El 17 de junio, el Congreso de la República aprobó el proyecto de ley que crea el Programa de Alimentación Universitaria (PAU), una iniciativa impulsada desde la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira que garantizará almuerzo gratuito a más de 700.000 estudiantes de universidades públicas. Solo en la UNAL beneficiaría a 12.420 jóvenes.
La iniciativa, que ahora espera la sanción presidencial, nació de un trabajo conjunto entre la UNAL Sede Palmira y el representante a la Cámara Julián López Tenorio, con el propósito de garantizar una alimentación adecuada a los estudiantes en condición de vulnerabilidad y contribuir a reducir la deserción en la educación superior pública.
Una vez la ley sea sancionada, los recursos para su implementación deberán incorporarse al Presupuesto General de la Nación de 2027. Según las proyecciones, el programa requerirá una inversión cercana a los 800.000 millones de pesos anuales. En la UNAL, el beneficio llegaría inicialmente a 12.420 estudiantes, equivalentes al 22,74 % de una población de 54.596 matriculados en todas sus 9 Sedes.
Hoy, de los cerca de 690.000 estudiantes matriculados en las 34 universidades públicas del país, solo alrededor de 138.000 reciben algún tipo de apoyo alimentario, es decir, apenas dos de cada diez.
Dicha cobertura resulta insuficiente si se tiene en cuenta que siete de cada diez estudiantes pertenecen a los estratos 1 y 2, una realidad que incide en que cerca de 60.000 jóvenes abandonen cada año la educación superior pública por dificultades económicas.
El modelo de Palmira, referente para el país
Uno de los pilares de la iniciativa es el modelo de alimentación que la UNAL Sede Palmira ha consolidado durante años y que ahora servirá como referente para su implementación en las demás universidades públicas del país. La propuesta contempla cocinas industriales, cafeterías adecuadas y una articulación directa con productores campesinos y comerciantes locales.
«Estamos hablando de 800.000 millones de pesos al año, apenas el 1 % del presupuesto de educación. Lo que necesitamos es replicar el modelo de la Sede Palmira en las demás sedes de la UNAL y universidades públicas del país, con cocinas industriales, cafeterías adecuadas y articulación con campesinos y comerciantes locales», afirma el representante López.
Actualmente, los apoyos alimentarios en las universidades públicas se entregan mediante almuerzos servidos o bonos económicos. En ambos casos, las instituciones asumen cerca del 80 % del costo del servicio, mientras que los estudiantes aportan entre 800 y 4.000 pesos por comida. Con la nueva ley, ese aporte desaparecerá y el servicio será completamente gratuito.
En la UNAL Sede Palmira, este modelo ya cuenta con un respaldo institucional importante. Durante el último año, la Universidad destinó más de 1.300 millones de pesos provenientes de recursos de matrícula nacional para fortalecer el servicio alimentario estudiantil, explica el profesor Mario García Dávila, vicerrector de la Sede.
A esa inversión se suman más de 500 millones de pesos anuales provenientes del acuerdo con la Alcaldía de Palmira, mediante el cual la Universidad es eximida del pago del impuesto predial y esos recursos se destinan al Centro de Producción de Alimentos, adscrito a Bienestar Universitario.
Para Pamela Rojas Altamar, funcionaria de la Sección de Gestión y Fomento Socioeconómico de Bienestar Universitario y una de las impulsoras de la propuesta desde la UNAL Sede Palmira, la aprobación del PAU representa el resultado de un trabajo que tomó varios años y que hoy comienza a traducirse en una política pública de alcance nacional.
“Este ha sido un trabajo hecho desde el corazón y demuestra que materializar sueños sí permite cambiar realidades. La implementación de este tipo de políticas públicas puede contribuir a transformar muchas de las problemáticas sociales que hoy afectan al país”, menciona.
El profesor Rodrigo Cárdenas, director de Bienestar Universitario de la UNAL Sede Palmira, indica que esta iniciativa recoge cerca de 15 años de trabajo institucional para consolidar un modelo de alimentación estudiantil ajustado a las necesidades de la comunidad universitaria.
Recuerda que la Sede tiene características particulares: el 75 % de sus estudiantes provienen de otros municipios y el 95 % pertenece a los estratos 1, 2 y 3, condiciones que hacen del acceso a la alimentación un factor determinante para la permanencia universitaria.
“Aunque parezca increíble, este almuerzo, a veces, es el único alimento del día para muchos jóvenes universitarios”, afirma.
El directivo destacó que la Sede Palmira cuenta con un modelo único dentro de la UNAL gracias al Centro de Producción de Alimentos, administrado directamente por la Universidad y fortalecido con recursos municipales. Además, parte de los alimentos provienen de la granja universitaria, donde se producen proteínas, verduras, aves y huevos como parte de una estrategia de economía circular.
“Aquí hemos construido una experiencia que hoy sirve de referente nacional”, destaca.
Si la ley recibe la sanción presidencial, el modelo desarrollado por la UNAL Sede Palmira podría convertirse en la base para fortalecer los programas de alimentación de las universidades públicas del país y ampliar el acceso de miles de estudiantes a un servicio que, para muchos de ellos, representa mucho más que un almuerzo: la posibilidad de permanecer en la educación superior.