En 2015 José Valerio Sáenz llegó a Bogotá procedente de Arauca para continuar su carrera de Lingüística mediante el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Para sostener sus estudios comenzó con un oficio de marroquinería artesanal que hoy es una empresa que genera empleo, forma poblaciones vulnerables y exporta sus productos a países como Alemania y Estados Unidos.
El Peama es una iniciativa de la UNAL que les permite a jóvenes de regiones apartadas como la Amazonia, el Caribe, la Orinoquia, Tumaco y Sumapaz iniciar sus estudios en sus territorios y luego continuar su formación en Sedes como Bogotá o Medellín.
Así, cuando José Valerio llegó a Bogotá para seguir con su carrera de Lingüística traía en su equipaje un conocimiento aprendido desde niño en Arauca: el trabajo del cuero.
Ese oficio, heredado de su familia, le permitió sostenerse económicamente durante su vida universitaria, y con el paso de los años dio origen a Sáenz Leather & Art SAS, una empresa que hoy preserva la tradición de la marroquinería artesanal, exporta sus productos y forma a madres cabeza de hogar, víctimas del conflicto, jóvenes en condición de vulnerabilidad y personas con discapacidad.
Como suele decir José Valerio: “la paz no se construye con discursos, sino generando oportunidades”.
Sáenz Leather & Art SAS surgió como una respuesta colectiva a las dificultades económicas que enfrentaban varios estudiantes del Peama lejos de sus familias. Allí comenzaron a fabricar y vender productos de cuero en los pasillos de la Universidad.
Mientras compartían información sobre trabajos, alimentos o materiales para estudiar, José Valerio propuso poner al servicio del grupo el oficio que conocía desde niño.
“Compartíamos la comida, nos avisábamos dónde había una oferta de trabajo y nos ayudábamos entre todos. Si estábamos unidos, era más fácil salir adelante. Como yo ya sabía trabajar el cuero, dijimos: bueno, vamos a trabajar el cuero”, relata.
Diez años después, ese taller se mantiene como una empresa familiar en la que José Valerio, su esposa Fanny Maritza, su hija Alice Renata y su gata Trébol siguen consolidando este emprendimiento como uno de los referentes de la marroquinería artesanal en Colombia.
La apuesta por preservar el oficio y perfeccionar cada pieza les ha permitido trascender las fronteras del país. Hoy elaboran productos para diseñadores internacionales y sus creaciones ya se conocen en Australia, Alemania, Dinamarca, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.
“Empezamos haciendo cosas de las que sabíamos que había mucho por mejorar. Hoy seguimos pensando que siempre hay algo por aprender, pero eso nos ha permitido llegar muy lejos”, menciona el estudiante.
Un oficio para construir futuro
Sin perder el espíritu con el que nació, la empresa consolidó un modelo en el que el trabajo artesanal y el impacto social avanzan de la mano. Esa apuesta le ha permitido obtener los sellos “Paisana” y “Destinos de paz” —por su aporte a la construcción de paz—, además del sello de “Calidad hecho a mano”, otorgado por Artesanías de Colombia y el Icontec, que certifica la excelencia de sus procesos artesanales.
Pero el mayor logro de Sáenz Leather & Art SAS no está solo en las piezas que fabrica, sino en la forma como ha entendido el crecimiento: compartiendo el conocimiento. Además de elaborar productos de marroquinería, José Valerio y su familia han convertido el taller en un espacio de formación, convencidos de que aprender un oficio también puede transformar vidas.
A lo largo de estos años la empresa ha acompañado la formación de madres cabeza de hogar, víctimas del conflicto armado, jóvenes en condición de vulnerabilidad y personas con discapacidad auditiva y cognitiva, varios de los cuales han obtenido la certificación del SENA en “Competencias laborales en marroquinería”, mientras que otros se han vinculado a empresas del sector o han creado sus propios proyectos productivos.
“Buscamos transformar vidas para que las personas puedan mejorar sus posibilidades, abrir caminos reales de crecimiento económico y social y llevar ese conocimiento a sus comunidades”, afirma.
Un aprendizaje sin fronteras
Después de formar a cientos de personas y comprobar que un oficio puede cambiar realidades, la empresa comenzó a diseñar una estrategia para que cualquier persona, sin importar dónde viva, pueda acceder a ese conocimiento.
Se trata de una plataforma virtual de formación en marroquinería artesanal que el estudiante de último semestre de Lingüística contempla lanzar acompañada de un programa de 100 becas, 15 de las cuales cubrirán el 100 % del proceso de formación y las 85 restantes otorgarán un apoyo del 90 % con el propósito de facilitar el acceso a personas interesadas en aprender el oficio y fortalecer sus proyectos productivos.
El programa privilegia a quienes enfrentan mayores barreras para acceder a posibilidades de formación y empleo, por eso los jóvenes, las madres cabeza de hogar, las víctimas del conflicto armado y las personas con discapacidad podrán postularse para acceder a este proceso que busca llevar el conocimiento artesanal a distintos territorios del país.
“Lo que buscamos es que las personas fortalezcan sus proyectos de vida y de crecimiento económico y social a través de un oficio; que puedan generar ingresos para sus familias, crear empresa y convertirse en agentes de transformación en sus comunidades”, destaca.
En Sáenz, Leather & Art SAS, lo que comenzó como una alternativa para permanecer en la UNAL hoy trasciende como una empresa consolidada, en donde José Valerio demuestra que un oficio heredado se puede convertir en una herramienta para preservar la tradición artesanal, generar oportunidades y cambiar vidas.