Al menos 20 organizaciones campesinas, indígenas y afro de
Chaparral se articulan con expertos de dos universidades para
garantizar seguridad alimentaria en las comunidades.
Con la expectativa de beneficiar a al menos 2.000 familias del sur del Tolima, más
de 200 mujeres campesinas y líderes indígenas y afro de Chaparral se
agruparon para diseñar un sistema de acuaponía, con acompañamiento de
profesores de la Universidad de Ibagué y la Universidad Cooperativa de Colombia.
Se trata de un ambicioso proyecto en conjunto con la Red de Mujeres
Chaparralunas para la Paz, con el que sus asociadas buscan fomentar el
desarrollo a partir del cultivo de peces y plantas para la generación de alimentos
que deriven en emprendimientos de alto impacto para la región.
“No es un proyecto convencional, en el que hay ingenieros diseñando una tecnología
y entregándola a la comunidad. El principal propósito es que esto sirva a la
seguridad y gobernanza alimentaria de miles de familias campesinas en el
Tolima”, explicó el profesor Luis Eduardo Peña, líder del proyecto.
Espacio físico y aprendizaje digital
Este punto de encuentro ya tiene nombre: Centro Agroecológico El Rubí. Allí se
reunirá la vocación emprendedora de mujeres, jóvenes y niños que esperan
llevar un beneficio integral a las comunidades rurales del municipio.
“Las ganancias que nos deja este proyecto son más en la sabiduría, el
conocimiento, la experiencia y las vivencias de cada participante, cuando lo
conocimos en (el Co-Laboratorio) Colibrí y a través del juego (Acuaponics), que disfrutan nuestros niños”, comentó Maryi Lorena Díaz Pecupaque, coordinadora de
Relaciones Públicas de la Red.
Las nuevas generaciones se ven fuertemente incluidas. La transferencia tecnológica
se refleja no solo en la implementación del sistema sino, además, en la enseñanza
a los pequeños a través de videojuegos, con la participación de ingenieros de
sistemas de la Universidad Cooperativa de Colombia.
“El medio que elegimos es la estrategia de gamificación, porque la idea es
aprender jugando; mientras te diviertes, vas aprendiendo”, indicó Óscar Camilo
Valderrama, líder en esta implementación junto con sus estudiantes Juan José
Quiroz y Camila Pedraza, así como David Tirone, de Unibagué.
Identificación y representación entre la comunidad y el sistema de producción son
los dos conceptos que se ha perseguido con este proyecto, en un territorio que
cuenta con una base de al menos 20 organizaciones que trabajan por el
desarrollo social y económico de dicha zona desde 2004.
El crecimiento es transdisciplinar
Ingenieros electrónicos, mecánicos, civiles y de sistemas, comunicadores
sociales y periodistas, diseñadores y arquitectos tejieron una red muy sólida,
junto con el liderazgo y las expectativas de las asociadas a la Red, como respuesta
a eso que quiere construir Unibagué con las comunidades.
“Es interdisciplinar cuando participan profesionales de varias áreas comunicándose
entre sí. El enfoque se vuelve transdisciplinar cuando el usuario, en este caso la
comunidad, participa del proceso porque responde a sus costumbres, sus
necesidades y sus ideales”, resaltó el profesor Peña.
Para llevar este proceso comunitario a todo tipo de público no basta el papel. De
esto fue consciente María José Reinoso, estudiante de Comunicación Social y
Periodismo de Unibagué, quien desarrolló el cortometraje Tejiendo raíces,
sembrando futuro.
Incorporar la acuaponía en sus prácticas y en su manera de generar
empoderamiento femenino y desarrollo para la región, en articulación con la
academia, es, sin duda, una manera fidedigna de potencializar ese carácter
valioso que para ellas tiene el conocimiento como recurso.
La historia completa, en www.unibague.edu.co.