Convertir problemas empresariales en soluciones concretas es el objetivo del Consultorio Empresarial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, una iniciativa que durante más de una década ha acompañado a micro y pequeñas empresas del Valle del Cauca para mejorar su gestión, posicionamiento y toma de decisiones. En su convocatoria más reciente 40 empresas se sumaron a este proceso que conecta la formación académica con las necesidades reales del sector productivo.
Desde 2013, la alianza entre la UNAL Sede Palmira y la Cámara de Comercio de Palmira ha permitido atender directamente las necesidades de 530 micro y pequeñas empresas de diferentes sectores económicos a través del Consultorio Empresarial, un espacio en el que estudiantes de últimos semestres de Administración de Empresas y Diseño Industrial desarrollan soluciones aplicadas al sector productivo, en un modelo que articula la formación académica con los desafíos del entorno empresarial.
En el área de Administración de Empresas, las principales dificultades de las pymes se relacionan con debilidades en su estructura financiera, problemas para posicionar su marca y la necesidad de fortalecer sus estrategias de marketing digital. A esto se suma un reto transversal en su organización interna, especialmente en la documentación y estructuración de procesos, aspectos fundamentales para consolidar su crecimiento.
A diferencia de los ejercicios académicos tradicionales, el Consultorio Empresarial se ha destacado por más de una década gracias a que opera bajo una metodología estructurada en tres fases. La primera corresponde al diagnóstico, en la que los empresarios exponen sus problemas, y junto con el equipo consultor de profesores y estudiantes se analizan las necesidades, se delimitan los alcances del trabajo y se establecen compromisos entre ambas partes.
“Desde el inicio se define el tipo de entregable en términos tangibles para el empresario, entre ellas herramientas como plantillas de Excel, manuales, documentos técnicos, infografías, estrategias, prototipos conceptuales, o recursos digitales como plantillas, videos y contenidos, entre otros, que responden a las necesidades específicas de la empresa”, informa la profesora Alexandra Arellano, coordinadora del Consultorio desde el Semillero y Grupo de Investigación en Gestión Empresarial, Tecnología, Innovación y Conocimiento (GETIC).
Luego se desarrolla la fase de ejecución de la consultoría, en la que estudiantes y empresarios trabajan conjuntamente construyendo soluciones. Este proceso incluye entrevistas, visitas, reuniones periódicas y espacios de retroalimentación constante, lo que permite que la empresa valide cada avance y se puedan hacer entregas parciales.
El proceso culmina con la entrega al empresariado de tres informes: uno diagnóstico, uno de avance y uno final con todos los productos desarrollados. Estas entregas se realizan articuladamente con la Cámara de Comercio de Palmira para garantizar estándares de calidad y seguimiento institucional.
“En la primera semana de abril entregaremos el informe diagnóstico; en la primera de mayo entregaremos un informe de avance sobre cómo va la implementación y el desarrollo de la solución, y en la primera de junio haremos la entrega final con todos los resultados y los entregables en un acto de cierre”, señala la profesora Arellano.
Resultados que trascienden el aula
Uno de los principales diferenciales del Consultorio es su enfoque en la generación de soluciones aplicadas, como el diseño de estrategias de marketing digital, la creación de manuales de procesos, el desarrollo de herramientas financieras para la toma de decisiones y la construcción de identidades de marca más sólidas.
El objetivo de los entregables —es decir los productos concretos que recibe cada empresa al finalizar la consultoría— es dejar capacidades instaladas, lo que significa que los empresarios no solo obtienen una solución puntual, sino también herramientas y conocimientos que pueden seguir aplicando de manera autónoma para mejorar su competitividad en el mediano y largo plazo.
En este espacio, los estudiantes desarrollan habilidades blandas como la comunicación, la toma de decisiones, el trabajo en equipo y la gestión de relaciones con clientes. A diferencia de una clase tradicional, aquí enfrentan problemas reales, interactúan directamente con empresarios y deben proponer soluciones viables, lo que les permite dimensionar el impacto de su conocimiento en contextos concretos.
“Esta experiencia no solo fortalece el perfil profesional del estudiantado, sino que además les permite apropiarse del conocimiento desde la práctica, en un ejercicio de extensión universitaria que conecta la academia con el desarrollo económico del territorio”, concluye la docente.