que necesitamos entender y describir”.
Más información: agencianoticias@unal.edu.co
Contenido elaborado por Universidad Nacional de Colombia